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Orienta Capital: “En el negocio de banca privada, hay que ser moderadamente ambiciosos”


“En el negocio de banca privada, hay que ser moderadamente ambiciosos”, cree Emilio Soroa, el consejero delegado de Orienta Capital, una firma española que, a pesar de haber registrado un incremento del 40% en su volumen de negocio a lo largo de 2013 y casi rozar los 700 millones de euros bajo gestión, no se obsesiona por las cifras o los objetivos de captación.

Soroa tiene muy claro la línea a seguir por el equipo que le acompaña. “La banca privada es una labor artesanal y poco escalable”, reconoce. Sin embargo, gracias a la filosofía compartida por los socios y empleados de Orienta Capital, “este modelo nos da acceso a clientes de mayor patrimonio”, que valoran la independencia de la compañía.

A juicio de Fernando de Roda, socio de Orienta Capital, los independientes en España se encuentran en un momento en el que “el viento nos sopla a favor”. De hecho, los últimos clientes que han aterrizado en la compañía lo han hecho “descontentos” y procedentes de grandes redes bancarias locales. Además, el repliegue futuro de entidades internacionales presentes en España como Citi o Barclays puede generar aún un mayor nicho de mercado para bancas privadas independientes del estilo de Orienta Capital.

En su caso, no hacen gestión discrecional de carteras, sólo asesoramiento puro y duro mediante un esquema de arquitectura abierta. “El único riesgo del cliente con nosotros es que nuestro asesoramiento sea malo”, recalca convencido De Roda.

Una filosofía corporativa muy personal

Con un equipo compuesto por 25 personas -15 asesores patrimoniales y 10 analistas de inversiones y miembros de back office-, Orienta Capital ofrece la posibilidad de convertirse en socios a los ejecutivos que dan el perfil buscado por la firma. Al fin y al cabo, se trata de una “protección profesional que no da casi ningún banco”, recuerda Soroa. “No tenemos presión de presupuestos ni exigencia de resultados”, algo que garantiza la estabilidad y profesionalidad de la entidad.

Los últimos fichajes del equipo han seguido ese patrón: asesores patrimoniales con muchos años de experiencia en el sector del asesoramiento a clientes de altos patrimonios a quienes se les ha ofrecido, además de la incorporación, la posibilidad de ser socios.

Para Soroa, Orienta Capital es una empresa “hecha para los socios ejecutivos y orientada hacia la continuidad, no hacia la venta”, y que busca “que se facilite la formación financiera y que se facilite el relevo generacional”, entre otros aspectos.

Con oficinas en Madrid y Bilbao, de momento no planean estar presentes en otras plazas, aunque tampoco descartan subirse a las oportunidades que presente el mercado. El cliente tipo con el que se sienten “cómodos” es aquel que dispone de 1 a 3 millones de euros. Para los clientes de volúmenes menores -por debajo de los 200.000 o 300.000 euros-, probablemente en breves soliciten a alguna gestora que les monte un fondo perfilado por riesgo y que invierta a su vez en los fondos que representen los ideales de ese momento para Orienta Capital.

Retos regulatorios

MiFID II plantea “un gran reto” a entidades como la liderada por Soroa y De Roda, a quienes les preocupa el compliance operativo y los requerimientos por parte de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). “Cada vez necesitaremos más volumen de negocio y más tiempo para cumplirlos”, anticipan. Están seguros de que “los requisitos que le piden actualmente a las gestoras de activos se van a ir trasladando poco a poco a las empresas de asesoramiento”. 

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