No faltan valores europeos para un fondo de dividendo pese al entorno actual


Como estilo de inversión, la búsqueda del dividendo está avalada por una sólida trayectoria tanto en mercados alcistas como bajistas. En un periodo de declive económico, muchas empresas de Europa continental están ofreciendo rentabilidades atractivas gracias a dividendos estables o incluso al alza.



El año pasado fue uno de los peores de que se tiene constancia en las bolsas europeas. Los activos de riesgo como las acciones cayeron en desgracia y los inversores se refugiaron en los activos libres de riesgo. 2009 ya se perfila como otro año difícil y en estos momentos las cotizaciones descuentan ampliamente un hundimiento de los beneficios. No obstante, un entorno tan agitado ofrece una oportunidad atractiva para invertir en dividendos europeos. En un momento de extrema volatilidad en los valores de mercado, esta clase de activo ofrece rentabilidades sólidas y una diversificación atractiva. Tradicionalmente, la inversión en dividendos se ha centrado en el mercado británico, pero esto está cambiando. Los inversores también están recurriendo a Europa continental para conseguir un flujo de renta estable y, al mismo tiempo, diversificar sus carteras y potencialmente reducir el riesgo. Las recientes caídas generalizadas también han dejado a varias empresas con balances sólidos cotizando en niveles en los que su rentabilidad por dividendo y sus indicadores de flujo de caja son tremendamente atractivos, por lo que éste es un momento ideal para los especialistas en seleccionar acciones que buscan renta.



Para la mayoría de las acciones, la subida de la cotización es sólo una parte de la rentabilidad total que se puede conseguir; el otro componente es el dividendo. Las empresas que pagan dividendos regularmente poseen varios atractivos. Además de mostrar una buena gestión del capital y disciplina financiera, esta práctica es también un reflejo de la confianza que tiene la dirección en el futuro de este tipo de empresas. Generalmente ya han dejado atrás la fase de rápido crecimiento que suele requerir la reinversión de todos los beneficios, lo que significa que pueden compartir sus ganancias con sus accionistas. Además, las acciones de empresas con una política de dividendo disciplinada han sido tradicionalmente menos volátiles que los valores «de crecimiento» que pagan poco o ningún dividendo.



Durante los últimos años, la bolsa británica ha pasado por ser el mercado desarrollado que ofrecía mayores rentas a los inversores. La tendencia, sin embargo, está cambiando y las empresas del resto de Europa están tomando las primeras posiciones. Anteriormente, la empresa típica de Europa continental se centraba en el crecimiento del capital y tendía a reinvertir sus beneficios. Sin embargo, ahora los consejeros delegados y los directores financieros son conscientes de la necesidad de gestionar el capital para beneficio de los accionistas, o con dividendos o con recompras de acciones.



Actualmente, la tasa media de crecimiento de los dividendos a cinco años en Europa continental se sitúa en el 19%, frente a sólo el 6% en el Reino Unido. No podemos predecir que los dividendos europeos seguirán creciendo a este ritmo espectacular en el futuro, especialmente a la vista de los acontecimientos vividos recientemente en los mercados. Creemos, eso sí, que seguirán creciendo más rápidamente que los dividendos en el Reino Unido.



En términos geográficos, Europa también ofrece oportunidades de inversión en diferentes regiones, ciclos económicos y sectores. Esto puede ayudar a reducir el riesgo global y la concentración en una cartera amplia. El elevado número de empresas solventes de la zona euro también ofrece a un gestor de inversiones más libertad a la hora de tomar posiciones significativas en valores de alta convicción en todo el espectro de rentabilidades.



Indudablemente, la escasez de liquidez que se vive en el mercado puede llevar a las empresas a acumular efectivo en lugar de pagar dividendos. Sin embargo, en las fases de contracción de los beneficios durante los últimos 20 años los porcentajes de los beneficios destinados a dividendo han permanecido estables, o incluso han aumentado, en las empresas europeas. Incluso en el entorno actual, varias empresas —especialmente de telecomunicaciones— están aumentando sus dividendos. Europa continental alberga, pues, empresas que pagan dividendo y que están esperando a que las descubran.



Con esto no queremos subestimar las enormes dificultades a las que nos enfrentamos. El clima actual es uno de los más difíciles que hemos visto. Los inversores siguen nerviosos; el pesimismo económico es agudo. Y si bien las valoraciones son tremendamente atractivas, la clave para invertir en dividendo con éxito es acertar con los fundamentales. Desenterrar a las empresas verdaderamente fuertes requiere un proceso de inversión sólido y metódico. Sobre todo en este entorno, el análisis exhaustivo de las empresas y la correcta selección de acciones son de gran importancia.



El estudio fundamental riguroso de los balances y de los flujos de caja y el contacto regular con los directivos son los pilares de un proceso de análisis bien fundamentado para un fondo de dividendo. Analizar una empresa desde los cimientos y crear modelos financieros a cinco años conforma la base de nuestro proceso de creación de carteras de alta convicción. Este proceso ha dado buenos frutos en el pasado; debería seguir haciéndolo en el futuro.



Steven Maxwell, responsable de renta variable europea de SWIP y gestor del fondo SWIP European Income fund

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