Motivos para no participar en el rally del oro


Probablemente el oro más comentado de este verano haya sido el de las medallas olímpicas, que en el caso español han sido conseguidas por deportistas como Mireia Belmonte (natación), Carolina Marín (badminton) o Ruth Beitia (atletismo). Entre medias, la cotización de la onza del oro ha aprovechado para hacer su particular agosto: si el 1 de junio estaba en 1.214,7 dólares, para el 23 de agosto ya había escalado hasta los 1.346,1 dólares, es decir, un 10% más arriba.

“El apetito por el oro se ha incrementado entre los inversores, al reubicar sus carteras de cara a un crecimiento global incierto, riesgo geopolítico continuado y el entorno de tipos bajos”, explican los expertos de J.P.Morgan AM en una de las últimas publicaciones del programa Market Insights. A esto anadem el hecho de que “los tipos reales de la deuda del Tesoro de EE.UU. está en negativo, lo que significa que tener un activo exento de rentabilidad como el oro parece relativamente más atractivo”.

La gran novedad de la escalada del activo refugio por excelencia ha sido el formato elegido por los inversores para obtener exposición: “Aunque la demanda de oro físico ha caído, el incremento de la demanda de ETF que replican el comportamiento del oro ha dado como resultado un incremento del 30% en el precio del oro en 2016”, indican desde la firma.

El pronóstico de los expertos para los próximos meses es que “en ausencia de una rápida revalorización al alza de las expectativas del mercado sobre los tipos de interés, el entorno para el oro debería seguir siendo positivo”. La recomendación de j.P. Morgan AM es que “dentro de una cartera diversificada de materias primas, el oro puede ser una inversión apropiada para los inversores que esperan que suba la inflación y que la Fed sea lenta en su toma de decisiones”.

Desde ETF Securities llaman la atención sobre los flujos hacia ETP de oro, que han encadenado cinco semanas consecutivas de suscripciones, hasta los 644 millones de dólares. “Los inversores percibieron la publicación de las últimas actas de la Fed como relativamente dovish, que es positivo para el precio del oro. Sin embargo Fisher, vicepresidente de la Fed, atenuó algo el sentimiento, después de indicar que la Fed está cerca de cumplir los objetivos de su mandato”, explica Martin Arnold, director de macro y estrategia de divisas de la firma.

Su punto de vista es que “mientras que se mantenga la incertidumbre en relación con el rumbo de la política monetaria de EE.UU., probablemente el oro siga siendo un favorito de los inversores”.

Más potencial bajista que alcista

También está la cuestión de la reciente debilidad del dólar (tradicionalmente oro y dólar han mantenido una correlación negativa): “El dólar ha presentado una tendencia a la baja desde finales de julio, cayendo más del 3% al compararse con una cesta de las principales divisas. Es sorprendente ver que los precios del oro y la plata sólo subieron un 2% y un 0,3% en ese periodo. Usualmente, tal caída en el dólar debería haber dado como resultado una rentabilidad mucho más fuerte”, comenta Carsten Menke, analista de materias primas de Julius Baer.

“A juzgar por el comportamiento y teniendo en consideración la prevalencia del sentimiento excesivamente alcista, así como nuestras expectativas de que remitan los riesgos del crecimiento y de que el dólar vuelva al alza, vemos más potencial bajista que alcista para el oro de aquí en adelante”, explica Menke.

Es una opinión que comparte el grupo de estrategia de inversión de Lombard Odier: “Pese al actual interés de los inversores por esta materia prima, no recomendaríamos más exposición, ya que los riesgos bajistas parecen superar el potencial alcista (expectativa de precios en el rango de 1.200-1.400 dólares/onza en los próximos meses, con temores del mercado y reajuste de las expectativas sobre la Fed). Identificamos más potencial de cobertura en los bonos estadounidenses, especialmente en el tramo largo de la curva”, afirman.

La firma aporta varias razones para justificar este punto de vista. En primer lugar, apelando a los fundamentales, señala que “la demanda física probablemente
 seguirá siendo baja, ya que los precios del oro denominados en divisas
 de mercados emergentes, sobre todo en rupias indias, aún están cerca de máximos históricos”. A esto se añade que “los costes marginales del sector minero (en torno a 900 dólares la onza) apuntan a una probable aceleración de la oferta a los precios de mercado actuales”.

En segundo lugar, desde Lombard Odier declaran que “actualmente los movimientos del oro no tienen nada que ver con los fundamentales (su mercado físico), sino que dependen totalmente de su demanda financiera”. De hecho, continúan, “en un momento en el que varios grandes bancos centrales han adoptado políticas de tipos de interés negativos que reducen la capacidad de cobertura de los activos refugio tradicionales, como la deuda pública, el atractivo del oro crece en periodos de turbulencias del mercado”, lo que explica que los ETF de oro recibieran durante el primer semestre de 2016 sus flujos de entrada más fuertes desde 2013.

Finalmente, en la entidad opinan que “abrir una posición en el oro en este momento supone expresar una opinión muy bajista sobre la Fed “, dado que el dólar y los tipos de interés reales son los determinantes más estables del oro a largo plazo. La visión de los expertos es que “en un contexto de creciente presión salarial, no debería desestimarse la probabilidad de un ajuste en el descuento del ciclo de endurecimiento de la Fed –aunque sea gradual– hacia finales de año”. “Dado el actual posicionamiento complaciente del mercado, esta evolución podría dar lugar a fuertes ventas del oro similares a las registradas en noviembre de 2015 (-10%) y mayo de 2016 (-7%)”, sentencian.

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