Never ending reform


 

No acaba de entrar en vigor la reforma del 2011 de Zapatero, cuando un Real Decreto ha modificado ya parte sustancial de esa reforma, en la jubilación anticipada y parcial sobre todo, y ya nos anuncian más cambios profundos en el sistema. Se ha constituido la comisión de expertos que debe proponer, antes de junio, la forma que debe adoptar el factor de sostenibilidad, pero los anuncios del Gobierno a la Comisión del Pacto de Toledo ya aventuran parte del resultado, que por supuesto, se llevará más pronto que tarde a ley.

No seré yo quien se queje de que se hagan reformas que garanticen la sostenibilidad (y la adecuación, eso a veces se olvida; la adecuación es que las pensiones sean dignas), pero igual este afán de reformas permanentes e inacabables debería ser un poco más ordenado.

Cuando Zapatero aprobaba su reforma, la de los 67 como edad de jubilación, el Grupo Popular en el Congreso presentaba una moción para retornar a los 65 años. Hoy, dos años después, ya en el Gobierno, nos dicen (y con razón), que 67 será insuficiente.

La reforma que se avecina viene con hambre atrasada (parafraseando a Aute), y va a recoger buena parte de lo no recogido en anteriores: las pensiones no crecerán con el IPC, se considerará el esfuerzo de cotización a lo largo de toda la vida laboral, las pensiones se ajustarán tanto a la evolución económica como a la demográfica, y, atención, se dice que no tiene por qué considerarse la inflación en la actualización no sólo de las pensiones, sino de las cotizaciones. Eso puede suponer que en la fórmula de cálculo de la base reguladora que da origen a la pensión, las cotizaciones a lo largo de la vida no se corrijan con la inflación, sino con alguna otra magnitud (¿PIB?), que será inferior, sin duda.

Ni una sola de las medidas que se esperan va a mejorar las prestaciones. Señoras y señores, llegamos a la máxima inclinación del tobogán. Normalmente todos tienen la curva de desaceleración que permite aterrizaje suave, después de que el corazón se salga por la boca. Vamos a ver que sucede aquí.