Motivos por los que seguir confiando en la deuda emergente en moneda local


“Dado que el comportamiento de la deuda emergente denominada en moneda local no viene determinado tanto por los acontecimientos internacionales como por la coyuntura económica interna de sus respectivos países, esta clase de activo continúa ofreciendo grandes ventajas en términos de diversificación frente a otras inversiones en renta fija”. Así lo asegura Alexander Kozhemiakin, jefe del equipo de gestión del BNY Mellon Emerging Markets Debt Local Currency Fund de Standish, quien espera que en 2013 proliferen interesantes oportunidades de inversión, tanto en términos de rendimientos como de revalorización del capital, dentro del universo de la deuda de mercados emergentes.

Según explican desde la boutique de BNY Mellon, los inversores que buscan rentabilidades significativas a largo plazo afrontan importantes desafíos en el actual contexto de incertidumbre económica y de tipos de interés en mínimos históricos en los países desarrollados. “Los acontecimientos del pasado año han puesto en entredicho la extendida opinión según la cual la deuda pública de países desarrollados estaría exenta de riesgo de crédito. Ello se debe a los importantes problemas fiscales de EE. UU. y de diferentes países de Europa. En este contexto, la inversión en mercados emergentes brinda grandes ventajas en términos de diversificación, sobre todo frente a unas economías desarrolladas que han de afrontar serios desafíos a largo plazo”, afirma.

Para Kozhemiakin, la deuda emergente en moneda local permite a los inversores diversificar su exposición entre las monedas y los tipos de interés de diferentes países. De esta manera pueden reducirse los riesgos asociados a la inversión en un único país. “Aunque los riesgos sistémicos (por ejemplo, inflación y volatilidad de los tipos de interés) no pueden diversificarse, las perspectivas de crecimiento de las economías emergentes están avaladas por unas demandas internas relativamente sólidas y los estrechos vínculos comerciales que existen entre ellas”, señala.

Asimismo, el experto recuerda que, dado que en el pasado estas economías tan solo pudieron acceder esporádicamente a los mercados internacionales de capitales, muchas de ellas no han caído presa del sobreendeudamiento. “Pese a todo, los activos de mercados emergentes suelen brindar, en promedio, unas rentabilidades superiores a las de sus homólogos de mercados desarrollados”, asegura. A juicio de Standish, en 2013 el perfil riesgo-rentabilidad de la deuda de mercados emergentes continuará siendo favorable. “Además de la posible mejora de las valoraciones de esta clase activo, sus rendimientos relativamente elevados deberían deparar mejores oportunidades en términos de coste de mantenimiento de las posiciones”.

Perspectivas macro

“Creemos que podrá evitarse una recesión mundial. La mayoría de las economías emergentes se encuentran en situación de coronar 2012 cumpliendo o incluso superando sus previsiones de crecimiento, por otra parte muy superiores a las tasas previstas para la mayoría de economías desarrolladas. Asimismo, la favorable dinámica de su deuda, la desahogada posición fiscal de estas economías y una inflación todavía en línea con los objetivos fijados por la mayoría de bancos centrales refuerzan el argumento de que estos países estarían preparados para aplicar políticas anticíclicas en caso de asistirse a una desaceleración mundial”.

A su entender, todos estos factores, unidos al favorable entorno actual para los productores de materias primas, apuntan al sostenimiento de las entradas de divisas fuertes en estos mercados, lo que favorecería una eventual apreciación de sus monedas. “Este marco fundamental acentúa el atractivo del rendimiento de los activos de mercados emergentes, especialmente en el contexto actual de bajos tipos de interés en el mundo desarrollado”, apunta Kozhemiakin.

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