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MSCI identifica las cinco tendencias que marcarán la inversión responsable en 2020


La inversión socialmente responsable (ISR) se ha convertido en una de las grandes prioridades de las firmas de inversión para conseguir adecuar las rentabilidades financieras de sus carteras a las rentabilidades sociales que cada vez demandan más inversores, sobre todo institucionales. El proveedor de índices MSCI acaba de publicar un informe firmado por Linda-Eling Lee, Meggin Thwing-Eastman, Ric Marshall en el que identifica las cinco grandes tendencias que se verán este año en la inversión con criterios ASG. Reproducimos en este artículo sus cinco grandes conclusiones.

1. Innovadores del cambio climático: detectar a los gigantes dormidos

En 2020, los inversores harán uso de datos alternativos para detectar las compañías conspirando para tomar la delantera en impulsarnos hacia una economía libre de carbono.

En primer lugar, la búsqueda de posibles ganadores puede mejorarse explorando fuentes de datos alternativas. La presentación de patentes es sólo una tal fuente. En segundo lugar, el panorama competitivo en las tecnologías de bajo carbono es altamente dinámico, y sólo algunas empresas lograrán aprovechar la innovación para mitigar los riesgos de la futura evolución de la política climática.

En el 2020, anticipamos que una lucha continúa para inventar nuevas soluciones para mitigar nuestra crisis climática. Los inversores pueden beneficiarse del acceso a nuevas fuentes de datos y inteligencia, mientras tratan de detectar las empresas que planean el futuro dominio de el mercado de bajo carbono.

2. Nuevos términos para el capital: listo o no, aquí viene ESG

Según explican en el informe, la tendencia pasa por dejar atrás la política pura de exclusiones en la inversión de sectores polémicos para concentrarse en los criterios de integración ESG por parte de las compañías.

En 2020, el ESG irrumpe en la oficina del director financiero, abriéndose camino a codazos hasta el fondo a medida que los financieros se vuelven creativos con formas de vincular los criterios de ESG a sus términos de capital, introduciendo más emisiones corporativas en el amplio mundo del ESG. En concreto, desde MSCI subrayan el auge que están teniendo  las emisiones que siguen criterios ESG (ESG linked notes) ya que cifran en 71.300 millones de dólares las emisiones de este tipo que se vieron hasta septiembre de 2019, lo que según sus cifras supone más del doble que el volumen registrado en este tipo de emisiones en el mismo periodo de 2018.

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3. Reevaluar al sector inmobiliario: invertir en el ojo de la huracán

Incendios, tormentas, inundaciones, sequías, olas de calor... Al igual que los inversores inmobiliarios y los gestores empiezan a lidiar con lo que el cambio climático podría hacer a sus activos físicamente, ahora también pueden tener que lidiar con una regulación acelerada. La ubicación importa en el sector inmobiliario y la gran mayoría del stock global de activos inmobiliarios está en ciudades que están avanzando hacia  estándares de construcción de emisiones de carbono cero.

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4. La nueva paradoja del capital humano

La presión es para empresas para transformar sus fuerzas de trabajo a medida que los competidores se vuelven digitales, automatizados y todo lo que hay en medio. El truco es ¿Cómo? Los trabajadores no son los únicos que necesitan nuevas y dispares habilidades - los recursos humanos y la gestión probablemente también.

En 2020, muchas más empresas tendrán que convertirse en multitareas de capital humano, despidiendo a algunos trabajadores mientras que al mismo tiempo reclutan escasos nuevos tipos de talento que puede parecer ajeno a la gestión. Como un acto de malabarismo con cables altos, cualquier lapsus podría generar resultados desastrosos.

 5. El capitalismo de los accionistas:

Según afirman desde MSCI,  hasta ahora sólo los grandes accionistas han tenido canales claros para mantener las empresas a la cuenta. Poco a poco, otros interesados están tratando de influir en la conversación.

En 2020, otro tipo de inversores sin proxy podrán desarrollar su activismo, uniendo fuerzas con accionistas dispuestos y utilizando medios cada vez más sofisticados para medir si las compañías realmente "caminan por el camino correcto" cuando se trata de sus compromisos con las partes interesadas.

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