Monetarios dinámicos 2.0


Durante la mitad de la presente década los monetarios dinámicos se convirtieron, sin duda, en un producto estrella, con el cual las gestoras internacionales consiguieron definitivamente ser un gran participante en la industria de gestión de activos española. Por otro lado, los monetarios dinámicos supusieron el despegue definitivo de los fondos de fondos en nuestro país.

 

Desde el verano de 2007, cuando ciertos fondos monetarios dinámicos sufrieron caídas en su valor liquidativo, los fondos de fondos monetarios dinámicos han sufrido fuertes reembolsos, y los fondos que se dedican a ese tipo de estrategias (muchos de ellos de gestoras francesas) han sufrido caídas muy significativas en sus patrimonios gestionados. No obstante, desde hace algunos meses hemos asistido a lo que se puede denominar como la luz al final del túnel para los monetarios dinámicos.

 

Las razones son las siguientes:

* Algunas gestoras internacionales están empezando a comercializar activamente fondos con baja volatilidad y retornos esperados por encima de los tipos de interés de mercado.

* Ciertas gestoras nacionales están potenciando (algunas con mucho éxito) fondos de bajo riesgo y con objetivos de rentabilidad superiores a los tipos de interés de mercado. En ambos casos, los departamentos de marketing y ventas de las gestoras (nacionales e internacionales) han preferido evitar el nombre “monetario dinámico”, aunque el concepto continúa siendo el mismo.

 

* En un entorno de tipos de interés muy reducidos, como el actual, el concepto de monetario dinámico (llámese comercialmente como se quiera) tiene sentido y es perfectamente viable.

 

A pesar de errores de gestión y venta que se pudieron cometer en el pasado, lo cierto es que si los monetarios dinámicos no existiesen habría que inventarlos. Obtener, a cambio de un poco más de riesgo (volatilidad), mayor rentabilidad, no sólo es deseable, sino factible desde un punto de vista teórico (según la teoría clásica de carteras) y práctico.

 

El debate, no es el de la bondad de un producto que es demandado por redes comerciales y ahorradores; la clave es conocer como debe ser gestionado dicho producto.

 

En este momento es complicado adivinar el futuro de la gestión de la nueva generación de monetarios dinámicos, pero cabe esperar que va a tener dos características clave: Especial cuidado en riesgos que no se pueden analizar sólo mediante la volatilidad histórica de un fondo. Estos riesgos son, principalmente, riesgo de crédito y riesgo de desajuste de liquidez (producido por una gran diferencia entre la liquidez de la cartera del fondo y la ofrecida a los partícipes).

 

Es muy interesante el concepto de core-satellite en los monetarios dinámicos. En vez de invertir el 100% de la cartera en activos poco volátiles y algo más rentables que los tipos a corto plazo, puede ser una mejor opción tener una elevada proporción de la cartera en activos monetarios sin riesgo de crédito y con total liquidez, y una pequeña parte en activos de elevada volatilidad y alto retorno potencial, como los hedge funds, los high yield o, incluso, renta variable

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