Parche temporal para el precipicio fiscal en Estados Unidos


La Cámara de Representantes estadounidense ratificó ayer in extremis el acuerdo alcanzado por el Senado en la tarde del día 31 para evitar el precipicio fiscal, si bien la jornada de ayer tuvo más emoción porque frente a la abrumadora mayoría que respaldó la medida en el Senado (89 votos a favor frente a 8 en contra), el control republicano de la Cámara de Representantes complicaba el panorama.

A pesar de los esfuerzos del speaker John Boehner por poner orden en sus filas, la rebelión de su segundo, Eric Cantor, que defendía rechazar el acuerdo del Senado, hizo temer lo peor en algunos momentos. Finalmente, las medidas fueron aprobadas con los votos demócratas y el apoyo de 85 republicanos, pero la mayoría de representantes republicanos votaron en contra de lo que ya supone la primera subida de impuestos federales en dos décadas

El acuerdo en sí es un parche temporal que sólo aborda algunos aspectos del precipicio, básicamente los relativos a las subidas automáticas de impuestos que hubieran entrado en vigor hoy y que ahora sólo afectarán a los individuos que ingresen más de 400.000 dólares al año y a las parejas que ganen más de 450.000 dólares anuales. El tipo impositivo subirá de un 35% a un 39,6%, un nivel todavía inferior al existente antes de que entraran en vigor los recortes impositivos de la era Bush Jr. Se calcula que este incremento afectará a tan sólo un 0,7% del total de la fuerza laboral estadounidense. 

Si bien hay muchos demócratas descontentos porque preferían una subida a partir de los 250.000 dólares anuales de ingresos, parece que el presidente Barack Obama quería ganar tiempo para poder extender los beneficios a desempleados y otros gastos sociales que no se discutirán hasta finales de febrero. Así que el acuerdo de ayer es un respiro pero al mismo tiempo marca la cuenta atrás para discutir la otra pata del precipicio, el recorte del gasto público. De momento, los mercados han recibido positivamente las medidas aprobadas aunque la sensación generalizada es que que si bien no se ha saltado al precipicio, no se ha perdido de vista el abismo

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