Oscar a la gestión. And the winner is...


En unos días se celebra la gala de los Óscar, la gran fiesta de la industria del cine. Los medios de comunicación nos bombardean desde hace semanas con sus quinielas sobre cuáles serán las películas premiadas, que trajes lucirán las estrellas por la alfombra roja y que pareja llevarán. Todos los candidatos repiten minutos antes que la nominación ya es un premio, pero llevan meses haciendo marketing y cuando escuchan sus nombres saltan, gritan, se besan, lloran y no callan. En la mayoría de los casos los premios ni implican buenas películas ni tendrán efectos en la taquilla, pero todos son conscientes de que el reconocimiento dará un impulso a sus carreras.  

 

Automáticamente pienso en la industria de los fondos y en las muchas cosas que tiene en común con la industria del cine. Me divierte imaginar cuales podrían ser las nominaciones y quien los premiados, algunas resultan frívolas de mencionar y la mayoría - al igual que con las películas - no garantizan la bondad ni el éxito de los fondos gestionados. Siguiendo con el juego, nos centraremos en las categorías serias, las de interpretación: mejor actor, actor revelación y Óscar a toda una carrera.  

 

El primer nombre que me viene a la cabeza se podría llevar las tres nominaciones, uno del que ya he hablado muchas veces y que además tiene la ventaja de hablar nuestro idioma y hasta le podríamos pedir autógrafos por la calle. Evidentemente me refiero a Francisco García Paramés, pero como me repito demasiado y la infidelidad consentida no es engaño, con su permiso, vamos a hablar de algunos otros. Destacaremos a tres artistas de la gestión, digo artistas porque para mí la buena gestión además de ciencia es arte. Nadie es artista sin transformar, es mas, un verdadero artista es capaz de obtener belleza de la fealdad. Como decía otro Oscar, Oscar Wilde, ningún gran artista ve las cosas como son en realidad y si lo hiciera, dejaría de ser artista. También nuestros nominados, en algún momento, han sabido convertir los problemas en oportunidades y han demostrado que ven más allá de la realidad donde invierten    

 

Oscar al mejor Gestor: Donal Yackman, mejor gestor en 2011.


Oscar a toda una carrera: Angus Tulloch, Mejor gestor de la pasada década.


Oscar al Gestor Revelación: Boris. Mejor gestor para la próxima década  

 

Donald Yackman: Donald se podría llevar los tres premios él solo. Funda su compañía en 1992 en Austin (Texas) para invertir en el mercado americano siguiendo la filosofía valor y con una visión bottom-up. 20 años después el 100% de la gestora permanece en manos de los empleados que mantienen una cultura enfocada en el cliente y el performance. El peso de la gestión recae en tres personas, Donald, su hijo Steve y Jason Subotky (incorporado en 2001), los tres comparten la idea de que la clave está en buscar buenos negocios, a buenos precios y bien gestionados por un equipo directivo que mire hacías sus accionistas. Las carteras son concentradas y con cierto sesgo largcap. El año pasado obtuvieron un 7.3% de rentabilidad, manteniéndose en terreno positivo prácticamente todo el año pese a la volatilidad que caracterizó el 2011. Con rentabilidades superiores al 10% desde su creación, mantiene intactos no hay arte sin disciplina - los ingredientes que le han hecho triunfar por lo que le auguro futuras nominaciones.  

 

Angus Tulloch de First State: A los últimos 10 años algunos le llaman la década perdida por la pobre rentabilidad de los índices occidentales, no ha sido así para los emergentes. De entre todos ellos me quedo con First State por su experiencia y afán de preservar capital. Agnus destila prudencia, algo que se agradece en renta variable, especialmente en países emergentes. Gestiona varios fondos que invierten Asia Pacifico (ex Japón) incluido el fondo Skandia Pacific Equity. First State es una gestora escocesa que lleva gestionando el mercado asiático desde 1988. Desarrollan una gestión activa, bottom up, con mentalidad de largo plazo y con un destacado análisis fundamental inhouse muy disciplinado y de carácter cualitativo.  

 

Su prudencia se manifiesta en la importancia que le dan a las valoraciones, para ellos todo tiene un precio, huye de las modas disfraces de los mediocres - y valora cuanto puede perder en cada inversión. Piensa que los mercados emergentes son de los más ineficientes del mundo y que las compañías en esos países están consistentemente mal valoradas frente a las de los mercados desarrollados. Una de las principales preocupaciones de Angus (y del resto de gestores) a la hora de seleccionar compañías es conocerlas de primera mano. Buscan compañías de calidad, a buenos precios, con muy buenos fundamentales, con beneficios sostenibles y visibilidad, con balances sólidos y un buen equipo de gestión. Conjugan su prudencia con una gestión activa en busca de oportunidades. Para ello no se dejan guiar de los índices - pobre representación del potencial del universo de inversión - y aprovechan las ineficiencias de mercado y la volatilidad del sentimiento inversor para encontrar compañías. First State en el 2011 nos volvió a demostrar la bondad de su afán por preservar capital, de cara al futuro me sigue pareciendo una de las mejores opciones para participar de esta historia de crecimiento a largo plazo que no estará exenta de paradas y correcciones.  

 

Boris Zhilim de Armor: de nuevo he dudado si darle el titulo de gestor del año 2011 o el de la ultima década pero creo que su futuro puede ser incluso mejor, o al menos no cuenta con los riesgos de la mayoría: el equipo detallista, analítico, con mas de 10 años de experiencia trabajando juntos y con el 80% de su patrimonio invertido en el fondo todavía es muy joven por lo que no nos tenemos que preguntar por la sucesión. Tampoco nos cuestionaremos si el tamaño importa, pese al buen performance gestiona menos de 300mill y pretenden cerrarlo cuando alcance los 500mill. Por último, su universo de inversión es lo suficientemente amplio y flexible para no preocuparnos en exceso de las valoraciones. Para alcanzar su objetivo de inversión - preservar capital y encontrar la manera más segura de alcanzar crecimientos compuestos- invierte en equities de todo el mundo, bonos, materias primas, divisas e incluso hace algunos cortos.  

 

Las claves de su éxito son las mismas que la de los otros dos premiados: evita el riesgo e invierte sólo en negocios de mucha calidad con poco endeudamiento y con valoración muy atractiva. Para evitar las malas inversiones, busca compañías que además de ser buenos negocios estén gestionado por personas que traten el dinero como si fuera suyo y les exige un amplio margen de seguridad, lo que le ha permitido, según el, haberse equivocado muchas veces y aun así haberle salido bien. Los números cantan, ha alcanzado un 18% anual compuesto desde 1998, así que o pocas equivocaciones o simplemente pequeños deslices para conseguir el acierto final.  

 

Dice Woody Allen que la jubilación es para la gente que se pasa toda la vida odiando lo que hacen, para él, su sueño más salvaje es tener 90 años y poder continuar trabajando. La pasión por su trabajo es el factor más importante que tienen en común estos tres gestores, virtud que también comparte Francisco García Paramés, al que me resisto a dejar sin premio, le damos el Óscar al mejor gestor de habla no inglesa para no privarlo de un reconocimiento igual de merecido.  

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