Oro termina con su peor año desde 1981


El oro ha experimentado una caída del 24% contra el dólar este año. Se trata del peor año desde 1981, cuando el oro cayó un 32% y ligeramente mejor que en 1975, donde la caída fue del 25%. Aun así, por contradictorio que suene, "el oro sigue cumpliendo con su papel como seguro financiero", según explica Adrian Ash, analista jefe de BullionVault.

El año 2013 ha logrado poner de manifiesto que el surgimiento de la demanda de oro de China no mueve los precios del oro de forma global; al menos de momento. Los gestores de capital occidentales siguen teniendo el control y fue su giro de sentimiento lo que alimentó el desplome de precios de la pasada primavera.

¿Por qué el cambio de actitud?
En primer lugar por el aburrimiento. Los seis años de crisis financiara resultan ya tediosos. También ha habido un gran avance en positivo para las bolsas y, además, nos encontramos con la expectativa de que el banco central de Estados Unidos, la Reserva Federal, cese su programa de flexibilización cuantitativa (QE). Con todo esto no es de extrañar que los grandes gestores de fondos siguieran la tendencia y se apresuraran a salir del oro, como ha quedado reflejado en la gran liquidación de ETFs.

Desde los máximos de diciembre del pasado año, estos enormes fondos cotizados se han deshecho en 2013 de un tercio del oro en reserva. Esto ha supuesto una gran diferencia si se comparan las 250 toneladas de demanda anual desde que surgieron los ETFs de oro con las 800 toneladas que han devuelto al mercado este año.

Asia y bancos centrales
En contraste, los ciudadanos e inversores chinos han sido grandes compradores este año, consumiendo todo ese oro y quizás más. De la misma manera, inversores privados occidentales también han sido compradores netos, aprovechando la caída de precios como oportunidad de inversión, añadiendo oro a sus reservas a largo plazo.

Pero esta demanda surgió a raíz de una caída de precios que, a su vez, también influenció el posicionamiento de los traders especulativos en el mercado de futuros y opciones, pesando aún más que la demanda privada. Desde una postura alcista, como grupo, los fondos de cobertura y otros operadores han subido sus apuestas contra el precio del oro hasta el nivel más alto desde 1999, el punto mínimo del mercado bajista del oro que duró dos décadas.

El sentimiento bearish ha sido también pregonado por los analistas de los principales bancos. Sin embargo, los bancos centrales no están vendiendo. La idea de que Chipre vendiera sus pequeñas reservas de oro fue brevemente considerada este año pero no llevada a cabo. Los bancos centrales occidentales siguen teniendo oro en reserva y en los países emergentes, los gobiernos siguen comprando. ¿La principal razón que dan? La indudable función del oro como seguro.

Factores a considerar en 2014
De cara a 2014, los acontecimientos en India pueden ser de gran importancia. El país asiático solía ser el principal consumidor de oro y se encuentra actualmente fuera del mercado del oro global a causa de las restricciones implementadas por el gobierno con el objetivo de reducir el déficit comercial. Cualquier aflojamiento de estas reglas antioro podría dar soporte a los precios si se siguen produciendo las ventas occidentales. Pero a pesar de todo, el metal amarillo sigue entrando en India de forma ilegal, sin pagar impuestos y con los contrabandistas disfrutando de márgenes del 10% sobre los vendedores legales.

La pregunta estratégica para los alcistas del oro es si la caída de 2103 terminará siendo como la del 1981, cuando el oro retrocedió de máximos históricos y empezó un declive de 20 años, o si será como la de 1975, cuando los bancos centrales fueron duros con la inflación pero incapaces de mantener los tipos de interés lo suficientemente fuertes. Esto estimuló el retorno alcista al mercado en los ’70, elevando los precios y multiplicándolos por ocho a medida que la inflación provocó el colapso de las bolsas y los rendimientos de los depósitos bancarios en términos reales.

El sentimiento entre los gestores de capital y fondos de cobertura occidentales será, sin duda, decisivo. Se dice que la posibilidad del tapering ya puede haber sido considerada por el precio del oro. La mera idea de una reducción del QE indujo el desplome de primavera de 2013. Pero el hecho de que se imprima menos dinero, si es que de verdad llega a ocurrir, no cambiará los tipos en cero ni el tamaño de la deuda de ahorradores e inversores occidentales.

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