Motivos por los que mantener la confianza en la Bolsa de Estados Unidos


Durante los últimos años hemos visto cómo los flujos salían del mercado de renta variable. Ahora, parece que poco a poco el inversor empieza a volver a la bolsa, lo que para Grant Bowers, gestor del Franklin US Opportunities, es una tendencia muy importante. “Los fondos de pensiones, compañías de seguros y los fondos distribución de activos estaban infraponderados en bolsa. En este sentido, en 2013 hemos empezado a ver una pequeña rotación hacia la renta variable. Las fuertes salidas de 2010, 2011 y 2012 han afectado con mayor intensidad a los mercados desarrollados que a los emergentes, lo que explica el trasvase que hemos venido viendo últimamente de renta variable emergente a bolsas de países desarrollados. Es una tendencia que preveo continúe durante este año”, afirma.

En una reciente visita a Madrid, Bowers aseguró no sentirse preocupado ante las voces que alertan de un posible sobrecalentamiento de la Bolsa americana. “Mucho del dinero que se fue durante los últimos años todavía no ha vuelto. En 2013 hemos empezado a percibir ese regreso. El mercado está claramente apoyado por los beneficios empresariales. El 60% de las compañías están batiendo expectativas”. Aunque predecir con exactitud cuál va a ser el comportamiento del mercado a un año vista es misión imposible, en un escenario base de crecimiento de los beneficios empresariales del orden del 6%, rentabilidad por dividendo del 2% y programas de recompras de acciones del 2%, Bowers considera que el retorno que podría ofrecer el mercado debería oscilar entre el 8% y el 12%. Eso sí: todo ello en un entorno en el que habrá más volatilidad.

El gestor recuerda que, actualmente, la Bolsa estadounidense está cotizando a un PER de 15 veces. “Es cierto que Europa es un mercado más barato, pero EE.UU. está extremadamente bien posicionado en estos momentos por la robustez del crecimiento económico, los mayores beneficios empresariales, las mejores expectativas en los márgenes y la flexibilidad de su mercado laboral. Nadie dice que la Bolsa americana va a subir más rápido que la europea, pero sí creo que ofrece una mayor protección que otros mercados en caso de caída”. A su juicio, la fotografía en EE.UU. ha cambiado mucho con respecto a 2009. “Entonces el grifo del crédito estaba cerrado para las pequeñas empresas. Hoy vuelve a estar abierto, lo cual es muy positivo para la economía americana y su mercado”.

En lo que respecta a las compañías de gran capitalización, Bowers considera que estas se encuentran en un punto del ciclo muy interesante. “Muchas de ellas presentan balances muy saneados y están generando flujos de caja libre muy sólidos, que pueden utilizar para reinvertir en el negocio y seguir creciendo”. En este sentido, el gestor revela un dato muy interesante acontecido durante la brusca caída registrada recientemente por el mercado por la crisis de Ucrania. “Hablando con el equipo que conforma la mesa de trading el pasado lunes, cuando los mercados cayeron por la crisis de Crimea, vimos cómo el 80% de las compras que se estaban realizando en el mercado las llevababan a cabo las propias empresas con sus programas de recompra de acciones. Esto demuestra los niveles de confianza existentes”.

Grandes tendencias

El experto añade que existen cuatro tendencias seculares en EE.UU. que dominarán el mercado de  renta variable americano durante el próximo año: abaratamiento de los costes de la energía, mayor demanda interna por parte del consumidor, innovación tecnológica y reforma del sistema sanitario (Obama Care). Todas ellas, en su opinión, se pueden rentabilizar. Una de las más importantes es la historia del gas de esquisto. “EE.UU. pasará de ser importador a ser exportador de energía. Esto tendrá consecuencias muy positivas para la economía y la industria en general. Muchas empresas están restableciendo la producción en el país. Llevarse la producción a China ya no es tan barato: los costes laborales están aumentando y –en caso de que el destino final del producto sea EE.UU.- transportarlo tiene un coste”.

A su juicio, el gran beneficiado de los menores costes de la energía será el consumo. “Menores costes de producción significará menor inflación y más poder adquisitivo para los hogares, lo cual será muy bueno para el consumo”. Otra de las grandes tendencias hace referencia a la reforma del sistema sanitario. “El Obama Care abre interesantes oportunidades de inversión. Lo mismo ocurre con el sector biotecnológico. Hay quien dice que es una burbuja, que los resultados no son sostenibles en el tiempo… Hay que recordar que, como fuera el caso de Google, muchas de las grandes historias en EE.UU. empezaron así. Lo importante es ser fiel a un proceso de inversión muy disciplinado. Nosotros buscamos la consistencia”.

La estrategia del Franklin US Opportunities

En 2014, el Franklin US Opportunities ofrece una rentabilidad del 5,3% 3,5 puntos más que el S&P 500. En el último año, la rentabilidad del fondo alcanza el 33,2%, nueve puntos más que el índice de referencia. Se trata de un fondo de estilo ‘growth’ que sigue una estrategia de largo plazo, como demuestra el hecho de practicar una rotación de la cartera relativamente baja (59%). Actualmente, el equipo mantiene 93 compañías en cartera, que se reparten entre valores de gran y mediana capitalización. “No se bate al mercado invirtiendo en Walmart o Exxon. De hecho, no invertimos en estos valores”. Siguiendo un proceso bottom-up, cimentan su estrategia en tres pilares: calidad, crecimiento y valoración. “Buscamos ganar exposición a compañías líderes, con elevadas barreras de entrada y equipos directivos cualificados. Son esa clase de empresas las que nos permitirán generar alfa”.

Una parte importante del proceso consiste en visitar periódicamente a los equipos directivos. El año pasado mantuvieron más de 1.000 encuentros. “Esto nos permite ser más conscientes de cuáles son los riesgos específicos de cada compañía, conocer a fondo la empresa, la posición que ocupa dentro de su sector, su estrategia para hacer frente a la competencia…”, explica. Bowers reconoce apoyarse igualmente en la ayuda que les brinda el equipo de renta fija de Franklin Templeton. “Esto va en la línea de conocer mejor a la compañía y los riesgos a los que nos expondríamos antes de dar el paso de invertir en el valor”. Se trata de un fondo puro, en el que no se utilizan derivados.

En estos momentos, no están invertidos en valores del mercado inmobiliario, al entender que la recuperación registrada por el sector no es sostenible. También infraponderan empresas como Apple, al entender que la compañía afronta importantes desafíos. “No creemos que vaya a ser un buen valor a largo plazo. Antes estábamos cómodos sobreponderándolo; ahora nos sentimos más cómodos infraponderándolo”. Preguntado sobre cuál será su próximo paso, el experto reconoce su intención de elevar el peso en industriales, energía y tecnología, en detrimento del sector consumo, donde tiene previsto materializar plusvalías. Actualmente, la beta de la cartera es de 1,07 y el tracking error del 4,5%. El patrimonio del fondo ronda los 4.300 millones de dólares.

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