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Osmosis IM, una aproximación sistemática a la E en ESG


¿De qué sirve el crecimiento mundial si no se puede respirar el aire, hay escasez de agua o demasiados residuos? Es la premisa que propició la fundación en 2009 de Osmosis Investment Management, gestora británica que recientemente ha registrado en España sus fondos a través de la sicav Prescient Global Funds. En la cúspide de la gran crisis financiera Ben Dear, consejero delegado, buscaba hablar de ser sostenible, pero de una manera pragmática y objetiva. Esto es, identificar empresas que lograban crear mayor valor económico y a la vez utilizando menos recursos naturales. 

La firma británica ha dedicado los últimos ocho años a desarrollar su modelo propietario de análisis, el Osmosis Model of Resource Efficiency (MoRE). Recolectan la información directamente de compañías en 33 sectores económicos y estudian desde el punto de vista de la eficiencia su consumo de energía, agua y producción de residuos. Invierten en empresas de crudo y gas, porque a día de hoy siguen siendo materias necesarias, por lo que buscan las compañías que lo gestionan de manera más eficiente. Sí excluyen de sus fondos la inversión en tabaco. “Es bastante difícil argumentar a favor de la tabaquera que promocione el cáncer de la manera más eficiente”, sentencia Dear. 

En 2011 lanzaron su primer producto, un hedge fund, y desde entonces la gama -completamente sistemática- cuenta con nueve fondos diferenciados por geografía, estilo, etc., de los cuales ocho son long-only. 

En España aterrizan con tres de sus fondos más destacables: un smart beta de bolsa global, el MoRE World Smart Beta, que replica el MSCI con un sesgo hacia la eficiencia de recursos; un market y factor neutral, el MoRE World Sustainable Market Neutral, para una exposición completamente descorrelacionada a los mercados; y un fondo de baja volatilidad, el MoRE World Low Volatility

El objetivo común de las estrategias de Osmosis es demostrar que hay maneras más efectivas de invertir y además generar un impacto medioambiental positivo. La protección del clima al fin está asumiendo una posición relevante en la agenda mundial, pero para Dear la inversión sostenible no debe entenderse como un riesgo sino una oportunidad. 

A día de hoy la gestora ya cuenta con 1.600 millones de dólares en activos bajo gestión. Es un patrimonio que responde principalmente a clientes institucionales. Así en 2018 comenzaron a abrir su negocio al segmento de la banca privada porque la mayoría de los fondos comienzan a tener el track record necesario. Recientemente el fondo de dotación de la Universidad de Oxford amplió su participación en la firma al 20%, por lo que la gestora cuenta con el respaldo de capital riesgo.

El proceso de inversión de Osmosis

“Todo lo que hacemos en Osmosis es enfocarnos en generar mejores retornos ajustados al riesgo a la vez que beneficios sostenibles. Y buscamos hacerlo de manera sistemática y objetiva”, resume Dear. Insiste en el concepto de objetividad porque, en su opinión, el concepto de ESG abre las puertas a demasiada subjetividad. La gestora solo se centra en la E, en lo medioambiental, porque es donde pueden ver el impacto financiero. “Lo cierto es que el capital tiende a moverse más rápido hacia propuestas orientadas al retorno más que las que solo te hacen sentir mejor”, reconoce. “Uno debe invertir acorte a sus valores, pero sin que eso le destruya valor”, defiende. 

El equipo de ocho analistas recolectan información directamente de las compañías y sus informes medioambientales anuales. “El problema es que no hay datos estandarizados y ahí es donde vimos una oportunidad”, explica Dear. Su universo de inversión de 700 compañías se estudia desde tres puntos de vista:

1. La energía que se consume para generar valor económico. Esto es, el carbono. “Nos interesa determinar la energía que se usa desde las paredes de la factoría hasta las puertas de la tienda”, apunta. Eso significaría que, por ejemplo, en una automovilística se excluiría las emisiones de carbono de un coche ya que estas son estimaciones. 

2. Uso de agua para el proceso, es decir, el que se saca de los océanos, se calienta para la producción y se devuelve al mar a una temperatura más alta. “Permite determinar la eficiencia del uso de recursos frente al valor económico que crean”, explica Dear. 

3. Generación de deshechos.

Los tres factores se ponderan por igual para asignar a cada compañía un rating de eficiencia. “Es interesante, porque si estudiamos los índices de bajo carbono hay valores que tienen bajas emisiones pero luego números terribles en el uso de agua y generación de deshechos”, apunta. Para la gestora, estos tres puntos son igual de relevantes y fuentes importantes de generación de alpha. Además, no están correlacionadas entre sí. Con ese rating la gestora puede encontrar en 33 sectores las empresas más eficientes dentro de la misma. A eso se añade un proceso optimizado de control de riesgo

Dedican una importante parte de su tiempo a hacer análisis y estudios académicos para respaldar su proceso de inversión. Así descubrieron que su estrategia está descorrelacionada con otros estilos de inversión salvo de la calidad. Algo esperable, como comenta Dear, porque si una compañía está haciendo esfuerzos para ser más eficiente en materia de agua, energía y deshechos probablemente lo esté haciendo también en otras áreas de negocio. 

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