“No hay que esperar a que el mercado se encarezca para invertir en bonos Dim Sum”


Asia se presenta como una interesante vía de escape para muchos inversores de renta fija, que ven en la región un mercado joven, poco explotado y con un fuerte potencial de crecimiento. Esto es especialmente significativo en el mercado de bonos ‘Dim Sum’, una clase de activo que cuenta con factores de crecimiento estructural a largo plazo, como el compromiso de China de internacionalizar gradualmente su divisa y el deseo de las empresas extranjeras de diversificar sus fuentes de financiación. A explotar esta oportunidad es a lo que se dedica Thomas Kwan.

Según explicó el experto en una presentación realizada en Madrid, la cada vez mayor participación de China en el crecimiento económico mundial, las atractivas rentabilidades que ofrecen estos bonos y la internalización del renminbi son los tres factores que, a su juicio, convierten al DWS Invest China Bonds en “un fondo muy apropiado para ganar exposición a una clase de activo por ahora pequeña, pero con un gran potencial de crecimiento, dado el continuo incremento en el número de emisores. Creemos que hay que el momento de entrar es ahora, no cuando este mercado se vuelva más caro”, afirma Kwan.   

“La fuerza con la que está creciendo la economía china se está trasladando al mercado de capitales. En este sentido, el mercado de renminbi offshore permite al inversor extranjero entrar en China. El atractivo es indudable teniendo en cuenta los beneficios que aporta el fenómeno de la apreciación de la divisa. Durante los últimos años hemos asistido a periodos de fortalecimiento de la divisa china frente al dólar que han alternado con periodos de estabilidad en el tipo de cambio”. A su juicio, el riesgo de depreciación del yuan es muy bajo al existir una serie de factores cíclicos que apuntan a una continuidad de la tendencia. “Para este año calculamos una apreciación del 2,5%”.

El PIB chino es, a su juicio, otro de los aspectos a tener presente. “Lo importante no es saber cuándo el país se convertirá en la primera economía del mundo. Lo verdaderamente esencial es que China es uno de los principales contribuidores al crecimiento económico mundial. Sin embargo, este crecimiento ya no vendrá por el lado de las exportaciones, sino por el de la demanda interna. El crecimiento económico del país no ha sido ido en línea con el aumento del consumo. El motivo ha sido que este fuerte avance del PIB no ha arrastrado a buena parte de la sociedad. Para que sea así, será vital una redistribución de las rentas”, asegura el experto.

Es aquí donde entran en juego otros aspectos que, en su opinión, servirán para que el país crezca de una manera más sostenible. Entre ellas, Kwan cita reformas fiscales, del sector energético, mayor gasto en el sistema de salud o la lucha contra la corrupción. También el importante gasto en infraestructuras y el desarrollo urbanístico, lo cual genera a su alrededor un amplio abanico de oportunidades de inversión. “Nosotros creemos que un crecimiento económico más sostenido resulta más interesante a la hora de encontrar buenas oportunidades de inversión. Un crecimiento económico muy fuerte y descompensado favorece la formación de burbujas”, indica.

El universo de inversión del fondo se concentra en el mercado de deuda off-shore (CNH) del que aproximadamente un 60% del volumen emitido corresponde a empresas y cerca de la mitad son compañías globales que han decidido emitir bonos en Remimbi – los llamados bonos Dim Sum. Aunque este mercado off shore es de reciente creación su fuerte ritmo de crecimiento lo hace cada vez más importante – el año pasado prácticamente dobló el total de deuda emitida y se espera que el crecimiento en 2013 suponga un aumento similar en volumen.

“Estamos ante un mercado líquido, transparente y global”. Respecto a este último punto, Kwan destaca el rápido desarrollo de los bonos ‘Dim Sum’, poniendo el acento en las destacando emisiones en renminbi lanzadas por parte de compañías extranjeras, habitualmente con importantes intereses económicos en China. Ejemplos de esta clase de empresas son Volkswagen, BSH, Veolia o Caterpillar.

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