Motivos para seguir confiando en la tendencia alcista de Japón


Adrian Hickey es el director del equipo de gestión del fondo de Pictet AM Japanese Equity Opportunities. Aunque basado en Londres, Hickey viaja con frecuencia a la oficina que tiene esta gestora suiza en Tokio, y de sus últimos viajes destaca que, después de 15 años de depresión económica, las Abenomics “están funcionando en términos de sentimiento”. Pero también desde el punto de vista fundamental, pues la visión del gestor es que los cambios está emprendiendo el Gobierno de Shinzo Abe a través de su política de las tres flechas han llegado para quedarse. “Los drivers para debilitar al yen son de largo plazo”, ha declarado el experto.

Eso sí, la labor del Banco de Japón va a ser imprescindible para conseguir el objetivo de inflación del 2%, desde el punto de vista de Hickey, que opina que la efectividad de sus medidas –entre ellas, la más destacada es la de duplicar la masa monetaria- “no va a durar sólo cinco ó seis meses, sino que va a ser un cambio a largo plazo”. Para poder aprovechar esta recuperación, en su fondo está permitido combinar posiciones largas y cortas, aunque desde la gestora puntualizan que durante la segunda mitad de 2012 llegó a estar únicamente largo.

El responsable de Pictet enumera una serie de motivos que le llevan a pensar que la bolsa nipona todavía tiene recorrido al alza. Aunque aclara que algunos de estos elementos ya estaban presentes antes del último cambio de gobierno, pero que las Abenomics y la política agresiva del BoJ han sido el catalizador que necesitaban para destapar sus atractivas valoraciones. Tal es el caso del proceso de adelgazamiento que han vivido las compañías japonesas, que “en los últimos años, en los que Japón había sido ignorado, muchas tuvieron que reestructurarse por la fuerza del yen, por lo que su punto de equilibrio respecto al cambio yen/ dólar ha ido siendo cada vez más bajo y su cambio actual está incluso por debajo en la mayor parte de los sectores, que son aún más rentables.

Este proceso trajo consigo una mejora de los flujos de caja, mayor eficiencia y que las empresas se centrasen cada vez más en las ganancias y en su rentabilidad. La nueva política monetaria sirvió para atraer la atención de los inversores sobre unas compañías que estaban muy infravaloradas desde el punto de vista de Adrian Hickey, que considera que ahora su valoración es “neutral”.

Aunque el gestor señala que los sectores de la economía nipona donde detecta mayor competitividad siguen siendo la alta tecnología, ingeniería y automóviles, puntualiza que encuentra mucho valor en las small caps, “que están muy abandonadas” en sus palabras. Para muestra un dato: un 68% del mercado nipón está seguido por dos analistas o menos. Hickey considera que esta ineficiencia genera buenas oportunidades de inversión en el parqué japonés.

Hickey explica que algunos de los sectores cuyo peso ha incrementado en su fondo son el financiero y especialmente el inmobiliario. También señala como oportunidades de futuro para la economía nipona por un lado la normalización de los tipos del mercado estadounidense, aunque cree que su efecto será menor de lo esperado por la fuerte internacionalización de las compañías niponas. Por otro lado, también considera una oportunidad para las compañías de consumo japonesa el cambio del modelo económico de China hacia un mayor consumo doméstico. La tercera parte viene del lado de la energía: el gestor cree que, aunque Japón tendrá que reabrir algunas de sus centrales nucleares, en el futuro recurrirá a la construcción de centrales térmicas para poder mantener el abastecimiento energético.

La reforma fiscal y la laboral, en el punto de mira

El gestor también dedica unos minutos a hablar de los obstáculos que debe sortear Japón para volver con firmeza a la senda de la recuperación. Al igual que la mejora de la economía se ha reflejado en el sentimiento de los inversores, también le preocupa que se haya puesto un exceso de expectativas en Japón y el mercado esté esperando fuertes cambios en el corto plazo, pues señala que “el problema de las reformas es que sus efectos se notarán sólo en el largo plazo”.

Las dos principales reformas que debe implementar el Ejecutivo de Shinzo Abe son la fiscal y la laboral. En la primera, el objetivo es incrementar el IVA gradualmente desde hasta el 10% y reestructurar el sistema de pensiones, en el cual “el BoJ debe ser parte de la solución” según el experto.

En cuanto a la reforma laboral, Hickey explica que el mercado laboral japonés tiene muy poca movilidad, porque las empresas tienden a contratar a sus empleados indefinidamente. La intención del Gobierno es crear una nueva modalidad de contratación con la intención de flexibilizar el mercado y fomentar la incorporación de la mujer al trabajo, que también es “una manera de desafiar a la demografía y es realista para las compañías", apunta el gestor.

Finalmente, está la cuestión del alto endeudamiento del país (el 200% de su PIB). El responsable de Pictet se muestra rotundo: cree que su reducción refuerza la visión de que las políticas del BoJ se prolongarán en el largo plazo, y además, piensa que “la monetización debe ser parte de la solución”.

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