¿Por qué a la inmensa mayoría de las gestoras internacionales no les ha pillado la caída del Popular?


La caída del Banco Popular no ha cogido por sorpresa a las gestoras internacionales. Es raro encontrarse a entidades cuyos fondos tuviesen una exposición directa a las acciones o a las emisiones de deuda del banco español. La inmensa mayoría no estaban invertidos y los que lo estaban deshicieron posiciones antes de su intervención. Este acontecimiento vuelve a demostrar una vez más la importancia de la selección de títulos dentro de un sector complejo, con unas características financieras y normativas muy específicas, donde la calidad de los balances y los modelos de negocio son muy heterogéneos. Pero… ¿por qué las acciones y los bonos de Banco Popular estaban ya fuera del radar de los gestores extranjeros?

Scander Bentchikou, gestor-analista de renta variable europea de Lazard Frères Gestion y François Lavier, gestor-analista de tipos y deuda híbrida financiera en la firma francesa lo explican muy bien. “Hacía mucho tiempo que Banco Popular había dejado de cumplir los criterios de inversión basados en el balance, dada la insuficiencia de sus dotaciones a provisiones por cuentas de dudoso cobro (12.100 millones de euros), su tipo de cobertura demasiado bajo (45%), el elevado volumen de activos inmobiliarios embargados (18.000 millones de euros) aprovisionados a un 38% solamente (frente a una media del 53% en España y del 63% del mejor banco), y por tanto un déficit de recursos propios que estimábamos en al menos 5.000 millones de euros, cifra muy superior a su capitalización bursátil”.

A todo esto los expertos suman el riesgo jurídico asociado a las condiciones de ejecución de la última ampliación de capital, y unos resultados bajo presión. “Por decirlo en términos sencillos: la deuda pendiente no rentable y sin provisionar del Banco Popular cuadruplicaba los fondos propios básicos del banco. A finales de marzo de 2017, los recursos propios de Nivel 1 del banco (fully loaded) solo alcanzaban el 7,3%. Es importante recordar que las cuentas del primer trimestre nunca se someten a una auditoría en profundidad. El deterioro de la capacidad del banco de generar beneficios no permitía sanear un balance tan difícil en un plazo aceptable. La huida de los depositantes firmó el acta de defunción del banco”.

Los hechos ya son por todos conocidos. Con la adquisición de Banco Popular por Banco Santander por el valor simbólico de un euro: 1) se expropia a los accionistas del Banco Popular sin compensación; 2) los créditos de los acreedores de AT1 y Nivel 1 Heredado (1.250 millones de euros) se reducen a cero: no se han activado las cláusulas de conversión en acciones de los títulos AT1; 3) Los títulos de los acreedores de Nivel 2 se convierten en acciones (pese a la ausencia de cláusula contractual a tal efecto), pero dado que el Banco Popular se ha comprado por 1 euro, en la práctica el coeficiente de recuperación es cero (igual que para los acreedores de Nivel 1); 4) Los acreedores privilegiados se salvan.

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