Pendientes de Arabia Saudí


Los incidentes generalizados en Libia ocupan ahora todos los titulares. Los levantamientos populares en una región tan rica en petróleo repercuten en su producción y aunque durante las últimas semanas ésta haya experimentado caídas, no ha cesado. Paralelamente, la producción en Egipto también se ha visto afectada, aunque hasta un extremo mucho menos dramático, puesto que el cambio de gobierno se produjo en su mayor parte forma pacífica. Dicha incertidumbre ha disparado el precio del petróleo y la dirección que tome ahora depende mucho de si el desajuste en el suministro de petróleo y el cambio de gobierno se limita al Norte de África o se expande a otros lugares en Oriente Medio.

Arabia Saudí, el mayor exportador mundial de petróleo, se mantiene como el único país productor con una capacidad sobrante relevante - calculamos que unos tres millones de barriles por día -. Esto es más que suficiente para compensar las pérdidas en Libia y Egipto a corto plazo. El ministro saudí de Petróleo y Recursos Minerales, Al-Naimi, ha asegurado que se sacará al mercado petróleo adicional y eso ha liberado un poco la presión que se ejercía sobre el precio del petróleo, al menos por ahora.

En profundidad…

El mundo depende del petróleo y en consecuencia, de que la principal región exportadora se mantenga estable. Cualquier alteración relevante en Arabia Saudí podría provocar una subida de los precios del petróleo hasta la marca de los 200 dólares por barril y estancar la ya de por sí débil recuperación económica en todo el mundo.

Esta situación es evitable y lo más probable es que se consiga. No obstante, nos encontramos en una época delicada, en una gran vulnerabilidad frente a los acontecimientos impredecibles. Por ello, esperamos que el precio del petróleo se mantenga alto y retenga una prima que refleje esta incertidumbre.

Aunque el nivel de este “prima por incertidumbre” variará en función de la subida o el descenso de la inestabilidad en la producción, la perspectiva de fondo no es buena. Estamos esperando que el nivel de capacidad sobrante vaya disminuyendo de manera notable a finales de 2012, por lo que será inevitable que el precio subyacente del petróleo suba en temas más fundamentales. Es posible que los proyectos en Oriente Medio y el Norte de África se retrasen, por lo que los principales consumidores de petróleo deberían ser realistas y abordar con urgencia su excesiva dependencia del petróleo. Esto ofrece un ambiente de inversión que no va a ser fácil, pero que puede ser muy positivo si se enfoca de la manera correcta.

Charles Whall, analista de petróleo y gas en Newton IM, una de las gestoras especializadas de BNY Mellon AM