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Muchos obstáculos en el camino hacia la integración de los criterios ASG


A la espera de que Europa ponga orden en la taxonomía de los productos ASG, las gestoras están creando su propio marco de actuación en este ámbito, la mayoría usando como guía fundamental los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) acordados por los 193 países miembros de la ONU en septiembre de 2015, y que son los que marcan la agenda mundial del desarrollo sostenible para 2030. Pero la creación de un marco propio ni es fácil ni está exento de problemas. Gestores y expertos debaten sobre estos temas en un desayuno organizado por Funds People y patrocinado por BNP Paribas Asset Management.

Ignacio Perea, director de Inversiones de Tressis, advierte que en el momento en el que nos encontramos, con los inversores ya no solo pidiendo una gestión de las inversiones bajo criterios ASG, sino también una gestión del impacto, las entidades no pueden esperar a que se defina el marco a nivel europeo sino que hay que elegir un camino. “Como gestores, empezamos separando lo que es socialmente responsable y lo que no lo es; pero al final hemos llegado a la conclusión de que toda inversión lo que tiene que ser es rentable. Lo que buscas es que la gente invierta, por lo que el marco que se cree debe servir para decirle al cliente que la inversión es rentable y que, además, se va a ofrecer una evidencia de que es también sostenible”.

Asegura que probablemente lo que sea más complicado es ofrecer al dar esa tranquilidad de que la inversión es sostenible, acercarle ese intangible, frente a lo que ocurre con la rentabilidad, que la explican fácilmente los números. “Existen multitud de conceptos que a la hora de la verdad es muy difícil trasladarlos a una política de inversiones, a una gestión”.

Enrique Blasco, gestor de Inversiones en Bankia AM, coincide en que la rentabilidad es irrenunciable, pero también está convencido de que la inversión con criterios ASG no es una moda. Explica que cuando cambió la regulación y las comisiones de control de los planes de pensiones de empleo tuvieron que pronunciarse en este ámbito, en el caso de Bankia todas ellas apostaron por seguir los criterios ISR, y ahora, por ejemplo, toda la cartera mensualmente pasa por un análisis con estos criterios. “Si queremos incorporar una acción nueva que desde el punto de vista financiero es atractiva tenemos en cuenta el punto de vista extrafinanciero, y si tiene un rating positivo lo incluimos en cartera, pero en el caso contrario no invertimos en ella. Es más, si tenemos alguna compañía en cartera y hay algún hecho que provoca una reducción dela calificación ISR porque se produce una controversia, un litigio…, estamos obligados a vender esa compañía, aunque la enajenación no tenemos que llevarla a cabo de manera inmediata. Tenemos para ello un periodo de transición con el objetivo de buscar el mejor momento para la venta, protegiendo los intereses de nuestros partícipes”.

En cualquier caso es un proceso lento, “no se puede pretender que sea un cambio de hoy para mañana. Hay que ir paso a paso. Si nos comparamos con los países nórdicos nos queda mucho camino por recorrer, pero vamos haciendo cosas. En Bankia AM lo tenemos incorporado en nuestro ADN y somos grandes convencidos de este modelo de gestión, que, además, se está demostrando rentable”

Dolores Ybarra, directora de Inversiones y Productos de Santander Banca Privada, añade que la incorporación de criterios ASG a las inversiones “implica un cambio importante de forma de hacer las cosas. No es simplemente medir o poner una etiqueta nueva a una compañía. Es un cambio de mentalidad y de cultura”. Explica que en Grupo Santander hace tiempo que se intenta sobre todo concienciar a los empleados de que hay que hacer las cosas de manera sostenible “porque es algo que hay que interiorizar y creérselo, ya que el cambio implica muchas cosas. Empezando por las gestoras, necesitas analistas expertos en este tipo de inversiones, que son más de medio y largo plazo, más de procesos, de cómo se invierte, de qué controles tienen, mucho más de governance. Y es muy importante también invertir en gente que piense diferente”.

Respecto a la rentabilidad, asegura que el hecho de que la inversión ASG no se haya desarrollado de una manera más convencida desde abajo y en su lugar haya tenido que ser impulsada desde arriba mediante la regulación se debe a que los clientes no han visto rentabilidad adicional: “Nos hemos empeñado, en general, en decir que este tipo de inversiones es mucho más rentable, pero los estudios empíricos no han sido contundentes. Tenemos que demostrar que no solo es rentable desde el punto de vista financiero, sino también para la sociedad y nuestro entorno. Y eso implica una educación, transmitir que invertir en sistemas más sostenibles y de buenas prácticas, hacer las cosas bien a largo plazo, es bueno y rentable”.

En las buenas prácticas se centra Helena Viñes, deputy head of Sustainability y head of Research and Policy en BNP Paribas Asset Management, y miembro del Grupo Técnico de Expertos en Finanzas Sostenibles de la CE. Explica que de los tres criterios ASG, el de buen gobierno es el que más está integrado. También fue el primero. “Tras la crisis financiera surgió una pregunta clave: ¿Dónde han estado los inversores? Los inversores no solo tienen derechos, también obligaciones. ¿Cómo es posible que permitieran ciertos comportamientos? Peor aún, ¿cómo es posible que invirtieran en determinados productos que ni siquiera sabían lo que eran, ¿dónde está la due diligence?”.

Es en este punto en el que surge la primera acción reglamentaria europea, totalmente orientada al buen gobierno. Helena Viñes explica que el Plan de Finanzas Sostenibles que presentó la CE en 2018 lo que añade en este ámbito en relación a esa primera regulación tras la crisis es el mundo de la gobernanza en los temas ASG. “Es muy distinto hablar de buen gobierno respecto al comité de auditoría, el comité de cuentas, sobre la independencia del consejo…, o sobre otros temas menos clásicos, como la influencia política o la corrupción, que hablar de gobernabilidad respecto a los temas del cambio climático, sociales y medioambientales, que es lo que incluye el Plan de Acción europeo”.

Adelanta, además, que la CE está analizando iniciar un proceso de consulta sobre  qué tipo de gobernabilidad debe haber en las empresas, financieras o no, respectos a los temas medioambientales y sociales. También está analizando los contratos entre gestores y clientes respecto a los plazos de inversión. “Todavía no se sabe nada, pero está incluido en el Plan. La Comisión ha dicho que quiere mirar una serie de procesos y puntos para ver cómo se puede promover el largoplacismo en las inversiones y atajar el exceso de cortoplacismo en la industria”.

 

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