Ni tan ricos ni tan pobres


Parece que por fin estamos viendo cómo los políticos están trabajando y tomando decisiones de forma coordinada para abordar con más éxito los problemas de fondo. A pesar de todo, van con pies de plomo y ninguno quiere renunciar a nada.

Por otro lado, la situación macroeconómica mundial no acompaña y sigue empeorando, incluso ahora vemos flaquear al gigante chino. Lamentablemente, la recuperación económica hoy depende más que nunca de las decisiones políticas que se adopten. Las alternativas son complejas y llegan lentamente, pero al menos parece que hay buenas intenciones y una decisión global de seguir adelante.

Cada cumbre, cada decisión, cada declaración, cada resolución parece la última. Quizás lo sea, ya que es muy difícil saber qué pasará y cómo se van a resolver tantos y tan complejos problemas. Da la sensación de que estamos ante un momento histórico donde salvamos a Europa o todo se puede desintegrar.

Recuerdo cómo hace tan sólo cinco años la economía mundial era robusta y todos vivíamos bajo una burbuja de exuberancia irracional donde todo valía. Hoy parece que nada vale y debemos destruir todo para seguir adelante.

Estoy convencido de que a pesar de que vamos a seguir sufriendo para superar este largo y complejo camino, antes de que nos demos cuenta, las cosas volverán a la normalidad.

No éramos tan ricos ni ahora somos tan pobres. No me refiero solo en el plano económico, sino también a nivel humano, ideológico, religioso, solidario… un buen momento para la autorreflexión.
 

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