Paul Woolley carga contra los gestores e insta a los grandes propietarios a tomar el control


Los mayores propietarios de activos deberían realizar una completa revisión sobre su forma de invertir y arrebatar a los gestores el control de sus estrategias para promover el crecimiento económico de largo plazo y la estabilidad de los mercados financieros, según Paul Woolley, fundador del brazo londinense de la gestora estadounidense GMO, uno de los grandes de la gestión en Londres.

Según publica Responsible Investor, en un ataque a la industria de la gestión (que hasta ahora se ha librado de las críticas sobre la crisis crediticias), Woolley asegura que los inversores institucionales se han “convertido inconscientemente en cómplices de la creación de un vasto e inestable monstruo financiero” que les ha costado caro.

Woolley invierte 4 millones de libras de su fortuna personal en el centro Paul Woolley para el Estudio de la Disfuncionalidad de los Mercados de Capitales en la London School of Economics y en la Universidad de Toulouse. En una reciente presentación titulada “Manifiesto para los grandes fondos: resolver la disfuncionalidad de las finanzas”, aseguró que los mayores propietarios de activos, incluyendo los inversores públicos, grandes fondos de pensiones y fundaciones se han permitido ser “engañados” por complejos productos elaborados por los gestores.

Muchos de ellos, asegura, están basados en la hipótesis del creciente descrédito de la eficiencia de los mercados que desconfía de que el mercado acabará ajustando los precios de las compañías. Según el experto, los recientes estallidos de burbujas han echado por tierra la hipótesis, pero los gestores están aún intentando llevar las riendas de un momentum inestable más que buscando firmas bien valoradas, cargando los excesivos gastos que conlleva hacer cambios en los portfolios a los propietarios de los activos.

Beneficio a expensas del inversor

Así, asegura que los gestores, que muestran poco interés en el crecimiento y la estabilidad de sus activos están beneficiándose a expensas del inversor: “Mientras el gestor gana la cabeza, el cliente pierde la cola”, afirma.

Woollye va más allá y asegura que el tamaño de los portfolios de los grandes propietarios significa que son custodios efectivos de la riqueza social. “Sus grandes holdings de acciones globales y de renta fija muestran que pueden implementar cambios políticos que traerían beneficios privados a través de mejores rentabilidades y públicos mediante unos mercados más estables, un crecimiento económico más rápido y un sector financiero menos explotador”, afirma.

En un manifiesto de 10 premisas, asegura que ellos deberían adoptar una estrategia de inversión de largo plazo basada en los futuros flujos de dividendos de las compañías más que en cambios de precio de corto plazo, que llama estrategia de la “tortuga frente a la liebre’. Asegura que los cambios de los portfolios deberían reducirse al 30% al año, focalizando la inversión en el largo plazo. La inversión en hedge funds, asegura, fue también un error para los propietarios debido a las excesivas comisiones y falta de transparencia.

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