Planeta promesa


Lo mejor de la semana. Blog de María Folqué y Montserrat Formoso.

Llegan noticias esperanzadoras desde el extranjero más lejano. Concretamente a 40 años luz de distancia donde alrededor de la estrella Trappist-1 girarían siete planetas, tres de ellos potencialmente habitables equipados de serie con atmosfera y agua líquida.

Nos queda un poco lejos, sí, pero alberga la expectativa de un nuevo mundo, un nuevo comienzo, y eso a veces es muy liberador. Sin cambios climáticos, sin Gran Hermano, sin cyber ataques rusos ni APT 28… ¡sin deudas! No prometemos nada en materia de nacionalismos y proteccionismos. O mejor, puede que emerja un proteccionismo colectivo hacia la raza humana que nos salve de nosotros mismos. Y la ensoñación continuaría dejando la tierra actual, la de siempre, poblada de robots que con trabajos precarios paguen impuestos, pensiones y deuda pública, repoblando de paso Orense.

Porque de eso se trata, de expectativas.

Expectativas como que la normalización monetaria de la Fed seguirá en junio como tarde, previa cita para los idus de marzo. Expectativas de que Macron-Bayrou mantendrán en pie el euro. Expectativas de que el momentum del crecimiento de las economías desarrolladas está vivo.

Pero antes toca enfrentarse al presente que pasa, entre otras cosas, porque el Godot del Trump económico se presente de una vez a la cita con los inversores. Y ahí ya no hay orden ejecutiva que valga, sino que exige la aprobación de las dos Cámaras del Congreso, con un Senado aunque republicano carece de la mayoría de los 60 votos. La abolición del Obamacare, la reforma tributaria y el plan de infraestructuras habrán de cocinarse a fuego lento. ¿Qué significa esto? Que aunque los Republicanos consigan convencer a ocho demócratas o empleen el llamado proceso de conciliación, la reforma sanitaria no llegaría antes de setiembre y la fiscal no antes de del año que viene, aunque con carácter retroactivo para 2017. El riesgo para muchos es que el estímulo real llegue a la economía americana sobrada de empleo e inflación salarial. Traducción: riesgo de recalentamiento.

Tranquila Yellen, para entonces ya estarás en las Bahamas. 

Buena semana

 

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