“Para que el BCE logre su objetivo de inflación, debería comprar un 30% de toda la deuda soberana de todos los países y de todos los vencimientos”


La demanda de productos de renta fija no cesa y las gestoras siguen exhibiendo sus propuestas a sus clientes. Por este motivo ha viajado a España recientemente Simon Foster, especialista de producto de renta fija de UBS Global AM, que ha aprovechado su visita para hablar de la estrategia del UBS (Lux) Bond Sicav Global Dynamic Bond Fund.

Foster explica las bondades que trae para el inversor adoptar un acercamiento global con enfoque de retorno absoluto y generación de rentas a la hora de abordar el universo de renta fija, especialmente en la antesala a una subida de los tipos de interés y en un entorno dominado por la voraz búsqueda de rentabilidades. “Ensanchar el universo de inversión es el primer paso a dar cuando los inversores quieren más rentabilidad. El principal beneficio es poder tener más opciones, y tener opciones en este entorno es importante porque se van a producir grandes divergencias entre diferentes economías y podemos tener ventajas competitivas”, explica el gestor. Por ello, destaca como bondades del fondo que "no hay una estructura de cartera típica, debido a que la cartera está diseñada específicamente sin la limitación de un índice y tiene la flexibilidad para buscar oportunidades en todo el mundo desde el punto de vista del ratio riesgo/recompensa. Esto significa que podemos cambiar el perfil del fondo para que se adapte de mejor manera a las condiciones del mercado como según lo vemos", dice.

Foster comenta acerca de su proceso de selección de emisiones para la cartera que el primer paso que dan en el equipo es comprobar si su visión es distinta de la del consenso y por qué. “Cuando está justificado, miramos qué ideas de inversión hay y después cuáles ofrecen una mejor ecuación de rentabilidad/riesgo. Si el posicionamiento es táctico, solemos poner un stop loss automático. Para ideas estratégicas de largo plazo, revisamos el comportamiento y los precios de manera regular”, explica al respecto. “Este fondo está pensado para formar parte de las estrategias core de nuestros clientes, con un importante grado de diversificación, liquidez y retornos, al mismo tiempo manteniendo una calificación crediticia media de grado de inversión”, añade.

Foster recuerda que tradicionalmente generar un rendimiento entre el 4% y el 6% dentro de la deuda corporativa con grado de inversión era la norma. Ahora, en cambio, “es muy difícil generar esa rentabilidad, por eso somos más globales y más tácticos”. La duración media de la cartera de este fondo es de 1,7 años (datos de septiembre) y Foster manifiesta su intención de mantener la duración baja, y el rating medio es Baa. Otro dato destacado es la destacada posición de efectivo dentro de la cartera (15% a cierre de Septiembre), aunque matiza que disponer de abundante efectivo “es muy importante para la asignación de activos en el corto plazo en en cualquier fondo de retorno absoluto y retorno total”.

El gestor se explica con sencillez y claridad: “Elegimos bonos allí donde vemos valor, no porque representen gran parte de un índice”. Explica que Europa es una parte muy importante de la cartera, ya que tiene posiciones en deuda de España, Italia, Portugal y Francia. El experto considera que el momento sigue siendo bueno para invertir en esta región por la combinación de bajo crecimiento y baja inflación junto con los estímulos del BCE, aunque admite está luchando por encontrar papel infravalorado, por lo que cree que, más que la deuda soberana, ahora hay más oportunidades en la parte de crédito.

“Creemos que la rentabilidad de la deuda de Italia y España caerá más, pero nuestra visión es que se producirá una mayor convergencia con Alemania y otros países periféricos a medida que el BCE tome más medidas para facilitar el crédito. Por eso tenemos posiciones de valor relativo, cortos en Alemania y largos en el sur de Europa”, aclara por un lado. Por el otro, deja entrever que espera algún tipo de programa de compras de deuda soberana del banco central: “Para poder lograr el nivel de inflación objetivo, el BCE debería seguir el ejemplo del Banco de Inglaterra, la Reserva Federal y el Banco de Japón y comprar alrededor del 30% de toda la deuda soberana de todos los países de la zona euro y de todos los vencimientos".
 
