Paciencia


Nuevo post del blog de María Folqué y Montserrat Formoso de Funds People.

Kyries kai Kyrioi, señores y señoras, aquí estamos de nuevo. Estábamos pensando que no teníamos nada que añadir a toda la tinta electrónica derramada sobre la victoria de Syriza. Íbamos a hacer un poco de sangre con el asunto de la ausencia de ministras, pero allá ellos. Popes al final hubo, pero para los del partido de la alianza. Y eso nos ha llevado a pensar que a lo mejor había algo geopolítico que decir, como que las primeras manifestaciones de la política exterior griega hayan sido estrictamente ortodoxas, es decir, de apoyo a Rusia. Los hombres, tan racionales, intentando huir de aquello que no pueden ver, pero las velas, las lámparas votivas y los iconos de oro ennegrecido parecen unir más de lo que parece, haya pope o no de por medio.

Algo más esotérico es el asunto del final de enero. Si son ustedes inversores del calendario, atención queridos sagitarios, que el balance del mes tiene su importancia. Según la publicación Market Watch cómo termine el Dow Jones el primer mes del año puede tener más importancia de lo que pueda parecer, porque el comportamiento de enero ha servido como predictor del balance del año en 87 de los últimos 117 años. De momento está en negativo pero si no quieren optar por entregarse a la predestinación del almanaque, deben saber que el año pasado la cosa no funcionó y que además lo ocurrido en enero funciona mejor cuando el saldo es positivo (82% de acierto en mes positivo frente al 60% de mes negativo). Así que ánimo o a comprar todos mañana aprovechando las rebajas de enero post elecciones griegas.

Porque el espíritu consumidor se está recuperando. El comercio minorista en España creció en 2014 por primera vez en cinco años. La confianza del consumidor en Alemania avanza, mientras que la del consumidor americano se va a máximos de siete años. De buen humor han comenzado todos, y aunque ello aún no nos salva de los peligros que la teoría nos presenta de la deflación, es un punto de partida.

Los empresarios alemanes también están de subidón. El viento sopla a su favor: caen los costes energéticos abaratando la producción, cae el euro impulsando la competitividad de las exportaciones, tipos oficiales en mínimos históricos con el bono a 30 años por debajo del 1% haciendo del financiarse un auténtico chollo. Con todo, el gobierno germano ha revisado al alza las expectativas de crecimiento de su economía.

Buen momento para publicitar la macro, y no sólo por la llegada de elecciones, que también, sino por toda la artillería monetaria que se ha puesto en marcha. “Miren a EE.UU., miren como crecen”, piensan desde Frankfurt a Madrid. Porque el buen tono de la economía americana será el espejo en que el BCE, después de haber puesto en marcha el QE, querrá mirarse.

Así como muchos miran y se miran en la nueva estrella mediática surgida esta semana. “¿Yanos Varou qué?”. Pues Varoufakis, a quien le presuponemos un defecto de base para hacer todo lo que quiere hacer: aunque es ministro de finanzas, no lo es de Alemania.

Volviendo a la política monetaria, aunque quedó en un segundo plano, esta semana tuvimos nueva reunión de la Fed a la que se llegó con el mismo debate: cuándo, cuándo será el día en que la Fed suba tipos. Paciencia, sigue prometiendo Janet, mientras en su comunicado aparece de nuevo la sutileza: la economía crece ahora a un “ritmo sólido”, frente al “ritmo moderado” de comunicados anteriores; y el mercado laboral experimenta una mejora ya no "sólido" sino “fuerte”.

Todo ello para mediar en la cuestión que enfrenta a los partidarios de que la Fed mantenga sus planes de subir tipos en algún momento después del primer trimestre, y aquellos que creen que sería un error ante la amenaza de la deflación y los riesgos de estancamiento económico. Wall Street optó por una interpretación libre inclinándose por las pérdidas, ante una temporada de resultados que está resultando decepcionante. Parece que la caída del precio del petróleo y su impacto negativo sobre las compañías de energía y materiales no está siendo compensado por los beneficios en otros sectores. No hay juego de suma cero. La actividad económica global se está desacelerando y la fortaleza del dólar retrae la repatriación de beneficios.

Pero la Fed será paciente, este año y puede que el siguiente. El mercado lo interpreta como que los tipos cerrarán 2015 en el 0,5% cuando los pronósticos de la Fed son del 1%.

Buena semana

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