¿Pago de dividendo en liquidez o acciones? Los gestores responden


Un 63% de la remuneración total que distribuirán los diez grandes valores de la bolsa española con los beneficios de 2012 será en forma de acciones, frente al reparto tradicional de dividendo en efectivo que era habitual antes de la crisis. Es el llamado script dividend, una alternativa a la remuneración en efectivo que fortalece el balance de unas empresas tocadas por la recesión, pero que tiene efectos dilutivos sobre la acción dado que se hace a través de ampliaciones de capital.

Por eso, la mayoría de gestores consultados por Funds People siguen prefiriendo el pago en efectivo, teniendo también en cuenta las altas rentabilidades actuales. Sin embargo, algunos consideran que hay que analizar caso por caso para ver cuál es la alternativa más conveniente y atractiva a largo plazo.

La razón por la que las compañías están optando por esta vía es variada. Según explican Bruno Springael y Herman Klein, gestores del ING (L) Invest Global High Dividend, algunas lo hacen por razones fiscales (por ejemplo, ante el incremento impositivo a los dividendos en Francia), pero en el caso español se debe más a la intención de fortalecer el balance, teniendo en cuenta que esta fórmula permite a las cotizadas retener efectivo en su caja, muy útil en un entorno en el que aumentan sus costes de financiación, y mantener constante la remuneración al accionista a pesar de obtener menores beneficios.

El pionero fue el sector financiero (ante la necesidad de activar palancas para incrementar su capital y reducir las salidas de caja), en concreto el Banco Santander, pero esta vía de pago al accionista se ha extendido a otro tipo de empresas. “Tras los bancos, otras compañías de sectores diversos se han apuntado a esta modalidad viendo en ello un medio para reforzar su posición financiera”, añaden Gemma Hurtado y Antonio Hormigos, gestores del Mirabaud Funds Equity Spain. Los expertos explican que muchas firmas prefieren tener más capital en caja para reducir con él su deuda, dentro de un marco general de desapalancamiento.

A pesar del peligro de la dilución, la mayoría coincide en señalar que está siendo bastante bien acogido por los inversores. ¿Las razones? Desde Mirabaud apuntan la ventaja fiscal para el pequeño accionista (evita la retención del 21% que se aplica si opta por la opción de efectivo) y, para el institucional, porque con esta opción suscribe acciones y no ve reducida su posición en la compañía.

Algo que hacen en Bestinver o BPA. Desde la gestora de Paramés explican que este tema apenas es relevante para sus inversiones, en la medida en que siempre reinvierten los dividendos en la propia compañía. Para Gonzalo Lardiés, gestor del BPA Fondo Ibérico Acciones, optar por una u otra vía de retribución depende del caso, más aún con las altas rentabilidades actuales. En la mayoría de las ocasiones utiliza la liquidez para reequilibrar el peso de su cartera en una determinada compañía tras la dilución.

Ahora se nota más esa caída porcentual de una posición: “Es una situación nueva porque las rentabilidades se han disparado, debido a la competencia entre activos, y de la bolsa con el bono. Cuando el pago del dividendo es muy fuerte y se descuenta del valor de la acción, el peso de una firma en la cartera disminuye sensiblemente”, explica Lardiés.

Lardiés mira sobre todo a medio y largo plazo. “Hay que analizar si la rentabilidad es mayor invirtiendo de nuevo en acciones o no y tomar una decisión en consecuencia”, dice. Pero matiza que, si la filosofía es de inversión, “los dividendos hay que reinvertirlos”. Especialmente con estas rentabilidades, añade, siempre teniendo en cuenta que no es compatible ver a una compañía con fuertes subidas en bolsa y que a la vez ofrezca una alta rentabilidad por dividendo.

Preferencia por la liquidez

A la hora de elegir entre efectivo o acciones, la mayoría opta por la primera opción. Es el caso de Stuart Rhodes, gestor del M&G Global Dividend, que evita compañías que ofrezcan la posibilidad de retribuir al accionista vía acciones. “Prefiero la liquidez porque es una forma más clara y objetiva de medir la fortaleza y salud de una compañía: una política de incremento de estos dividendos año tras año también ayuda a una gestión disciplinada y las firmas que adoptan esta disciplina de capital tienen mayores oportunidades de incrementar su rentabilidad y crear valor para los accionistas”, explica.

Rhodes es detractor del script dividend: “No es un signo de salud”, pues es una fórmula que se puede adoptar independientemente de la situación financiera. “Combinado con los efectos de dilución derivados del mayor número de acciones en circulación, ofrece una pobre alternativa a la liquidez”, apostilla.

También opta por el pago en efectivo Denise Kissner, especialista en productos de dividendos de DWS Investments, que busca compañías que permitan el cobro de dividendos de esa manera. Para los gestores de ING, con acciones en cartera como Repsol, Telefónica, Santander e Iberdrola, la razón de la preferencia del cash sobre el script se explica por el objetivo de poder distribuir los dividendos entre sus clientes, y no tanto para utilizarlos para una potencial reinversión.

La estrategia de inversión de Quim Abril, gestor de Renta Variable de BMN Gestión de Activos, no busca la rentabilidad por dividendo como vía a tener en cuenta, aunque a veces las empresas que tiene en cartera tienen mucho atractivo en este sentido. “Nosotros siempre optamos por recibir el dividendo en efectivo, por lo que no recibimos acciones. Se ha demostrado que elevadas tasas de rentabilidad por dividendo no se acaban pagando en un entorno de caídas de las cuentas de resultados de las empresas”, explica.

Negociar derechos

Una tercera opción es aprovechar los derechos sobre el dividendo. En el caso de Mirabaud, dado que la ventaja fiscal de cobrar en acciones no aplica, están optando por vender los derechos en el mercado o directamente a la compañía, eligiendo en cada caso la opción más rentable de las dos. También lo hace Lardiés: si sube utiliza la opción de venderlos a buen precio.

La CNMV emitió recientemente un comunicado insistiendo en la necesidad de que las firmas fueran transparentes en su política de remuneracion al accionista. Recordó que deben publicar sus fórmulas de pago, las fechas exactas para la determinación del derecho a percibir dividendo, cualquier modificación de las mismas con suficiente antelación, y cuanta información sea necesaria en cuanto el órgano competente haya adoptado la decisión. El pasado 9 de enero, ESMA recomendó a las empresas que comunicaran esta política mediante la publicación de un documento en formato de preguntas y respuestas.

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