Mirabaud: ¿cómo afecta la crisis rusa y la caída de Banco Espirito Santo a las perspectivas futuras?


Con la volatilidad cerca de mínimos históricos y muchos inversores de vacaciones, en principio este verano se planteaba tranquilo en los mercados. La cuestión es que, a diferencia de veranos anteriores –rebaja del rating a EE.UU. en 2011 o el riesgo serio de ruptura del euro en 2012-, en esta ocasión el retorno de las ventas ha venido motivado por una mezcla de eventos económicos (la caída del Banco Espirito Santo) y geopolíticos (el derribo de un avión civil en territorio ucraniano, el avance del Frente Islámico en Irak…). Con esta nueva incertidumbre sobre la mesa, los expertos de Mirabaud revisan sus estrategias de inversión para el mes de agosto y explican el posicionamiento de sus carteras para dos casos de estudio en concreto.

En el plano de la asignación de activos, desde la firma suiza defienden que las acciones continúan ofreciendo perspectivas más interesantes que la deuda pública. Con un matiz, puesto que admiten haber reducido el sesgo cíclico de las carteras, tomando beneficios sobre las compañías de pequeña y mediana capitalización. “Nuestro argumento emana del principio que guía nuestra estrategia de colocación este año, un sesgo favorable a los activos de riesgo, pero prestando particular atención a las valoraciones”, explican los expertos de la firma. “Después de haberse apreciado fuertemente las cotizaciones, consideramos que, en lo sucesivo, el potencial de plusvalía asociado a los títulos de las pequeñas empresas pasa a ser más limitado”, continúan.

En el marco de esta decisión, también observan que los llamados valores de crecimiento o growth “generalmente son mayoritarios en el universo de inversiones relativas a las pequeñas empresas”. “Incluso si mantenemos una visión constructiva en cuanto a la aceleración del ritmo de actividad, prevemos un crecimiento económico entre modesto y moderado que, de hecho, vuelve a los títulos menos atractivos en términos de valoración”, concluyen.

Cómo posicionarse frente a las tensiones entre Rusia y Ucrania

Tras el derribo de un avión civil dentro del espacio aéreo de Ucrania, siniestro del que se ha responsabilizado a las fuerzas rebeldes prorrusas, los expertos de Mirabaud constatan la considerable caída de las cotizaciones de los activos financieros de sociedades rusas por miedo a las nuevas sanciones impuestas por EE.UU. y la UE a Rusia. “Deplorando los trágicos acontecimientos en cuestión, estimamos que este drama no altera de manera sustancial los fundamentales ni, por ende, las perspectivas de precios de los activos en examen. En particular, es poco probable que ocurra una suspensión de pagos de sus compromisos financieros por parte de un deudor ruso, en vista de los imponentes flujos de tesorería constatados, y dada la dependencia de los países a los suministros de energía procedentes de Rusia”, evalúan los expertos de la firma. Su opinión es que “los europeos cuidarán de evitar una crisis energética susceptible de precipitar a la zona euro en la recesión”.

¿Cómo traducen esta visión a la forma de gestionar? “Esta posición implica preservar las inversiones hostigadas”, afirman desde la gestora. El equipo de Mirabaud añade que “si bien es evidente que puede haber nuevos sobresaltos de la volatilidad en función de la evolución del conflicto, una regla de prudencia consiste en cerciorarse de que el horizonte de inversión esté adaptado al vencimiento del título”.

¿Qué ha significado la caída del BES?

También en Europa Occidental se vieron en apuros las plazas bursátiles en este comienzo de verano, particularmente el PSI 20 luso, que perdió más del 10% en unos días debido al derrumbamiento del Banco Espirito Santo tras detectarse irregularidades en su contabilidad. La alarma saltó al anunciarse una demora en el pago de intereses de una obligación emitida por el grupo en cuestión. “Por más que sea legítimo pensar que el temor de una quiebra bancaria habría despertado los temores del mercado, ¿cabe por ello justificar el pánico? Lo que propagó un viento de pesimismo es la inquietud del mercado respecto de la solidez del sistema financiero en su conjunto”, concluyen en Mirabaud.

“Dicha sensación parte de observar que ciertas entidades bancarias en Europa han optado por posponer sus nuevas emisiones de obligaciones en vista del clima suspicaz del momento. Siendo ya problemática la situación del canal crediticio, el acontecimiento no hizo sino empeorar el ambiente”, amplían desde la firma helvética. Consideran que, en el peor de los escenarios, los rumores pretenden que la salud de determinadas entidades depende del éxito que tengan dichas emisiones para fortalecer sus balances al avecinarse los tests de resistencia del regulador financiero. Por tanto, infieren que “las condiciones del programa conocido bajo el nombre de 'Asset Quality Review' podrían entonces hacer que importantes entidades no superen dichos tests, provocando la reaparición del tan temido riesgo sistémico”.

Sin embargo, no dan crédito a esta hipótesis, al considerar que los temores son injustificados. En cuanto al caso del Espirito Santo, estiman que “las autoridades monetarias portuguesas aportaron tranquilidad, afirmando que la entidad de que se trata estaba suficientemente capitalizada”. A un nivel más global, afirman que “el BCE permanece alerta, y se muestra decidido a sostener al sistema económico y financiero”.

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