PBI Gestión cumple 25 años con la pretensión de incorporar nuevos agentes y colaboradores


“La arquitectura abierta parece estar de moda ahora, pero nosotros ya la practicábamos hace más de 20 años”, recuerda Alfonso Pascual, gestor de patrimonios en PBI Gestión, agencia de valores especializada en banca privada, que acaba de cumplir su vigésimoquinto aniversario. Fundada en 1987, esta firma española lleva grabado a fuego en su ADN financiero el sello de independiente, el cual ha defendido durante el último cuarto de siglo con sus principales características definitorias: la gestión discrecional de carteras, el análisis macroeconómico de asignación de activos (o top-down) y las estrategias al contado de inversión líquida para los fondos de inversión con los que trabaja, ninguno propio. Además, desde la firma señalan orgullosos su participación en la llegada de Fidelity a España, ya que fueron los primeros en comercializar sus fondos.

Ahora, con un cuarto de siglo a sus espaldas, PBI Gestión quiere crecer en un futuro próximo, pero no a cualquier precio: no se integrarán en ningún grupo ni, tampoco, cambiarán su modelo de negocio, tal y como asegura su presidente y gestor de patrimonios, Fernando González, quien considera que tienen “una estructura muy válida y un servicio -el asesoramiento independiente y la gestión discrecional de carteras- que va a ser más demandado”. A su juicio, PBI cuenta con la ventaja del know how acumulado en este cuarto de siglo, “frente a la moda del carro de la independencia”. No obstante, lo que sí harán es incorporar nuevos agentes y colaboradores a su red, siempre y cuando, claro está, “compartan nuestra filosofía de inversión”.

Si por algo es “revolucionaria” PBI Gestión desde 2008, según González, es por el cambio de estilo operacional que llevaron a cabo internamente, pasando desde una estrategia monoactivo (con una cartera modelo para cada clase de activo) a una estrategia multiactivos (con una cartera modelo para cada nivel de riesgo). “Un giro innovador”, define González, defensor de la postura conservadora que desarrolla PBI.

Para ello, utilizan herramientas de análisis propias, basadas en las nuevas tecnologías de la información, el análisis macroeconómico y los fondos de inversión: desde lo más general (la clase de activo) hasta lo más particular (los mejores fondos dentro de la categoría elegida), pasando por escalones intermedios como es la elección de la zona geográfica y el país o sus empresas -de grande, mediana o pequeña capitalización-, así como la comparación con los ETF relacionados. En otras palabras, se trata de lo que ellos llaman una filosofía multiactivos, multidivisas y multigestores.

Sin embargo, algo con lo que no cuentan desde PBI es con la gestión de productos basados en la inversión socialmente responsable (ISR). “No invertimos en ISR porque no es el mandato de nuestros clientes”, reconoce González. “Nos parece bien que existan esos productos, pero no les damos prioridad”, explica.

Gestionar mirando al riesgo, no a la rentabilidad

Contrarios al modelo seguido por otras marcas, desde PBI consideran que “el riesgo es tangible”, mientras que “la rentabilidad es volátil”. “Normalmente, se gestiona mirando a la rentabilidad. Nosotros lo hacemos al revés”, apunta Pascual.

En PBI, son conscientes del descontento que reina entre algunos clientes de entidades tradicionales y productos como las participaciones preferentes. “El mercado español sigue muy bancarizado, no hay apenas asesoramiento independiente”, describe González, quien define productos como las preferentes como “de distribución masiva” y los califica de “bajísima calidad”. Por eso, “hay algunos tipos de productos de ingeniería financiera que ni hemos hecho ni vamos a hacer”, promete el presidente de PBI, ya que “sólo ganan los emisores y los comercializadores, y no es honesto”.

En este sentido, Pascual considera que “si el asesoramiento no es independiente, no es verdadero asesoramiento”, donde aboga por la “honestidad” de la arquitectura abierta que ellos practican.

Mismo servicio para diferentes clientes

Independientemente del patrimonio con el que lleguen los clientes a PBI, el servicio que ofrecen está “al alcance de todos”, aclara González. “Aunque hay un traje inicial de banca privada, no rechazamos a ningún cliente pequeño” y, por supuesto, “a estos se les da el mismo trato que a los demás”.

Entre sus clientes, reconocen no haber padecido la crisis con demasiada severidad. Tampoco han observado una mayor necesidad de liquidez diaria por parte de estos, a pesar de que la habría en menos de una semana si la necesitasen. No obstante, lo que sí han advertido es el flujo de dinero que ha habido desde los depósitos hacia los fondos en los últimos meses, en parte por la limitación de las remuneraciones de los primeros, algo que se traduce en un cambio en el perfil de riesgo de los clientes, que pasan progresivamente de una postura conservadora a un perfil algo más arriesgado.

Al pensar en su próxima evolución, desde la entidad aseveran que recibirán con los brazos abiertos a todos aquellos clientes procedentes de otras entidades y otros productos, con los cuales están insatisfechos. Básicamente, desde PBI esperan recibir dos perfiles muy concretos de nuevos clientes: por un lado, grandes patrimonios, ya que estos, cada vez más a menudo, comparan las grandes casas con las más pequeñas y menos conocidas; y por otro, pequeños ahorradores, los cuales cambian los bancos tradicionales y sus depósitos por firmas como PBI y productos como los fondos de inversión. “En España, casi siempre los cambios son a base de golpes”, ilustra González.

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