“Parece que junio podría ser el presagio de un verano agitado para los mercados”


“El comportamiento del mercado en junio fue sin duda el más extremo que hemos presenciado en lo que va de 2013”. Así lo asegura FRM, filial del grupo Man, quien considera que los dos motores de las finanzas mundiales dominantes en estos momentos –la política de la Reserva Federal estadounidense y los datos económicos de China– agitaron a los mercados a lo largo del mes.

La reacción del mercado fue significativa. El tipo del bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años subió desde el 2,13% hasta el 2,49%, alcanzando un máximo del 2,61% a mediados de mes (y todo ello después de haber subido casi 50 puntos básicos en mayo). Los índices de renta variable retrocedieron, si bien más en Europa que en Estados Unidos.  Los metales preciosos prolongaron su reciente caída y el precio al contado del oro bajó un 12,3% durante junio. La plata cedió un 11,7%.

En algunos lugares, la renta variable de mercados emergentes tuvo un comportamiento muy negativo, con caídas del 14% en el Shanghai Composite y del 11,3% en el Bovespa brasileño. Las fluctuaciones de los tipos de la deuda pública estadounidense, que obligaron a los inversores a reevaluar los activos de los mercados emergentes, las preocupaciones fundamentales y los flujos de salidas, provocaron fluctuaciones muy amplias en la deuda y la renta variable emergente.

Además, el tipo interbancario de Shanghai (SHIBOR) se disparó en junio, ya que el Banco Popular de China (BPC) se negó a inyectar liquidez en un mercado de crédito interbancario en tensión. El 20 de junio, el tipo llegó a un máximo del 13,4% para los préstamos a un día, equivalente a una fluctuación diaria de -2,77% del índice Shanghai Composite. “Es interesante señalar que el Nikkei se mantuvo bastante plano durante el mes –todos los vendedores marginales pueden haber sido expulsados de este mercado en abril y mayo y, por tanto, ofrece más resistencia que a principios de año”, explican.

Junio, punto de inflexión

Más que cualquiera de los últimos meses, en la entidad consideran que junio representó un punto de inflexión en el comportamiento de los inversores, sobre todo en el mercado de deuda pública. “Las áreas sobrecompradas del mercado fueron las que más cayeron, ya que los flujos se volvieron sustancialmente negativos después de cinco años de flujos de entradas casi monotónicos en fondos de inversión en bonos. Las presiones técnicas también dominaron en el sector de corto plazo de la curva de tipos de la deuda pública”.

Si bien cabe esperar que el sector de largo plazo de la curva de tipos esté en parte impulsado por los flujos de inversión, el sector de corto plazo está fundamentalmente anclado en las decisiones sobre tipos de interés. Por lo tanto, en Man creen que era incongruente que el futuro del eurodólar con vencimiento en septiembre de 2014 estuviera en 99,25 el 24 de junio. “Considerando que la curva de tipos es un indicador de los tipos de interés futuros esperados, de hecho se trataba del descuento por el mercado de dos subidas del tipo básico en los próximos 15 meses –que en absoluto es el escenario central”.

Se prevé un verano agitado

“De cara al futuro, parece que junio podría ser el presagio de un verano agitado para los mercados. La Fed debe actuar como un mecanismo amortiguador que rompe tendencias a medida que comienzan a desarrollarse –la solidez de los datos podría dar lugar a sugerencias más claras de retirada gradual, mientras que unos datos débiles podrían propiciar un mayor apoyo de la Fed. Esta situación se observó a finales de junio, cuando la debilidad de los datos de crecimiento económico (el PIB nominal interanual de EE.UU. cayó ligeramente, al igual que los PIB de otros países) anunció una subida de los índices mundiales de renta variable después de un débil comienzo de mes”.

Por lo tanto, en FRM reconocen que no les sorprendería que los mercados se movieran lateralmente a corto plazo. “De hecho, muchos analistas han comentado que los tipos a 10 años tienen un techo fundamental en el 3%, mientras que los tipos de interés se mantienen cerca de cero. En otras palabras, es poco probable que la curva de tipos pueda positivizarse significativamente, salvo que esté impulsada por una oleada de ventas muy técnica de los inversores”.    

Europa sigue siendo motivo de preocupación. “Es probable que las medidas tomadas por la Fed solo se basen en los datos estadounidenses; por lo tanto, es fácil imaginar un escenario en el que estos datos siguen siendo sólidos y aumentan los rumores de retirada gradual de la Fed, lo que se traduce en debilidad del mercado en Europa. La incapacidad reciente para llegar a un consenso sobre la unión bancaria, unida a una regulación exagerada y a los programas de austeridad, significa que Europa seguirá sumida en dificultades durante el futuro previsible”, afirman. 

También creen que existe un mayor riesgo de dislocación de los mercados de crédito, que se han visto relativamente poco afectados por la reciente conmoción. “Sigue existiendo un desajuste de liquidez en gran parte del producto minorista vendido en bonos high yield, préstamos, RMBS o deuda de mercados emergentes. La subida de los tipos de la deuda pública, unida a una ampliación de los diferenciales, puede provocar pérdidas materiales absolutas en el universo del crédito, que podría sufrir presiones crecientes si los flujos de inversión también se vuelven negativos en este caso”.

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