"Nuestra posición en riesgo global es neutral"


La delicada situación de la zona euro y la división entre algunos de los miembros de la Unión Europea no hacen más que enturbiar el inquietante panorama de la gestión de activos. "Nuestra posición en riesgo global es neutral, con el mismo peso que el índice. También es neutral en bonos, pues las fuerzas alcistas y bajistas en los mercados están más o menos en equilibrio", afirma Olivier Guinguené, director de Estrategia de Pictet Asset Management.

La gestora suiza cree que, debido al rally en renta fija, la brecha entre la rentabilidad por beneficios y la de los bonos se ha ampliado hasta el nivel de noviembre de 2008. Además, según aclaran, las acciones globales cotizan a un ratio de precio/beneficios esperados de 11 veces, muy por debajo de la norma histórica. A ello se añade que los inversores se han vuelto más pesimistas y hay reducción de posiciones en acciones entre hedge funds hasta niveles de finales 2011. 

"Para aumentar la exposición a riesgo necesitaríamos una notable mejora de la perspectiva económica global y el establecimiento un paquete más importante de medidas para revertir la crisis de deuda de la zona del euro", apunta Guinguené. "Una mayor flexibilización monetaria en EEUU o Europa puede proporcionar apoyo, pero los riesgos asociados a un posible rescate de España siguen altos", añade.

En estos momentos, Pictet AM sigue apostando por la renta variable estadounidense. "Seguimos prefiriendo acciones de EEUU, país que se beneficia de su moneda reserva, política monetaria independiente y activa, y empresas con las más claras perspectivas entre las mayores economías del mundo", señala Guingené. Aunque también permanecen neutrales en mercados emergentes, reconocen que en comparación con los desarrollados disfrutan de un panorama ligeramente mejor y pueden beneficiarse de una nueva ronda de flexibilización cuantitativa en EEUU.

En renta fija, siguen centrados en deuda corporativa grado de inversión y de alta rentabilidad. "Esta clase de activos se beneficia de la creciente posibilidad de flexibilización monetaria –en un clima económico en desaceleración, pero no depresión-. De hecho, los tipos de interés están en niveles históricamente bajos, mientras los balances empresariales están en buena forma, incluso en Europa, donde muchas grandes empresas acumulan gran cantidad de flujo de efectivo", puntualiza el director de Estrategia.

 

 

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