Pictet AM reafirma su estrategia sobre bolsa emergente y está dispuesta a aumentar su exposición a estas regiones


Pese a la sacudida que han experimentado los parqués de países en vías de desarrollo, los estrategas de Pictet AM han decidido seguir sobreponderados en renta variable, países emergentes y Japón, bajo la premisa de que la debilidad reciente de los mercados es “una oportunidad táctica para aumentar la exposición”. La expectativa de los expertos Olivier Ginguené, director de estrategia y Luca Paolini, estratega jefe de la firma, es que la rentabilidad de las bolsas desarrolladas sea de entre el 5% y el 10% en 2014. 

Ginguené y Paolini siguen pensando que la renta variable sigue barata frente a la fija, puesto que las acciones cotizan a una ratio de PER de 14 veces y precio/valor contable de 1,9 veces, que está en línea con las medias históricas. El punto positivo es que las previsiones de beneficios pueden revisarse al alza hasta un 11% por encima de la expectativa del consenso a lo largo del año, según sus previsiones. Se basan en que los resultados del cuarto trimestre de 2013 “han dado señales positivas empresas de Estados Unidos, con márgenes empresariales resistentes y reactivación de recompras de acciones”. No obstante, infraponderan porque piensan que las valoraciones estadounidenses están altas y “es probable que queden rezagadas respecto a otros mercados si la situación económica mundial mejora”, explican en el barómetro mensual.

Por regiones, pese a que mantienen la cautela con el mercado estadounidense, los estrategas no ignoran que los indicadores apuntan a tasas de crecimiento del 3% en 2014, dado que empleo e inversión han sido flojos, pero se mantiene la fuerte tendencia de consumo y la confianza empresarial es sólida. Dentro de Europa, pese a que ven nubarrones en Francia también observan que el índice de expectativas IFO de Alemania roza máximos, al tiempo que sigue habiendo signos de mejoría en la periferia. Paralelamente, consideran que “la recuperación de Japón también está adquiriendo ímpetu”. De hecho consideran que “las acciones japonesas siguen siendo una sólida propuesta, favorecida por el cambio de deflación a inflación y el programa de reforma estructural”. También considera como un apoyo a corto plazo la debilidad del yen y la caída de los precios de la energía. 

Otra de las razones por las que prefieren invertir en bolsa emergente y japonesa es porque estiman que las bolsas europeas “no parecen baratas, con resultados bastante inferiores a las expectativas”. Ginguené y Paolini añaden a este hecho que “los flujos hacia acciones europeas han sido muy fuertes, limitando el potencial, mientras la fortaleza del euro puede ser un lastre para los márgenes de beneficio de las empresas de la región”. En cambio, observan que las bolsas emergentes “es la clase de activo más barata”, dado que cotiza con un descuento sobre el PER de hasta el 30% respecto a mercados desarrollados, que representa la mayor diferencia desde 2005. Estiman que este hecho “no concuerda con los fundamentales”. 

Paralelamente, los estrategas creen –basándose en una serie de indicadores macro- que “muchos mercados están sobrevendidos, lo que limita el margen para otra corrección”.  También confían en que se puedan acelerar las exportaciones al rebufo de la reactivación del crecimiento mundial, especialmente en naciones asiáticas. Por otra parte, consideran que la inflación se puede controlar a corto plazo (e incluso impulsar el consumo) puesto que el crecimiento de los salarios sigue bajo mientras que los precios de las materias primas siguen mostrando debilidad. demás el crecimiento mundial está reactivándose y las exportaciones pueden acelerarse, especialmente en países asiáticos. “En concreto los países con clima político estable, necesidades de financiación gestionables y mercados bursátiles comparativamente baratos ofrecen mejores perspectivas, incluyendo Rusia y China” declaran Ginguené y Paolini, aunque puntualizan que también les gustan los valores mexicanos y filipinos pese a que sigan caras (un PER de 17 veces).

Los estrategas de Pictet también se pronuncian sobre la retirada de estímulos y cómo está afectando negativamente a los países en vías de desarrollo. Constatan que los bancos centrales de India, Turquía, Brasil y Sudáfrica ya han tomado medidas para atajar la menor liquidez por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos – Japón y Reino Unido van a seguir imprimiendo dinero- mediante la subida de los tipos de interés, para frenar la salida de capital. Por su parte, China ha endurecido las condiciones de concesión de crédito de los bancos para atajar el crecimiento de la banca en la sombra. “La Reserva Federal será pragmática bajo liderazgo de su nueva presidenta, la conciliadora Janet Yellen, dispuesta, si la situación económica se deteriora, a aflojar el ritmo de retirada de estímulos o ajustar previsiones de tipos de interés”, han afirmado con respecto al “tapering”.  “Además, prevemos que los balances de los bancos centrales desarrollados sigan expandiéndose este año, con mejora en la concesión de préstamos y probable relajación de criterios para calcular el ratio de endeudamiento de Basilea III”, añaden. 

También positivos con la renta fija emergente

La postura general de Pictet con la renta fija es neutral. Ello no quita que hayan mejorado desde infraponderar la deuda emergente denominada en divisa local, tras la fuerte depreciación de las monedas de países en vías de desarrollo. Además, los estrategas confían en la voluntad para combatir la inflación  de los bancos centrales de Turquía, India, Sudáfrica y Brasil, en vista de sus últimos movimientos. “Incluso Turquía e India han aprovechado para esclarecer su proceso de fijación de tipos de interés”, añaden. Como argumento adicional, consideran que la pérdida de valor de algunas divisas debería ser un factor positivo, para mejorar las balanzas por cuenta corriente en países deficitarios, como son los casos de Turquía, Indonesia e India.  

“En comparación con el pasado actualmente hay mucha más deuda de países emergentes en moneda local y la mayoría de estos países ha adoptado tipos de cambio de divisa flotantes. Así que la depreciación de estas divisas puede contribuir a impedir el deterioro de solvencia soberana y facilitar el ajuste”, estiman Ginguené y Paolini. También tienen en cuenta que “estas monedas están a una desviación estándar por debajo de valor razonable”, es decir, en niveles similares a mínimos de 1998. 

El matiz viene de la parte de deuda empresarial emergente, que han reducido desde sobreponderar hasta neutral al constatar que “esta clase de activos ha aguantado relativamente bien la reciente venta masiva y su margen parece limitado”.  

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