Nordea: los mercados son más ortodoxos que los bancos centrales


En vista del comportamiento de la renta fija estadounidense desde el pasado mes de mayo, tras el anuncio de la retirada de estímulos por parte de la Reserva Federal, no cuesta mucho observar, como así hacen los expertos de Nordea Investment Funds, que “el alza de los tipos de interés está teniendo lugar demasiado rápido en relación con la fuerza de la economía, que no sólo no se está recuperando rápidamente, sino que además tiene que afrontar obstáculos imprevistos, como el encarecimiento que han experimentado las hipotecas a 30 años en los últimos cuatro meses.

Otra amenaza para la recuperación estadounidense viene por la parte del riesgo geopolítico, con un nombre claro para los analistas de la gestora nórdica: Siria. La probable intervención de una coalición de fuerzas puede provocar en el corto plazo que “muy probablemente el mercado ponga en precio cualquier ataque antes de que se tire la primera bomba” según Nordea, aunque aclara que “el riesgo de una acción militar prolongada y la posible reacción de Siria y sus aliados ciertamente tiene el potencial de causar también movimientos en el mercado más allá del muy corto plazo”.

El tercer riesgo latente viene de la parte política. Las estimaciones del secretario del Tesoro, Jack Lew, apuntan a que Estados Unidos volverá a tocar el techo de la deuda para mediados de octubre. Con republicanos y demócratas profundamente divididos, la toma de decisiones será más que crítica. “Un empinamiento de la curva, preferentemente entre los 5 y los 10 años, debería ser una manera barata de apostar por ventas masivas continuadas. Se espera que esta parte de la curva se aplane en 4 puntos básicos durante los siguientes tres meses”, señalan desde la firma.

Los bancos centrales, por detrás de la curva

Una de las políticas clave que ha implementado la Reserva Federal para evitar shocks en el mercado ha sido la de comunicación, dando una visibilidad inédita a sus decisiones futuras. “Considerando lo preocupada que ha estado la Fed en los últimos años por la fuerza de la recuperación, y aunque está pareciendo más inclinada a equivocarse manteniendo la política monetaria demasiado laxa durante demasiado tiempo más que por endurecerla prematuramente, parece que el banco central va a ser muy cuidadoso con no llevar más lejos las rentabilidades de los bonos con sus acciones”, explican desde la gestora.

“De hecho, tanto para la Fed como el BCE y el Banco de Inglaterra, los precios actuales del mercado son más ‘hawkish’ en comparación con las señales que los propios bancos centrales han dado sobre el rumbo de los tipos de interés”. Los analistas de Nordea sugieren que, para frenar esta situación, lo más probable es que los banqueros centrales vuelvan a recurrir a las intervenciones verbales. 

Teniendo en cuenta las diferencias entre el papel estadounidense con distinto vencimiento – estiman que el 5 años tiene un potencial de 15 puntos básicos, frente a los 100 puntos básicos que presentan a un año las letras a doce meses- desde la gestora asumen que “los datos necesitan seguir batiendo al alza las expectativas constantemente para garantizar mayores alzas de los tipos”, dado que “al volverse más agresivos los precios del mercado, el escenario de riesgo ha cambiado”.

De esta forma, desde Nordea observan que los futuros de fondos de la Fed actualmente implican una subida de los tipos más rápida que el pronóstico medio del comité de la Fed, con la primera alza prevista para principios de 2015. “Esto podría pasar fácilmente, e incluso podrían ser perceptibles alzas más tempranas y más rápidas si el siguiente presidente de la Fed adopta un tono más ortodoxo”, señalan desde la entidad.

Más frenazos que acelerones

Siguiendo con su análisis, publicado en un informe reciente, los expertos de la firma estiman que resultará más que plausible que haya reveses a lo largo del camino que retrasen el endurecimiento de las políticas monetarias de la Reserva Federal. Por ejemplo, estudiando la curva del T-Note, calculan que si su rendimiento se acerca al 3% “debería atraer nuevo interés comprador, especialmente si se vuelve claro que el primer paso que dé la Fed para reducir escalonadamente las compras de bonos no significa el fin automático de los estímulos”.

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