Nace Altum Faithful Investing, una EAFI centrada en asesorar a instituciones religiosas


Nace Altum Faithful Investing, una EAFI que tiene como objetivo asesorar la gestión del patrimonio de instituciones religiosas, fundaciones y particulares con orientación cristiana. El objetivo de esta firma, admite Borja Barragán, su fundador, es dar soluciones de inversión a este perfil de clientes buscando al mismo tiempo el crecimiento sólido y estable del patrimonio con el mínimo coste y fomentar principios católicos en todas y cada una de sus decisiones de inversión.

“Estamos convencidos de que a través de la inversión también se pueda dar testimonio, con parresía (con audacia y libertad), donde el fruto además de económico, promueva el pleno desarrollo de la persona”, apunta Barragán. Desde su punto de vista, “no hay que elegir entre rentabilidad e integridad”.

Según su fundador, quien invierte tiene la responsabilidad moral de saber en qué se invierte y cómo se invierte para así, invertir con coherencia. “Es lo que marca la diferencia y la razón de ser de Altum”, destaca. Para ello han desarrollado una guía de inversión que incluye los principios de inversión de la firma, divididos en cuatro bloques: promoción de la dignidad humana, promoción de la familia, promoción de la vida humana y el cuidado y protección de la creación. Sólo se invertirá en empresas y proyectos que cumplan con estos cuatro principios.

Otro aspecto diferencial de la firma es que dona el 100% del beneficio distribuible de Altum a un objetivo determinado: apoyar la evangelización fomentando la oración, la misión y la formación de vocaciones. En este sentido, subraya que limitan, sus salarios a los sueldos de dominio público de funcionarios a nivel europeo que aparecen publicados en los boletines oficiales, con el fin de destinar todo el beneficio posible a financiar proyectos concretos.

La transparencia es un punto clave para la EAFI, quien se declara como asesor no independiente porque podrá recomendar productos asesorados por ellos. Sin embargo, señala que actuarán con plena independencia ya que por un lado, sólo cobrarán de sus clientes, sin retrocesiones, y por otro, no cobrarán comisión de asesoramiento por los productos recomendados que sean asesorados por ellos.

Además de productos asesorados, realizarán servicios de asesoramiento de carteras de inversión, elaborarán protocolos de inversión que cumplan con la Doctrina Social de la Iglesia y realizarán asesoramiento específico para endowments. Los clientes naturales de Altum son las organizaciones religiosas, pero cada vez más hay un interés de instituciones civiles y particulares, que se quieren asociar a estos principios y valores.

Precedentes

Después de haber desarrollado gran parte de su carrera profesional ligado a la banca de inversión en Merril Lynch, Borja Barragán decide realizar un master en Pastoral Familiar en el Instituto Pontificio Juan Pablo II y un programa sobre Finanzas e Inversiones Sostenibles en la Universidad de Harvard, y saltar al mundo de la banca privada y poner en práctica lo aprendido orientándolo de manera específica para  instituciones religiosas.

Esta nueva etapa la inicia en Julius Baer, firma a la que se incorporó en verano de 2015 y donde impulsó el desarrollo de Temperantia, un fondo de renta variable mixta internacional centrado en la inversión ética y solidaria bajo los principios católicos.

Dos años más tarde, toma el paso de formar por su cuenta Altum Faithful Investing para poner sus conocimientos  al servicio sus clientes, “ayudándoles a ser coherentes en la forma de asumir las responsabilidades concretas de la gestión evangélica de su patrimonio”, admite su fundador.

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