Pioneer Investments espera nuevas caídas del precio del bono americano


El acuerdo fiscal alcanzado en el último minuto para evitar a principios de año que Estados Unidos cayese en el abismo fiscal no ha resuelto los problemas, trayendo además otras cuestiones clave a la palestra. ¿Puede el enfrentamiento político en Washington sobre el techo de deuda llevar al mismo nerviosismo que en 2011? Michael Temple, director de Crédito de Estados Unidos de Pioneer Investments, cree que es cierto que una economía que crece al 2% y con potencial alcista no debería acabar en recesión por un recorte automático en el presupuesto. “Esa es la principal diferencia con el verano de 2011, cuando también se abordó el techo de la deuda”.

Los demócratas consideran que aumentar los impuestos a los ricos debe ser la piedra angular de la política fiscal, mientras que los republicanos quieren reconducir el déficit a base de recortes del gasto. El resultado: no hay acuerdo. A largo plazo, la reducción del déficit parece inevitable, pero… ¿cómo podrían llegar ambas partes a un acuerdo sobre esta cuestión? Según explica el experto en un su último 'Investment Talks', “los recortes del gasto deberían ser más eficaces que el aumento de los impuestos, aunque en este proceso de discusión adoptar profundos recortes en el gasto público (sobre todo en materia sanitaria) no han sido puestos hasta el momento encima de la mesa”.

Pese al recorte automático de gastos por valor de 85.000 millones de dólares que ya han entrado en vigor, Temple confía en la favorable evolución de la economía estadounidense. Existe, en su opinión, algunos aspectos que le hacen ser especialmente optimista. El primero: el cambio de tendencia apreciado en el mercado inmobiliario. “Los precios de las viviendas en cerca de 20 ciudades del país están ya bien adentrados en territorio de crecimiento, aumentando un 5,5% en términos anuales (hasta noviembre), un ritmo más acelerado al que crecía el año anterior (3,9%)”. A esto hay que añadir el buen comportamiento registrado por el S&P 500. “El efecto riqueza debería ayudar a reforzar el consumo”, asegura Temple.

Sin embargo, el problema de la deuda sigue planeando sobre la primera economía del mundo. “Los últimos acuerdos nos recuerdan la propensión de dejar el problema para más adelante, lo cual podría conducir a una posible rebaja de la nota de la deuda pública de Estados Unidos, como advirtió recientemente Fitch. De hecho, esta agencia está utilizando la misma justificación que utilizó S&P para rebajarle la nota: la incapacidad del Gobierno para encontrar una solución a largo plazo al problema de deuda que sufre el país”, afirma. Esto no quiere decir, sin embargo, que de producirse una degradación de la calificación de la deuda estadounidense, Temple tema una violenta respuesta del mercado.

“La reacción del mercado a tal movimiento puede ser la misma que en 2011, cuando S&P le quitó al país la triple A. La razón es que los bonos del Tesoro de Estados Unidos siguen disfrutando de su estatus de refugio seguro. Por lo tanto, no creemos que una nueva rebaja de calificación crediticia desemboque en una grave crisis como la vivida en Europa. A diferencia de la deuda pública europea, los bonos del Tesoro americano son emitidos por una nación con plena soberanía monetaria que tiene la capacidad para imponer la represión financiera como una herramienta para reducir la enorme deuda en un escenario de crecimiento”, indica.

No obstante, Temple considera que este privilegio no debe disuadir a los responsables políticos de la necesidad de reducir el déficit. “Aunque los riesgos de cola han sido evitados por ahora, a largo plazo el déficit de Estados Unidos es insostenible”, apunta. Tras el incremento de 50 puntos básicos de la rentabilidad del bono americano a 10 años, el director de Crédito de Pioneer Investments ve concebible aumentos adicionales de otros 100 puntos básicos, hasta el entorno del 3%, un nivel que le parece inferior al valor razonable si se compara con la inflación y el crecimiento del PIB nominal. “En este entorno, recomendamos a los inversores de renta fija ser selectivos y buscar estrategias de corta duración, para estar menos expuestos al riesgo de interés”.

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