Ocho aspectos clave que necesita saber antes de invertir en acciones clase A


El índice MSCI Emerging Markets (junto con el MSCI All Country World Index)  incluirá el próximo mes de junio por primera vez en su historia las acciones chinas clase A. El peso inicial será del 0,73% para el índice y es equivalente al 5% del mercado clase A, con la inclusión de poco más de 200 valores que cotizan en las bolsas de Shanghái o Shenzen, aunque el proveedor ha indicado que aumentará este peso a partir de agosto.

“Aunque seguimos pensando que el impacto a corto plazo de esta decisión será limitado, a largo plazo la situación es diferente, pues podría impulsar el desarrollo en el mercado financiero domestico de China, con más liquidez, transparencia, e inversión internacional”, opinan desde Aberdeen Standard Investments. Sus expertos añaden que la inclusión “empiece a fomentar una manera de pensar más institucional”, en el sentido de que, al haber un notable interés por parte de inversores internacionales por esta clase de activos hasta ahora más inaccesible, al invertir más en las acciones clase A, se expondrá a las empresas locales a los estándares globales de contabilidad. “Por todo esto pensamos que, con el tiempo, China cuenta con el potencial de transformar los mercados de renta variable internacionales a medida que aumente su poder financiero global”, sentencian desde la gestora.

William Russell, responsable global de especialistas de producto de renta variable de Allianz Global Investors en Hong Kong, prevé un gran interés inversor como respuesta: “Se espera que se asignen unos 18.000 millones de dólares en los mercados clase A”. Russell recuerda que la decisión de MSCI, tomada en junio del año pasado, fue la recompensa a los esfuerzos de China para reformar sus mercados de valores, consagrados por la implementación del programa Stock Connect (que une la bolsa de Hong Kong con las de Shenzen y Shanghái). “Stock Connect reemplazó los sistemas QFII y RQFII, altamente complejos, que obligaban a los inversores extranjeros a cumplir criterios estrictos para adquirir acciones clase A”, indica.

Russell ha redactado un argumentario para inversores neófitos en esta clase de activo, con todos los aspectos que en su opinión deberían tener en cuenta a la hora de empezar a invertir en China.

#1 Liquidez

La capitalización de mercado de las acciones clase A asciende a alrededor de 8 billones de dólares, sólo por detrás del EE.UU y un 30% por encima de la zona euro, además. No obstante, es un mercado dominado por los inversores locales, ante las dificultades de los inversores extranjeros para poder invertir en China continental, en comparación con la Bolsa de Hong Kong.

#2  Volumen

Según Russell, la actividad de los inversores locales, eminentemente minoristas, supone más del 80% del modelo de negociación diario. “Al estar centrada la cultura de inversión de China más en el momento y en el trading de corto plazo, el volumen de rotación de acciones clase A se encuentra en las más altas del mundo”, explica el experto.

#3 Institucionalización

Los inversores extranjeros sólo tienen en su poder actualmente un 2% de las acciones clase A. “Sin embargo, el mercado clase A se está volviendo gradualmente más institucionalizado, con un número creciente de participantes de mercado realizando operaciones a gran escala”, apunta Russell. Éste recuerda que en este mercado se pueden encontrar compañías de alta calidad dispuestas a reinvertir beneficios en sus propios negocios, y que este fue de hecho uno de los elementos que impulsó a la bolsa en 2017. “Los inversores locales chinos ignoran frecuentemente estos aspectos propios de un mercado cada vez más maduro, pero los inversores extranjeros pueden sentirse atraídos por esos firmes signos de mejoría”, concluye.

#4 Cotizaciones

El representante de Allianz Global Investors recuerda que, durante la corrección del verano de 2015 (detonada por una devaluación sorpresa del yuan), se tuvo que suspender la cotización de hasta el 51% de las compañías listadas en este mercado. Hoy, esta cifra ha caído al 8%, gracias a la introducción por parte del regulador chino del mercado de nuevas normas para eliminar suspensiones poco razonables, “aunque el entorno regulatorio en China es impredecible y sigue evolucionando”, puntualiza Russell.

#5 Accionistas

Como resultado de este episodio de volatilidad, China creó una suerte de “equipo nacional” cuya misión era estabilizar el mercado, mediante la compra de acciones clase A. Este grupo todavía acapara un 7% de toda la capitalización del mercado, una cifra equivalente a 544.000 millones de dólares.  “Como resultado, las acciones clase A siguen siendo vulnerables a la intervención del mercado. Sin embargo, esta política sí impulsó la estabilidad: la volatilidad del mercado clase A calló del 38.9% de diciembre de 2015 al 11,4% de diciembre de 2017.

#6 Buen Gobierno

El experto recuerda que el buen gobierno de las empresas chinas es un aspecto clave a la hora de invertir en ellas, y afirma que la situación en el país ha empezado a mejorar: “Aproximadamente la mitad de las compañías clase A emplean firmas internacionales de auditoría muy conocidas. Además, se exige a todas las compañías listadas que presenten informes trimestrales e informes al final de sus años fiscales el 31 de diciembre. Es más, los principios de contabilidad generalmente aceptados en China se han acercado a los estándares internacionales”, detalla. A pesar de estos esfuerzos, aún queda margen de mejora: por ejemplo, sigue siendo poco común que las empresas chinas tengan departamentos de Relaciones con Inversores que hablen en inglés, o que organicen roadshows en el extranjero.

#7 Profesionalización

Según datos de UBS de marzo de este año, en China hay actualmente en activo unos 5.000 analistas de renta variable, y que alrededor del 98% de las compañías cubiertas por firma de análisis reciben una recomendación de compra. Además, sólo hay unos 1.600 gestores de carteras en China, con una experiencia profesional media de sólo 3,1 años. “Una comunidad inversora excesivamente optimista y menos experimentada puede crear oportunidades a los profesionales de la inversión más veteranos”, afirma el responsable.

#8 Baja correlación

Las acciones clase A tienen una correlación de menos del 0,2 con la renta variable global, y una correlación inferior al 0,5 con la Bolsa de Hong Kong, lo que refuerza siempre según Russell el atractivo de esta inversión, al brindar los beneficios de la diversificación. “Se espera que la institucionalización de los mercados clase A dará como resultado una correlación más elevada con sus equivalentes offshore, pero este proceso podría llevar muchos años”, concluye el experto.

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