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Mucha tecnología, ¿y mucha disrupción?


Si algo define el mundo en el que vivimos actualmente es la tecnología. En el ámbito doméstico, empresarial, incluso el personal, se ha colado en todas partes, algo que no ha pasado inadvertido a los inversores. Tecnología es tendencia, megatendencia, inversión temática…, un sector al que seguir muy de cerca.

Aunque su análisis no es fácil. El tema es muy amplio, engloba infinidad de subsectores y, además, todos buscan disrupción, pero tecnología y disrupción no siempre van de la mano. Varios gestores de fondos debaten sobre estos asuntos en un desayuno organizado por Funds People y patrocinado por DNB Asset Management.

Un primer paso para avanzar en el análisis del sector tecnológico es identificar los principales temas de inversión que actualmente están detrás de él. Destacan varios: la digitalización, el big data, el Internet de las Cosas (IoT), la inteligencia artificial o la realidad virtual.

Mikko Ripatti, senior client portfolio manager de DNB AM, coincide en las grandes tendencias, pero apunta que la gestora también ve muchas oportunidades en nichos como el del eGaming, donde, según explica, hay mucho desarrollo. En general, considera que la importancia del sector tecnológico va a crecer. Actualmente tiene un peso de aproximadamente el 24% en el MSCI World. A su juicio, la aproximación adecuada a la hora de analizar estas compañías es la de botttom-up, y añade que “no es posible ser un experto en todas las áreas, por lo que el inversor tiene que definir bien en cuáles se va a centrar y cuáles va a dejar de lado”. Cuenta, por ejemplo, que otro sector muy interesante que han identificado es el de healthcare, “pero, de momento, no tenemos recursos para invertir en estas empresas, quizás en el futuro”.

Desayuno_DNB_Mikko_Ripatti

Una vez identificados algunos de los grandes temas falta saber cuáles serán los ganadores. Miriam Fernández, gestora del fondo Ibercaja Tecnológico, explica que existe cierto consenso en relación a los que van a tener mayor preponderancia: la inteligencia artificial y el big data, ámbitos que considera que se retroalimentan y “permiten pensar en la posibilidad de mejorar el crecimiento de las economías desarrolladas a través de un aumento de la productividad”. Considera que son dos temas clave porque, según comenta, “es muy interesante pretender que las máquinas aprendan de la experiencia, que sean capaces de adaptarse a la llegada de nuevos inputs de información y dar una respuesta como harían los humanos”. Relacionado con el big data, nos encontramos con el coche autónomo, el sumun de la automatización.

Francisco Blasco, responsable de Fondos de Fondos y Renta Variable de Imantia Capital, coincide en la importancia del big data y la inteligencia artificial, y pronostica que lo próximo que viene es la realidad virtual, aunque advierte que “el problema de intentar predecir la evolución la tecnología es que tiene una curva de crecimiento, de innovación, que es exponencial, por lo que en estos momentos es imposible saber lo que vendrá en los próximos meses o años”. Recuerda que el tema tecnológico empezó a cotizar en los mercados en los años 2000, cuando la mayor revolución era internet dirigido a las empresas, el B2B, “y ahora estamos hablando de inteligencia artificial, de realidad virtual… y esta evolución se ha producido en tan solo 20 años”.

En este punto surge un debate trascendente desde el punto de vista de los inversores. Efectivamente, entre 2007 y 2008 nació prácticamente todo lo que disfrutamos ahora en el ámbito tecnológico: el cloud, el smartphone, las redes sociales, el big data… Fue un periodo de mucha disrupción, pero ¿sigue habiendo disrupción? Jaume Puig, CEO & CIO de GVC Gaesco Gestión y gestor del fondo GVC Gaesco TFT, FI, cree que hoy estamos en una fase de aplicación de las grandes novedades de hace 10 años, pero que hay poca novedad. “Observo un nivel de disrupción bastante inferior al de hace unos años. Hay muchas empresas que las seguimos llamando tecnológicas, pero que en realidad no lo son. Lo que están haciendo hoy todos los sectores es apalancar su modelo de negocio en alguna de las tecnologías disruptivas que fueron creadas mayoritariamente hace una década”.

María Jesús Martínez, gestora sénior del CaixaBank Comunicación Mundial, Fl., discrepa. Considera que tras la primera disrupción, que fue la de la reducción masiva de los terminales, “ahora está habiendo una segunda muy fuerte vinculada al mundo corporativo”, y añade que “es disruptivo porque no solo es un despliegue de aplicaciones existentes sino que son nuevas invenciones de forma de trabajar, cómo tratar los datos en tiempo real, el análisis de los datos y la forma de implementar soluciones. Son procesos nuevos porque la forma de tratar los datos tiene unas implicaciones a la hora de hacer los desarrollos tecnológicos que está siendo diferente en el mundo corporativo”.

Además, pone sobre la mesa el hecho de que el grado de penetración de la digitalización, que considera es un nombre más amplio que el big data, es todavía muy bajo en las economías desarrolladas. Los nuevos avances, según explica, vendrán de la mano de la necesidad de una mayor capacidad de las redes de comunicaciones ante el incremento del tráfico de datos: “Es indudable que se va a producir el salto al 5G de forma paulatina porque los niveles de digitalización son bajos y esto va a provocar un crecimiento del tráfico de datos muy fuerte que va a necesitar una infraestructura que lo pueda soportar”. Las operadoras están trabajando en ello “y todo esto va a forzar a mantener unas tasas de crecimiento jugosas en términos relativos que todavía se tienen que poner en precio y hacer una valoración”. Por eso es necesario escuchar a las compañías, hablar con ellas y seleccionar los valores mejores posicionados con productos sostenibles y con mayores posibilidades de permanencia como hace para el CaixaBank Comunicaciones Mundial, FI.

 

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