Miguel Rona: Las gestoras independientes seguirán ganando cuota


Miguel Rona, responsable en España y corresponsable de Distribución de Fondos en Europa Continental de Invesco, defiende que “ser una gestora independiente es hoy más importante que nunca”. Invesco, que cuenta con una capitalización bursátil de más de 10.000 millones de dólares, ha pasado de gestionar un patrimonio de 400.000 millones de dólares en 2007 a más de 640.000 millones en la actualidad.

“La cuota de mercado de las gestoras independientes ha crecido desde el estallido de la crisis. Es una tendencia que creemos que se mantendrá, con las fusiones de bancos y la venta de sus negocios no estratégicos”, señala Rona. La gestora ha recibido más de 2.000 millones de euros en entradas netas este año en Europa Continental, con un primer trimestre muy positivo. “El segundo trimestre ha sido más flojo. No hemos tenido salidas masivas, pero los clientes están en un modo de esperar y ver”, explica el corresponsable de Distribución de Fondos de la entidad en Europa Continental.

Italia ha sido el mercado con mejor comportamiento en la primera mitad del año para la gestora. Invesco cuenta con 35.000 millones de dólares de patrimonio en Europa Continental y con 160.000 millones en toda la región de EMEA. “Estamos en buena forma. No sabemos cómo estarán los mercados, pero siendo una entidad independiente y global estamos bien preparados para hacer frente a lo que venga”, añade Rona.

Calidad

La independencia, destaca, les hace tener que demostrar en qué destacan para captar al cliente. “Vendemos los productos en los que somos muy buenos. En el mercado transfronterizo, hay una clara tendencia de que el ganador se lo lleva todo. Los dos o tres fondos más fuertes en cada categoría se llevan buena parte de los flujos. Nos gustaría poder vender de todo, pero sólo vendemos en lo que somos verdaderamente buenos”, explica.

Las mayores entradas en Europa para Invesco se han concentrado en sus productos estrella de bonos corporativos y, especialmente, en su mixto flexible, el Invesco Balanced Risk Allocation (IBRA), que está a punto de cumplir los tres años desde su lanzamiento en Europa y que cuenta con un patrimonio de 1.600 millones de dólares en su versión de Luxemburgo y de 4.000 millones en el producto original de EE.UU.

También han registrado entradas en sus fondos de renta variable europea. “Aunque hay flujos negativos en Europa en esta categoría, nosotros hemos registrado suscripciones positivas. La volatilidad hace que haya menos entradas en renta variable y por eso el producto mixto de riesgo controlado funciona muy bien”, señala Rona.

Vender ensaladas

Para el responsable de Invesco, los mixtos flexibles gestionados por gestoras independientes van abriéndose camino, ya que hasta ahora habían sido fundamentalmente un producto gestionado internamente por las gestoras de los bancos para sus clientes. Inversores institucionales y distribuidores empiezan a comprar las capacidades de asignación de activos de terceros.

“No todas las gestoras pueden hacer de todo bien. Ya pasó en los años 90 con la renta variable, en la que parte de la gestión se dejó en manos de terceros. En los últimos cinco años, también el mundo de la renta fija se ha abierto a productos de terceros. Y ahora lo vemos con los mixtos. Es un producto que hasta hace poco sólo se gestionaba internamente”, explica Rona. “Las gestoras independientes nos dedicábamos a producir buenos tomates y lechugas, pero la ensalada la hacían los distribuidores. Ahora, las redes están dispuestas a distribuir productos de asignación de activos. Se trata de un mercado de crecimiento para las gestoras capaces de ofrecer buenos productos de este tipo”, agrega.

Menos local

Rona destaca el crecimiento de los fondos transfronterizos en un momento en el que los productos locales siguen sufriendo salidas. “Los fondos transfronterizos han crecido en los últimos diez años a un 14% anual, mientras los fondos locales se han contraído. Los fondos locales, en algunos países, compiten con otros productos bancarios como los depósitos y eso hace que sufran más. Los distribuidores deben mostrar a los clientes que son capaces de ofrecer el mejor producto tanto si lo producen ellos como si no. Y los distribuidores reconocen que los clientes, o al menos cierto tipo de cliente, se merecen tener acceso a los mejores productos”, comenta.

Rona señala que el modelo de negocio de Invesco se orienta al largo plazo. “No reaccionamos rápido ante nuevas oportunidades ni tampoco ante el pánico excesivo. Eso nos ha servido para crecer durante la crisis y ahora incluso estamos contratando”, afirma.

En cuanto al apetito de los clientes, señala que “muchos ven que hay oportunidades únicas en el mercado pero, debido al riesgo de equivocarse, no invierten. Tienen la convicción de que es el momento adecuado para entrar con un horizonte de dos o tres años, pero lo posponen por el riesgo de corto plazo”.

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