Pequeñas compañías de Japón como fuente de alfa


El mercado japonés ha supuesto una enorme decepción para muchos inversores en los últimos años. Pero no para los gestores del Henderson Japan Absolute Return Fund, un hedge fund de Henderson Global Investors. Desde su lanzamiento, en julio de 2000, el producto consigue una rentabilidad del 120,2% (con datos a cierre de septiembre), frente a una caída del 40,3% de su índice de referencia, el Topix, en el mismo periodo. Según sus gestores, esta rentabilidad adicional demuestra la utilidad de contar con un vehículo que mantenga un enfoque de rentabilidad absoluta. El producto cuenta con una cartera concentrada y toma posiciones largas y cortas en compañías japonesas de todos los tamaños. Su objetivo es conseguir una rentabilidad de entre el 10% y el 15% anualizado en el largo plazo. Desde su lanzamiento, obtiene un 9,63%, frente a una caída del 4% anualizada para su índice de referencia. Su alfa es del 9,7% y lo consigue con la mitad de la volatilidad del mercado (un 10,25% de volatilidad anualizada para el fondo y del 23,46% para el índice) y con una beta de sólo el 0,29. La correlación con el mercado es del 0,64. El equipo gestor considera que estos resultados son una buena muestra de los beneficios que ofrece la inversión en hedge funds. “No entiendo por qué no se facilita la inversión en hedge funds. Son un buen producto con bajo riesgo y baja volatilidad”, comenta William Garnett, gestor del fondo y responsable de renta variable asiática en Henderson Global Investors. Garnett ha desarrollado su carrera en Henderson Global Investors, donde acumula más de 23 años de experiencia como gestor, y gestiona el fondo junto con Jeremy Hall, que tiene más de 13 años de experiencia en la misma entidad. Los responsables del fondo destacan su capacidad de generar alfa tanto con las posiciones largas como con las cortas. La exposición neta del fondo se suele situar entre un 0% y un 30%, con entre 20 y 30 posiciones largas y entre 10 y 30 posiciones cortas. “No tomamos posiciones cortas con valores pequeños, porque te puedes quedar atrapado”, comenta Garnett. La exposición bruta (que nunca puede exceder el 200%) se maneja de forma activa en función de las convicciones del equipo y de la volatilidad del mercado. Los gestores se basan en el análisis fundamental, con un enfoque de valor. En las posiciones largas se incluyen compañías que cotizan al menos un 30% por debajo del valor considerado como justo por el equipo y toman posiciones cortas en empresa que cotizan al menos un 20% por encima de su valor, lo que les ofrece un margen de seguridad. Las posiciones cortas las toman directamente con títulos y no a través de futuros, aunque pueden utilizar derivados para controlar la exposición al mercado. Garnett explica que utilizan sus posiciones largas en pequeños valores como fuente de alfa en el largo plazo. “Buscamos compañías pequeñas sólidas, muy baratas y con una posición sólida en el mercado. Tenemos entre 10 y 17 de estos valores en cartera normalmente y esperamos que alguno de ellos duplique su valor en el plazo de un año. Hay que tener paciencia con estas apuestas”, dice. Este producto, domiciliado en Caimán, tiene un patrimonio de más de 260 millones de dólares y sólo está disponible para inversores cualificados e institucionales. El equipo analiza la posibilidad de lanzar una versión UCITS III del fondo, aunque admiten que hay más bien poco interés por Japón. Garnett se muestra optimista sobre la marcha de Japón por tres razones: “Es un mercado cíclico que funciona bien en momentos de recuperación económica, está barato, y prácticamente nadie invierte en él”. Sin embargo, confiesa que prefiere centrarse en buscar empresas baratas y no intentar predecir los flujos de inversión hacia Japón ni la demanda por parte de los inversores locales. “Adivinar la dinámica de la demanda es un engaño. Llevo 15 años en ello y he desistido”, admite. Cree que en Japón se está produciendo un cambio generacional trascendental. “Japón es hoy más una economía funcional que disfuncional”, dice. El mercado cotiza a una vez el valor contable de las compañías y Garnett cree que esta variable podrá situarse en las dos veces, un nivel que no alcanza desde 1999. “Japón es una economía madura, pero que ofrece mucho valor”, asegura. Garnett destaca que han pasado ya por muchas pruebas de estrés importantes a lo largo de la vida del fondo y destaca la habilidad del equipo como una de las ventajas diferenciales del producto. En sus diez años de vida, el fondo sólo ha tenido dos años negativos (2002, cuando perdió un 2,3% frente a una caída del 18,3% del índice, y 2007, cuando cayó un 10,4%, frente a una pérdida del 12,2% del Topix). En 2008, con una caída del 41,8% del mercado, el fondo ganó un 5,5%.

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