Perspectivas para el mundo escandinavo: a las economías nórdicas les faltan vitaminas


El invierno se ha instalado definitivamente y muchas economías necesitan una dosis extra de vitaminas. En términos metafóricos, esto también se aplica a amplias zonas de la economía mundial, cuyas trayectorias han llevado de nuevo a Nordea a revisar a la baja sus últimas previsiones económicas. Una de estas dosis de vitaminas podría ser el reciente e inesperado desplome del precio del petróleo, que podría convertirse en un motor de crecimiento fundamental para la economía mundial, que en la entidad prevén que gane fuelle en los próximos años. En vista de la relativa debilidad de las tendencias internacionales, las condiciones de crecimiento han sido difíciles para los países nórdicos, todos ellos bastante dependientes del comercio exterior.

“No obstante, tanto Suecia como Noruega han registrados unas tasas de crecimiento relativamente decentes, aupadas en gran medida por un marcado repunte de la demanda interna, mientras que Dinamarca y Finlandia se han quedado rezagadas en la carrera nórdica del crecimiento. Este panorama no sufrirá grandes cambios en los próximos años, un periodo en el que prevemos que el crecimiento de la región nórdica aumente del 1,3% de este año hasta el 2% en 2016”, según Helge J. Pedersen, economista jefe de Nordea.

“En concreto, la inflación sueca sigue situándose en niveles extremadamente bajos y, por tanto, la autoridad monetaria del país ha orquestado un drástico recorte de tipos hasta el mínimo histórico del 0%. La concesión de créditos sigue creciendo a buen ritmo y las fuertes subidas en los precios de la vivienda podrían poner en entredicho la estabilidad financiera. Actualmente, se pretende minimizar estos riesgos a través de medidas macro de carácter preventivo”.

Las perspectivas para la economía noruega, por su parte, dependerán en gran medida de las tendencias que sigan los precios del petróleo. Según Pedersen, la decisión de la OPEP de no reducir sus cuotas de producción implica una mayor incertidumbre de cara al crecimiento en 2015 y 2016, superior a la prevista inicialmente. “No obstante, si la economía cayera en picado, esperamos que entren en acción importantes medidas de relajación fiscal”.

En el otro extremo aparece Finlandia, aún sumida en la recesión. “El efecto de la desaceleración rusa es mayor en la economía finlandesa que en el resto de países nórdicos y, en vista de los graves problemas estructurales a los que también hace frente, percibimos cierto riesgo de nuevas decepciones en materia de crecimiento”. En lo que respecta a la última de las economías nórdicas, la danesa, el economista jefe de Nordea considera que cinco trimestres consecutivos de crecimiento hacen que Dinamarca tenga grandes posibilidades de dejar atrás la crisis económica, gracias a una mejora notable de las condiciones laborales y a la estabilización del mercado de la vivienda.

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