Tags: Emergentes |

Por qué a los mercados les gusta Bolsonaro


El resultado de la primera vuelta de las elecciones en Brasil tuvo un efecto muy marcado en los mercados financieros cariocas, los cuales respondieron con fuertes subidas a la victoria del ultraderechista Jair Bolsonaro. Desde aquel día en el que el candidato del Partido Social Liberal (PSL) se impuso con el 46% de los votos, el real brasileño repuntó frente al dólar estadounidense desde los 4,20 alcanzados a principios de septiembre, hasta los 3,70 a mediados de octubre, mientras que el spread de los bonos soberanos de Brasil (JP Morgan CEMBI Z-Spread to Worst) se redujeron aproximadamente 70 puntos básicos, desde los 430 a los 360 puntos básicos. El Bovespa, principal índice de la Bolsa de Sao Paolo, también ha subido desde el 7 de octubre, desde los 82.300 puntos hasta los 84.000. Ahora, con su amplia victoria final en la segunda vuelta (Bolsonaro ha sacado 10 puntos a su rival Fernando Haddad), todo apunta a que la tendencia podría continuar.

Pero… ¿por qué a los mercados les gusta tanto Bolsonaro? Según Thomas Rutz, gestor de renta fija emergente en MainFirst AM, los mercados están particularmente a favor de Bolsonaro porque es probable que honre su apodo "Trumpinho" (pequeño Trump), formando fuertes alianzas con empresas y creando un clima de libertad económica mientras toma medidas contra la corrupción y contra el crimen. “Tiene un sólido equipo económico liderado por Paulo Guedes, un economista de renombre, que aboga por la reforma de las pensiones y la privatización de empresas estatales. El fortalecimiento de la derecha en general en el Congreso conllevará, entre otros cambiso, que se lleve a cabo la reforma de las pensiones".

A su juicio, esto es particularmente importante, ya que la reforma de las pensiones es el problema más acuciante en Brasil desde la perspectiva del inversor debido al coste fiscal masivo del déficit en el sistema público (alrededor del 3% del PIB por año). Por lo tanto, este tema seguramente volverá a ser el centro de atención una vez Bolsonaro haya tomado las riendas del país. “El nuevo presidente tiene la suerte de heredar una economía que está experimentando un repunte cíclico y una iniciativa de reforma de la seguridad social que está lo suficientemente avanzada como para que no pueda revertir. Es por eso que actualmente vemos un potencial en los activos brasileños”, destaca Rutz, quien considera que la tendencia alcista va a continuar.

Pero… ¡ojo! El crecimiento económico de Brasil no es infalible. Tal y como señala Philippe Waechter, economista jefe de Ostrum Asset Management, filial de Natixis IM, la economía carioca es todavía muy inestable y las encuestas más recientes sugieren que el riesgo de una recesión sigue elevado. El nuevo presidente tiene una dura tarea ante sí, ya que el país tiene expectativas muy altas, pero Brasil no es Estados Unidos: ya no representa una potencia económica y antes debe reconstruirse, lo cual será un proceso prolongado. Existe un riesgo de que el cambio no llegue lo suficientemente pronto para mantener al electorado brasileño contento, en momentos en que las autoridades también están aplicando una línea más dura en la ley y el orden”.

Dicho esto, el experto señala que la victoria de Bolsonaro tiene explicaciones económicas muy claras. “La economía del país ha sufrido desde el 2014 con el colapso de los precios de las materias primas. La recesión del 2014-2015 y 2016 se prolongó demasiado, seguida de una opaca recuperación, que fue más una estabilización que un repunte real. El PIB del segundo trimestre de 2018 todavía está un 6% por debajo de la cifra del primer trimestre de 2014”. En su opinión, esta drástica situación puede atribuirse a dos factores.

El primero es la alta dependencia del país en las materias primas. Brasil gozó de una situación muy cómoda a inicios de la presente década cuando China se convirtió en su principal socio comercial. “Las oportunidades se incrementaron y los precios de las materias primas aumentaron, por lo que las ganancias eran abundantes y no se incentivó la inversión, lo que generó un fenómeno conocido como mal alemán, donde las ganancias de las materias primas eran tales que no había incentivos para invertir en negocios alternativos. Pero cuando el crecimiento en China empezó a ser más lento y los precios de los commodities se precipitaron, la economía brasileña no pudo adaptarse, por lo que cayó en una severa recesión”.

El otro factor es que Brasil destinó recursos financieros considerables a financiar el Mundial de Fútbol de 2014 y también las Olimpiadas del 2016, lo cual, en un país con un enorme déficit en la cuenta corriente, añadió mucha presión a las finanzas y generó un enorme descontento y rechazo social. “La financiación de infraestructura pública reemplazó a la inversión en producción, lo cual empeoró la situación del país aún más. Los brasileños han pagado un precio muy alto por el breve momento de gloria de su nación”, afirma Waechter. Todos estos fenómenos que se han producido en el país han sido los que explican que Brasil vaya a estar gobernado por un candidato como Jair Bolsonaro.

Profesionales
Empresas

Noticias relacionadas

Lo más leído