"Nos gusta la volatilidad, aunque ésta es política y hay que ir con cuidado"


 "En este contexto de mercados donde las perspectivas de evolución son muy inciertas, la volatilidad seguirá existiendo y aportando valor. Lo que intentan estos dos fondos es transformar en rentabilidad la incertidumbre de los mercados", comenta Eric Hermitte, co-director de volatilidad, arbitraje y bonos convertibles de Amundi Asset Management.



"Los inversores hoy por hoy tienen una percepción errónea de la volatilidad, ya que la comparan con la que tuvimos hace tres años después del incidente con Lehman Brothers y lo cierto es que estamos a niveles de 2010. Hay discrepancias entre lo que percibe el inversor y lo que de verdad está valorado en el precio. Aun así, nos gusta que haya volatilidad en el mercado, es nuestra forma de poder obtener rentabilidad", explica Hermitte. El gestor francés gestiona dos estrategias que conjuntamente tienen casi 6.000 millones de euros bajo gestión. Su visión es cautelosa ya que argumenta que mucha de la volatilidad reinante en los mercados hoy en día está influenciada por la política y piensa que esta variable es demasiado incierta. "Por mucho análisis que hagas, por mucho que mires en la parte macroeconómica o en la microeconómica, al final, de un día para otro, puede haber picos muy altos de volatilidad porque un político ha decidido hacer una acción u otra y eso tampoco nos gusta", reconoce.

 

La primera de sus estrategias, la direccional, se traduce en un vehículo de rentabilidad absoluta que tiene un horizonte de inversión de tres años y está diseñado para un perfil de cliente con un perfil de moderado a dinámico. Esta estrategia tiene dos versiones; la europea, que invierte en la volatilidad implícita a un año del Euro Stoxx 50, y la global, que invierte en la volatilidad implícita a un año del S&P 500, Nikkei 225 y DJ Euro Stoxx50. Estos fondos se marcan como objetivo una rentabilidad de un 7% anual -bruto antes de comisiones-. Esta estrategia direccional tiene unos 4.100 millones de euros bajo gestión; 2.900 millones de euros en el fondo euro y 1.800 millones de dólares en el global.

 

La segunda estrategia tiene un proceso de inversión de arbitraje y está diseñada para un perfil de riesgo más conservador con un horizonte de inversión también más bajo, de unos 2 años. El objetivo de rentabilidad es de Eonia capitalizado +2% anual. Los gestores intentan arbitrar el comportamiento anormal de la volatilidad sobre índices, acciones, tipos de interés o bonos convertibles. Para ello, toman posiciones apostando a que el comportamiento relativo de la volatilidad vuelva a su situación normal. En esta estrategia el gestor tiene unos 1.600 millones de euros bajo gestión.

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