Mis impuestos de excursión


Lo mejor de la semana. Blog de María Folqué y Montserrat Formoso.

Estamos casi seguras de que nunca les hemos pedido dinero, pero qué demonios, un día es un día. Es que tenemos una idea de inversión. ¿Sólo una? Pues sí, qué manía con la productividad, una, pero muy buena. En esta época de tecnologías disruptivas en las que ya no hace falta ni conducir, ni ir al supermercado, ni tener amigos de carne y hueso, vamos a apostar por la trazabilidad. Igual que usted sabe de dónde ha llegado el tomate que compra en la tienda, nosotros proponemos un sistema de seguimiento para el dinero que usted paga por sus impuestos. De esa forma, usted podría seguir cada uno de sus euros y así no llevarse sorpresas, ni sofocones, ni disgustos.

Desde un app de su inteligente teléfono usted podrá seguir a su euro desde que abandona su cuenta corriente hasta que llega a la tesorería de la hacienda local, nacional o de su comunidad, para luego ir a parar a una empresa pública de la que por supuesto saldrá para ir a una privada vía concurso público, desde la que finalmente, con un poco de suerte y si se pone bien el Iban (es el problema de tanto número) llegará a una cuenta en Suiza, desde la que eventualmente podría hacer alguna excursión, ya sea a un ático de Estepona o una escapada a Andorra, o para comprar unas yeguas, cuatro quads o hasta el tomate del supermercado… En este caso Raff o rosa gigante de a 8 euros el kilo. 

Así lo vemos. Pero ojo, que el que no se consuela es porque no quiere. El paro en nuestro país ha registrado en abril su mayor caída en la historia, mientras que el PIB ha recuperado en el primer trimestre el nivel anterior a la crisis: casi una década se ha necesitado para recuperar la riqueza perdida. Nosotras, que nos gusta ir más allá, lo que nos preguntamos es cuál sería el nivel riqueza sin el expolio a la cosa pública. O con más becario remunerado.

En fin, España y Europa se encuentran inmersas en eso que llaman momentum: la economía tira, los indicadores adelantados invitan al optimismo, Grecia ha firmado un nuevo acuerdo con los acreedores para liberar más dinero del rescate… Oh là là! Le Pen, chere, no agües la fiesta. Dejemos ese marrón al BCE para final de año. Ya para entonces habremos terminado de jugar a las sillas de los primeros ministros y cancillerías y ya se sabrá con quién negociar eso que llaman futuro de Europa –en sus múltiples vertientes- y a cara de qué perro.

Esta semana ha tocado cita monetaria con la reunión de la Fed. ¿Y qué?, dirán ustedes, si no ha subido los tipos, no ha cambiado su discurso y todo sigue dependiendo de la inflación y el desempleo… Y lo que es más importante, Yellen no es Trump. Así se lo decimos. El debe y el haber de sus primeros 100 días y las campanas al aire de cómo serán los más de 1.000 restantes es lo que realmente importa. Eso, y su exceso de síntesis en materia fiscal. Arráncate ya, marijose.

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