Nuevos retos para los garantizados


Desde que a mediados de los 90 la legislación fiscal facilitara la inversión en IIC, los fondos garantizados han tenido siempre un protagonismo especial en las carteras del ahorrador medio español. Si bien hay que distinguir dos clases – garantizado de renta fija y su hermano pequeño, el de renta variable–, entre ambas los inversores tienen acumulado un importe de 55.000 millones de euros, más del 40% del patrimonio total gestionado en España en fondos de inversión.

Ni siquiera la guerra de depósitos que comenzó hace tres años ha conseguido reducir el volumen absoluto ni relativo de esta categoría de fondos. De hecho, desde 2010 el volumen en fondos garantizados de renta fija ha crecido un 61%, un crecimiento que además se ha visto avalado por una rentabilidad más que aceptable (del 3,3% anual de media) y que ha conseguido el objetivo de muchos inversores: mantener el poder adquisitivo de sus inversiones.

Sin embargo, como se suele decir, eso ya es historia, y el inversor conservador se enfrenta ahora a un futuro totalmente distinto al de estos años: la represión financiera está llegando a España, y con ella sus consecuencias. La rentabilidad de las Letras se encuentra en mínimos históricos, y la deuda pública a tres años – duración media de los garantizados- no alcanza la rentabilidad del 2,75%.

Además, en estos tres años el coste de la garantía al fondo ha aumentado de tal manera que, en caso de repercutirlo al cliente a través de la comisión de gestión, deterioraría la rentabilidad del producto de forma significativa, creando un producto sin atractivo ninguno. De hecho, cabría cuestionar la validez real de una garantía bancaria sobre la cartera de un fondo que invierte en deuda del propio Estado al que pertenece la entidad garante. De ahí que en los últimos tiempos hayan proliferado los fondos de gestión pasiva sin garantía, en los que el cliente soporta el riesgo de crédito de la cartera del fondo, pero a cambio recibe la remuneración adecuada.

Así, los fondos garantizados se encuentran hoy en una difícil coyuntura que podría ponerlos en peligro en el caso de una nueva guerra de depósitos. Probablemente haya llegado el momento de mirar al hermano pequeño y buscar oportunidades en los fondos garantizados de renta variable.

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