Plata en las estanterías para darse un capricho


Darse un capricho de vez en cuando está muy bien. Todo el que puede lo hace, moviéndose, claro está, en la horquilla de lo que se puede gastar. Hay quien se compra un bolso. O un reloj. O algo de vestir. O un 'gadget'. A mí me encanta darme caprichos gastronómicos: ir a un restaurante o a una tienda 'delicatessen' donde las cosas de comer y de beber estén hechas con mimo y con cariño. Y que, al degustarlas, uno tenga la oportunidad de apreciar por qué marcan la diferencia y no se parecen en nada a lo que comemos todos los días.

Por eso me puse tan contenta cuando fui a visitar Le Gourmet d'Argent, una tienda de productos gourmet que se abrió hace muy poquito en Madrid: era la ocasión perfecta para darme uno de esos caprichos. Me costó decidirme, ya que la selección de productos del local es, en mi opinión, completa y elegante. El establecimiento hace honor a su nombre ('El Gourmet de Plata', traducido al castellano): entre los aceites, se encuentran grandes marcas, como Abbae de Quiles, Marqués de Valdueza y Ánima Áurea. También hay conservas de Ramón Peña, una de las casas más afamadas. Y la cerveza ibicenca Isleña es, según los empleados de la tienda que atienden y explican amablemente todo lo que preguntan los clientes (pero sin agobiar), muy apreciada entre los coleccionistas por el diseño de sus botellas.

Le Gourmet d'Argent también cuenta con productos de la huerta navarra, entre los que se encuentran unos espárragos con una pinta tremenda, con el caviar español de Ríofrío y con mieles y mermeladas artesanales. Como nota curiosa, también se puede encontrar una gran variedad de productos 'kosher', elaborados bajo los preceptos judíos, pero que todos pueden consumir. Éstos van desde galletas hasta consomé liofilizado, pasando por tartas, pan y pastelillos refrigerados y botes de 'Nutella' con la etiqueta en hebreo.

La tienda también hace honor al nombre por algunos de sus precios: hay que llevar mucha plata en el bolsillo para pagar algunas de sus latas de, por ejemplo, foie de oca, que alcanzan las tres cifras. Algo que, por otro lado, no desentona con el mercado ni con las características de elaboración del producto.

Mi selección particular no tuvo una cuenta tan desorbitada: rozó los treinta euros. La degusté en casa, aunque estuve tentada de hacerlo allí, ya que el local ofrece la posibilidad de tomar allí mismo sus productos Como me costaba tanto decidirme, me decanté por la particular 'marca blanca' de la casa, formada por una serie de productos que Le Gourmet d'Argent empaqueta y etiqueta en exclusiva. Escogí jamón ibérico, correcto, pero algo insípido para lo que esperaba; un tremendo queso de oveja, del que me encantó la textura, y unas sabrosas anchoas que se deshacían en la boca. Y no precisamente por la sal, en su justa medida, algo difícil de encontrar. Lo acompañé de la cerveza de Ibiza, muy suave. Si la prueban, procuren que esté lo más fría posible.

Al final resultó que merendé como no lo había hecho en mucho tiempo. Fue un buen capricho.