Perspectivas para España en 2018


Tribuna de Fabio Riccelli, gestor del Fidelity Funds Iberia Fund, de Fidelity International.

Para analizar las perspectivas para el año que viene en España, primero hay que tener en cuenta la foto de lo que nos rodea. Así, desde un punto de vista cíclico, el entorno macroeconómico europeo mantiene una dinámica positiva, dado que tanto las encuestas como los indicadores siguen mejorando. Los PMI están en su nivel más alto de los últimos años, al igual que la confianza de los consumidores, y la tasa de desempleo de la zona euro continúa descendiendo. Aunque algunos de los indicadores cíclicos parecen haber tocado techo, no se puede negar que la sólida dinámica mundial está contagiándose a Europa.

Una de las consecuencias de esa recuperación cíclica es que las expectativas de tipos de interés han aumentado. Se observan señales claras de normalización de la política monetaria por parte la Fed y el Banco de Inglaterra tras muchos años de gestión de crisis mediante un precio del dinero anormalmente bajo y una relajación cuantitativa. El BCE no debería retrasarse mucho, como indicó claramente en su última reunión, y eso tiene implicaciones positivas para los sectores sensibles a los tipos de interés como la banca. A largo plazo, el nivel de deuda en el sistema y los problemas estructurales (flexibilidad del mercado laboral, compromisos futuros no financiados) no se han abordado íntegramente y deberían contener el crecimiento potencial y los tipos de interés. A consecuencia de ello, no parece probable que los tipos de interés vayan a subir mucho y el crecimiento del crédito también será modesto.

Aunque las pasadas elecciones celebradas este año en grandes países europeos han sido tranquilizadoras, las decisiones políticas siguen siendo una incógnita. Las próximas elecciones italianas a comienzos de 2018, junto con el ruido en torno a las negociaciones del Brexit, podrían traer consigo un periodo de volatilidad renovada ante los niveles históricamente bajos en que nos encontramos en la actualidad.

Mercados

En cuanto a los mercados, el descenso de las correlaciones bursátiles y el probable aumento de la volatilidad desde los mínimos plurianuales actuales deberían configurar un entorno favorable para los expertos en selección de valores y permitir a los inversores volver a centrarse en los motores fundamentales que impulsan el crecimiento.

Centrándonos ya en España, prevemos que la incertidumbre política en torno al problema catalán frenará, aunque no hará descarrilar, el buen tono que ha mostrado la economía española durante los últimos tres años. Aquí también los indicadores macroeconómicos siguen siendo positivos, y aunque el PIB previsto para 2018 se ha recortado a raíz de los sucesos en Cataluña, se prevé que siga siendo uno de los que más crezcan en la zona euro en 2018 con un 2,5%.

Los efectos beneficiosos de las reformas estructurales están dejándose sentir y han creado un círculo virtuoso de reducción del desempleo, aumento del consumo y mejora de la confianza de los consumidores que, a su vez, se traduce en un crecimiento de la demanda y la actividad que impulsa la contratación. Ahora que el sistema financiero está mucho más saneado que hace tres años y los precios inmobiliarios están dejando atrás sus mínimos, los bancos nacionales pueden limpiar sus balances y afrontar las pérdidas de sus préstamos morosos, lo que les permite prestar más. El riesgo político sigue girando en torno a la posibilidad de que las próximas elecciones en Cataluña abran un nuevo periodo de confrontación entre la comunidad autónoma y el gobierno central e, indudablemente, algunos sectores se verán afectados por los últimos acontecimientos (sobre todo el turismo). Pero, en general, la dinámica sigue siendo buena y el país debería beneficiarse aún más de la recuperación del resto de la zona.

Así pues, en el cómputo general las perspectivas para los próximos meses en Europa son bastante positivas y España debería seguir disfrutando de una sólida recuperación. 

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