Por qué el contexto actual de tipos y reflación añade atractivo a la inversión en bonos flotantes


El UBAM Dynamic EUR y el UBAM Dynamic USD – ambos calificados como Blockbuster Funds People- son las propuestas de UBP para los inversores que están buscando una alternativa a los fondos monetarios, pero con características similares de conservación de capital. Ambos productos invierten en bonos flotantes (FRN, por sus siglas en inglés), uno de ellos en emisiones denominadas en dólares y el otro, en emisiones denominadas en euros. Su patrimonio conjunto asciende a 1.500 millones de dólares, de los cuales 1.000 millones le corresponden al fondo que invierte en emisiones denominadas en dólares. Olivier Debat es el especialista de producto de ambos fondos, y explica por qué su enfoque les diferencia de la oferta de la competencia.

Los dos productos tienen muchos puntos en común. Los gestiona el mismo equipo, liderado por Christel Rendu de Lint y Philippe Gräub. Ambos ofrecen liquidez diaria y tienen el mismo objetivo de generar la rentabilidad del efectivo (libor) más el 1% anual, con una volatilidad que siempre tiene que ser inferior al 1%. También presentan el mismo track record, desde principios de 2008. “Después de la Gran Recesión, vimos que los fondos que invierten en FRN habían estado desapareciendo. Sin embargo, estos dos productos han conseguido mantenerse con vida durante todo este tiempo”, subraya Debat.  

La principal peculiaridad de los bonos con tipos flotantes es que el cupón que ofrecen va cambiando en línea con los tipos de interés, lo que les permite absorber los ciclos de subidas. Por ende, ofrecen una sensibilidad muy baja al riesgo de tipos al tiempo que ofrece un retorno en línea con los tipos de interés. “Al elevarse el riesgo de subida de tipos, hemos visto en los últimos tiempos muchas más emisiones de FRN nuevos que llegan al mercado, principalmente de empresas no financieras”, comenta el especialista de producto al respecto. Éste añade que “claramente los bonos flotantes son un activo atractivo en este entorno, y ha habido empresas que han aprovechado para emitir FRN de forma oportunista”. 

La sensibilidad al riesgo de crédito de esta clase de activo también es muy baja: “Las emisiones de FRN se inclinan por la parte corta de la curva, la mayor parte de las emisiones se concentran en bonos de uno o dos años de duración”, indica el experto. De hecho, la duración de estos productos de UBP es actualmente inferior a los dos años.  

Sin embargo, para el experto la clave de la solidez de la estrategia reside en los activos que los gestores no pueden comprar: “Estamos muy restringidos a propósito, porque buscamos que los productos sean lo más parecido posible al efectivo”, indica. De esta forma, los fondos sólo invierten en instrumentos y emisores líquidos, que generalmente suelen pertenecer a los valores de mayor capitalización. Además de este sesgo a la liquidez, los fondos presentan sesgo hacia la calidad, pues sólo pueden comprar títulos que tengan el grado de inversión; la asignación hacia bonos de mayor o menor rating dentro del segmento depende de las percepciones del equipo gestor sobre el riesgo, para adoptar una postura más o menos defensiva. En contraposición, no se les permite invertir en instrumentos estructurados como MBS, CDOs, CoCos, deuda Tier 1 adicional o deuda subordinada.

“Sí invertimos en deuda bancaria. De hecho, una de las características del mercado de FRN es que la mayor parte de emisores son bancos”, aclara el especialista de producto. Para diversificar el universo e incorporar bonos no financieros, los gestores pueden comprar papel de otros emisores con un cupón fijo y después cubrir el riesgo de tipos: “Típicamente, compramos bonos a dos años y vendemos futuros de treasuries a dos años, y de esta forma se ofrece el mismo retorno que con un bono flotante”, indica el experto. Otra de las estrategias a la que pueden recurrir los gestores es a la compra de CDS de empresas. “De esta forma se van creando oportunidades de valor relativo, principalmente a través de los flujos, que ayudan a guiar las oportunidades que ves en cada área”, explica el especialista de producto. 

Aplicaciones para la inversión 

En el contexto actual de mercado, el experto de UBP cree que los bonos flotantes también son “una buena apuesta para jugar a la inflación”, especialmente en el caso del fondo que invierte en dólares, porque la tasa Libor de EE.UU. está muy correlacionada en el medio plazo con el IPC estadounidense. “Por tanto, consigues una buena cobertura frente a la inflación cuando estás expuesto al Libor”, resume. 

El experto añade que la ventaja de los FRN frente a otra de las propuestas que están ganando atractivo, los bonos ligados a la inflación, es que estos típicamente presentan duraciones altas, con vencimientos a siete, ocho o más años, por lo que “si se produce una revalorización del mercado corres el riesgo de perder dinero”. Debat pone como ejemplo el hecho de que “en noviembre las expectativas de la inflación estaban subiendo, pero los inversores que invirtieron en bonos ligados a la inflación estaban perdiendo dinero por el componente de revalorización de los bonos”. 

Si, en cambio, el inversor tiene al euro como divisa base, Debat opina que el UBAM Dynamic Euro puede ser una buena alternativa a los fondos monetarios: “Se debe recordar que el efectivo está teniendo un rendimiento negativo en la zona euro”. 

Debat tiene un último comentario para los inversores que duden entre fondos y ETF que repliquen el comportamiento de los FRN: “En el mercado de bonos flotantes hay muchos emisores que son bancos. Creo que uno de los riesgos a la baja que representa el enfoque en ETF es que terminas teniendo mucha exposición al sector financiero. El otro aspecto a tener en cuenta si compras el mercado es que probablemente termines con una duración más próxima a los cinco años. El ETF sufriría más en fases bajistas del mercado”. Por otra parte, el experto añade que un ETF de FRN “no es una alternativa al efectivo”.

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