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Pautas para seleccionar correctamente un fondo de renta fija flexible en función del perfil de riesgo


La fuerte corrección de las bolsas vivida a principios de 2016 sacó a relucir un debate que para muchos sigue vivo: ¿Cómo seleccionar adecuadamente un fondo de retorno absoluto, partiendo de que bajo esta etiqueta puede haber productos muy distintos, con objetivos muy diversos? Ahora, el fuerte estrechamiento de las valoraciones en un amplio número de activos de renta fija plantea un dilema similar, aunque en este caso aplicado a una de las categorías de inversión más demandadas por los inversores en el último año y medio: los fondos de renta fija global gestionados con un enfoque flexible. “A medida que han ido cayendo los rendimientos más y más, la previsión de retornos es menos buena. Tenemos que reconocerlo”, declara Ian Spreadbury, gestor de Fidelity international.

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 “Creo que los inversores en bonos tienen que sentarse y preguntarse qué es lo que quieren conseguir con su cartera de renta fija: si quieren rentas, o una baja correlación con las acciones, o baja volatilidad”, declara Spreadbury. Éste insiste en que los inversores necesitan “ser muy claros con lo que quieren”, puesto que un enfoque u otro condicionará enormemente la selección final del fondo: “Si la prioridad es conseguir más rentas, creo que entonces están obligados a asumir más riesgo, invirtiendo en bonos emergentes o deuda subordinada financiera”, ejemplifica el gestor.

El propio Spreadbury está al frente de un mixto flexible de renta fija, el FF Flexible Bond Fund. Éste producto tiene además una misión que el propio gestor admite que es difícil en el contexto actual: generar rentas con nivel controlado de volatilidad y baja correlación con la renta variable. “El propósito de este fondo es tranquilizar a aquellos inversores que están preocupados por el comportamiento de algunos de los activos de renta fija, asegurándoles que el fondo es un buen diversificador de la renta variable y que no estamos persiguiendo demasiada rentabilidad porque queremos mantener la volatilidad relativamente baja”, explica.

Este triple objetivo plantea algunos desafíos que obligan a una comunicación transparente con los partícipes sobre las decisiones tomadas. Spreadbury toma como ejemplo la correlación de la cartera con las acciones: si bien la media de los últimos cinco años ha sido de -0,1, en 2017 terminó ligeramente superior, en el 0,1. “Ha habido algunos fondos que lo han hecho mejor que el mercado y que nosotros en términos de rentabilidad, pero su correlación con las acciones es sustancialmente más elevada”, explica el gestor (ver gráfico). Éste añade que “es posible que la correlación se incremente un poquito de aquí en adelante”, debido a la manera en que los mercados están poniendo en precio en el corto y en el medio plazo las decisiones de los bancos centrales.

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Volviendo al posicionamiento de otros competidores en renta fija flexible, el gestor da un aviso a los inversores: “Pienso que, inevitablemente, hay bastantes fondos que se han centrado mucho en la deuda subordinada”. ¿Por qué es importante tener este posicionamiento en cuenta? “Creo que los inversores necesitan ser conscientes de ello: si volviera a repetirse un febrero de 2016 o un 2008, el potencial bajista de esos fondos es masivo”, sentencia el gestor.  

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