Fuera de Europa, la cartera cuenta con exposición a mercados de renta fija con retornos más altos, como Nueva Zelanda y Australia, países en los que sus mercados de bonos tienen todavía potencial de mejora si el crecimiento global se ve frenado más de lo esperado, o incluso podrían superar los rendimientos de otros mercados si las actuales previsiones de crecimiento mundial se cumplen. Donde no invierte el fondo es en mercados donde hay crecimiento y posibilidad de que suban los tipos de interés. Es decir, en Estados Unidos, Reino Unido y Canadá… con la excepción del high yield estadounidense, donde percibe que la continua disponibilidad de acceso a financiación barata,  el crecimiento positivo y la extensión hasta vencimiento de las emisiones apoyan el contexto de tasas bajas de impago durante todavía algún tiempo.

Su postura sobre la deuda emergente (activo en el que puede invertir tanto en divisa local como en divisa fuerte) es diferente, al considerar que ahora es menos estratégica que en el pasado. “Todo llega a su final, el crecimiento se está desacelerando y los rating están ejerciendo presión (se refiere a los recortes vistos en el este de Europa), han caído los precios de la renta fija emergente y especialmente en la deuda denominada en divisa local”.  Por ello, el fondo tiene posiciones entre el 3% y el 7% en renta fija corporativa de estos países y solo posiciones moderadas en algunas divisas emergentes.

El especialista de producto también habla de la utilización de derivados en la cartera de este fondo. Afirma que le permiten ganar flexibilidad y situarse un paso por delante de sus competidores, al poder ponerse corto en los títulos que no le gustan y largo en los que sí. Además, le son de utilizar para combinar posiciones estratégicas para el largo plazo con posiciones tácticas en el corto plazo: “Ser táctico en crédito es difícil porque la liquidez no siempre es buena, por eso utilizamos a veces derivados o ETF”, indica al respecto. 

Las condiciones han cambiado

Foster constata que las dinámicas del mercado de renta fija se han transformado a lo largo de estos últimos años: “El mercado está algo más guiado por los aspectos técnicos”. Pone como ejemplo las fuertes ventas que provocaron una gran caída intradía a principios de octubre. “Todo el mundo se ha beneficiado durante mucho tiempo de un mercado de tendencia única y ahora un único mal dato puede crear un shock, aunque sería la gota que colma el vaso. Por ello, nos preocupa el posicionamiento de los inversores”, explica el gestor.

Éste apunta directamente a la avalancha regulatoria de los últimos años en Europa: “La regulación de los bancos ha reducido la liquidez y esto puede hacer caer las condiciones del mercado en momentos de estrés”. A continuación, el gestor desarrolla esta idea: “La regulación por sí misma ha sido buena para invertir en renta fija, especialmente en compañías financieras porque se han recapitalizado, pero también mala porque se ha permitido que disminuya la liquidez. Vamos a pasar de un entorno poco regulado a otro excesivamente regulado”. 

A esto añade el hecho de que los inversores minoristas están actualmente muy invertidos en crédito y suelen tener un enfoque a más corto plazo que los institucionales, por lo que pueden ser mucho más sensibles a cualquier movimiento, , lo cual puede llevar a una volatilidad más alta en el mercado de crédito. La receta que propone el experto para combatir este problema es “ser cuidadosos con la liquidez y no tener una gran exposición a un solo sector, y tener en cuenta el comportamiento potencial de los inversores minoristas a la hora de invertir”. El experto cree que, si se va a producir una subida no esperada de los tipos, podría tener un impacto potencial sobre el high yield y otros mercados de renta fija, “pero estas subidas ya se han puesto en precio, históricamente cuando esto ocurre entonces hay muy poco impacto”, concluye. 

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