¿Por qué Buffett no invirtió en Lehman Brothers?


Todo el mundo sabe que en septiembre de 2008, pocos días después de la quiebra de Lehman Brothers, Warren Buffett invirtió 5.000 millones de dólares en acciones preferentes de Goldman Sachs con un dividendo del 10%. Pero pocos saben que, cinco meses antes, Buffett estuvo sopesando la posibilidad de invertir en el malogrado banco de inversión.

Según publica la revista estadounidense Examiner, a finales de marzo de 2008, Lehman Brothers elaboró un borrador de carta para sus empleados en el que se hacía eco de una posible inversión de 3.500 millones de dólares por parte de Berkshire Hathaway en acciones preferentes a un precio de 54 dólares. El Oráculo de Omaha fue el primer sorprendido, ya que ni siquiera había llegado a estar cerca de cerrar el acuerdo. Al día siguiente, el presidente de Lehman, Richard Fuld, planteaba a Buffett la posibilidad de que Berkshire invirtiera al menos 2.000 millones en el banco americano.

Pero había dos cosas que preocupaban a Buffett. En primer lugar, le causaba muy mala impresión que los ejecutivos de Lehman no estuvieran dispuestos a participar en la operación de forma significativa. Y en segundo lugar, al presidente de Berkshire no le gustaba la actitud recelosa que Fuld mostraba frente a las ventas en corto, puesto que le parecía un síntoma de la incapacidad de Lehman para admitir sus propios problemas.

Es entonces cuando Fuld decide pedirle a Henry Paulson, Secretario del Tesoro y amigo de Buffett desde hace años, que trate de convencerle. Aunque la llamada se produjo, parece ser que Paulson no quiso comprometerse demasiado. Para entonces Buffett ya había detectado diversos aspectos que le provocaban recelo ante una eventual entrada en Lehman: sus inversiones inmobiliarias y en high yield, diversos compromisos de pago adquiridos, riesgos de contraparte en el mercado de derivados así como un problema en Japón de 100 millones de dólares que Fuld no le había mencionado. Además, Buffett estaba interesado exclusivamente en acciones preferentes, algo que tampoco le había quedado claro a Fuld.

Paralelamente, el presidente de Lehman discutía con su Consejo sobre la posible inversión de Berkshire. A pesar de que la consideraban como una muestra de confianza, concluyeron que no podían ofrecerle a Buffett unas condiciones más ventajosas que a otros inversores de cara a la ampliación de capital que tenían programada para abril. Paradójicamente, el lunes 31 de marzo de 2008, antes de que Buffett pudiera decirle a Fuld que no estaba interesado, éste llamó al Oráculo de Omaha para comunicarle que Lehman no aceptaba sus términos. Cinco meses y medio después, la entidad presentó su quiebra, llevándose por delante 158 años de historia.

 

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