Para qué riesgos hay que preparar las carteras en 2020


Las espectaculares revalorizaciones del año pasado enmascaran el recuerdo de que hasta hace poco se hablaba de una recesión inminente. ¿Acaso se han disipado todos los temores? ¿No hay ya señales de fragilidad en la macro? Lejos de abrazarse al optimismo que puedan reflejar las bolsas, las gestoras internacionales ven aún grietas que pueden poner en jaque las carteras este 2020.

Para resumir las preocupaciones de los expertos, William Davies, director global de renta variable para EMEA en Columbia Threadneedle, parafrasea al estratega económico James Carville: “La economía, estúpido”. Ya sea el Brexit, las elecciones estadounidenses, una guerra con Irán… todo gira en torno al estado de salud de la economía global.

Y es tan relevante preguntarse por los riesgos después del rally en las bolsas del año pasado. “Con el crecimiento económico global mediocre las valoraciones de la mayoría de principales clases de activos parecen tensas”, afirma Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM.

“Si bien las razones del rally son sólidas, es un testimonio de la fuerza del comercio global apoyado por una política monetaria laxa y recompras de acciones. Una subida tan rápida de las bolsas generalmente tiene un final prematuro y doloroso, aunque eso no necesariamente entorpezca la rentabilidad a cierre de 2020”, comenta Sebastien Galy, estratega senior de mercados en Nordea AM. A Juan Nevado, gestor de los fondos M&G (Lux) Dynamic Allocation y el M&G (Lux) Conservative Allocation, también le preocupan las altas valoraciones con las que comienza el año: “La narrativa y valoraciones actuales parecen dar por sentado que los tipos nunca subirán de los niveles increíblemente bajos en los que se encuentran actualmente.”. Las gestoras ven a los mercados frágiles. “Son como dinosaurios, tan bien adaptados a su entorno que cuando este cambie van a sufrir para sobrevivir”, comenta Didier Saint-Georges, miembro del comité de inversión de Carmignac. Por eso desde Robeco no ven descabellado una caída en las bolsas superior al 20% si las cosas van mal. “En este escenario alternativo, Estados Unidos se vería irremisiblemente abocado a la recesión, ya que los bancos centrales se encuentran por detrás de la curva”, vaticinan.

China y Estados Unidos siguen preocupando

El riesgo que más destacan las gestoras es uno que ha dominado el discurso de 2019: la guerra comercial. Esto es, “existirá una continuidad en los acontecimientos políticos a lo largo de 2020 que ya hemos presenciado durante todo el año pasado”, como resume Martina Álvarez, directora de ventas para Iberia de Janus Henderson.

El tratado firmado por Estados Unidos y China es la primera muestra de paz en casi dos años, pero no descarta por completo el problema. Cualquier cosa podría reactivar las hostilidades. “Y si el conflicto se intensifica, por ejemplo como respuesta a las actuales tensiones en Hong Kong, es probable que el crecimiento se derrumbe”, afirma Reto Cueni, economista senior de Vontobel AM. Johanna Kyrklund, directora de inversiones y multiactivos de Schroders, opina igual, que una reintensificación de la guerra comercial podría llevar al crecimiento mundial por debajo del 2%.

Esto tendría sus ramificaciones, como bien señala Víctor de la Morena, director de Inversiones de Amundi Iberia, en un adicional tensionamiento de las condiciones financieras y la exacerbación de otros riesgos más locales. “La liquidez en los mercados de crédito se ha contraído bruscamente desde la crisis financiera, mientras que los niveles de deuda han continuado subiendo en los últimos años, lo que podría conducir a temores sistémicos”, señalan en similar línea desde Natixis IM.

La gran cita con las urnas y los bancos centrales

Y es que los bancos centrales y sus continuas revisiones a la política monetaria serán otro foco a mantener en el radar. “Los riesgos episódicos de mercado tendrán que ser monitorizados, incluyendo el volumen de liquidez y financiación de ciertos segmentos del mercado, como demuestran las recientes perturbaciones en el mercado estadounidense de repos (operaciones de recompra de activos)”, comentan desde Goldman Sachs AM. Lo que temen las gestoras es el poco margen de maniobra que tienen los bancos centrales para afrontar futuras crisis, que después de levar el testigo todo lo lejos que han podido durante la última década, parecen cada vez más agotados, como lo nota Wen-Wen Lindroth, estratega jefe de inversión cross-asset de Fidelity International. “El crédito privado, el crédito apalancado y la deuda high yield se ha concentrado en sectores muy cíclicos y con perfiles de crédito más arriesgados. Con la financiación a empresas en grado especulativo representando actualmente aproximadamente el 35% del PIB (de EE UU), situaciones de estrés entre estos sectores serían más que suficiente para contribuir a una recesión”, afirman desde PIMCO.

Otro de los grandes riesgos para los mercados podría darse en la segunda mitad del año. Álvaro Cabeza, director general de UBS AM en Iberia, teme que los inversores no estén posicionados para una sorpresa, a un cambio profundo si  gana un candidato con una agenda política radicalmente diferente. “La incertidumbre política puede pesar sobre la inversión en capital en 2020, justo en el momento en que el estímulo fiscal de los Estados Unidos se está agotando”, recuerda. Esa volatilidad, en su opinión, podría empezar tan pronto como el próximo 3 de febrero, con los caucus de Iowa y durar hasta el día de las elecciones, el 3 de noviembre. Francis Scotland, responsable global de estrategia macroeconómica de Brandywine Global, filial de Legg Mason, opina igual: “Los mercados de capitales deberán hacer frente a una gran conmoción si los Demócratas ganaran las elecciones de noviembre”. Lo que más preocupa a gestoras como AXA IM es la implicación fiscal de la carrera presidencial, ya que republicanos y demócratas compiten por el voto de la clase media con menos estudios.

Además, no se pueden descartar nuevos frentes de conflicto de la mano de Estados Unidos. Como el poco probable caso de que se intensifique el conflicto entre Irán y sus aliados e Israel y Arabia Saudí (y sus respectivos aliados) que comenta el economista jefe de BNY Mellon Investment Management, Shamik Dhar. Si se produce un enfrentamiento militar podría interrumpir el suministro de petróleo y aumentar el riesgo de que el conflicto acabe extendiéndose por toda la región. “No pensamos que el conflicto Iraní deba desembocar necesariamente en una escalada prolongada en el precio del petróleo, pero sí que lo vamos a monitorizar a lo largo del año por sus posibles efectos sobre la inflación en países desarrollados”, añade Mariano Arenillas, responsable de DWS para España y Portugal.

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