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MiFID II: análisis sobre su impacto en la industria extranjera de fondos en España


MiFID II es ya una realidad en España. Lo es desde enero de 2018, aunque todo empezó en 2016. ¿Qué valoración hace la industria internacional de gestión de activos sobre su implantación en España? Funds People se lo ha preguntado a los máximos responsables de las entidades extranjeras con el objetivo de conocer cuál es su visión sobre la manera en la que el nuevo marco normativo está siendo adaptado al mercado local. Para Gonzalo Rengifo, miembro de la Junta Directiva de Inverco y director general de Pictet AM en Iberia y Latinoamérica, “la implantación de MiFID II en España ha sido un éxito en cuanto a modelos de negocio, transparencia, pasar de un modelo implícito o modelo explícito de comisiones y segmentación de clientes por tipo de asesoramiento. Hasta ahora era una venta de producto”, afirma.

El experto considera que el asesoramiento se ha implantado en España con el esfuerzo de las entidades en la definición de oferta, formación y soluciones de inversión. “Ya hay muchísimo avance”, apunta. En volumen de activos, el patrimonio ha llegado a máximos. A su juicio, la regulación ha servido de ayuda. “MiFID II, a pesar de suponer mayores costes e inversiones, una gestión más compleja y encarecer el servicio de asesoramiento, ha sido una ayuda, a diferencia de lo que se podría pensar. Ahora tenemos mejor asesoramiento y la formación de profesionales asentada. No hay duda de que la regulación ha conseguido mejorar el asesoramiento y la oferta, aunque está claro que entraña mayores costes en formación y sistemas. Ha habido que reestructurar equipos por segmentación de clientes pero, a pesar de ello, no ha habido un shock con reducción de plantillas”.

La visión de Rengifo es que las entidades financieras han reestructurado su oferta mediante soluciones de inversión, en su mayoría fondos perfilados por nivel de riesgo, dando acceso al ahorrador incluso a partir de 100 euros. “Todo es mejorable, pero la oferta es bastante completa. Hay una propuesta de valor, no solamente en perfilados, sino también en ISR, temáticos y alternativos. Aunque el 68% se ha declarado no independiente prácticamente todas estas entidades cuenta simultáneamente con servicio independiente. La industria está apostando por el asesoramiento, donde pueda aportar valor añadido y vías de crecimiento futuras. En gestión discrecional, no al alcance de todos, hay ya 600.000 contratos y el 20% del mercado de fondos, pero en conjunto el asesoramiento se ha universalizado e incluso está llegando en los plataformas”.

Impacto en la industria extranjera de fondos en España

Desde el punto de vista del negocio de las gestoras internacionales, dada la exigencia de un mínimo de fondos de terceros en cada categoría, el asesor financiero, banco o empresa de inversión tiene la obligación de ofrecer productos de terceros. “Sin embargo, no hemos visto un efecto directo en la cuota del mercado de las gestoras internaciones, que se ha estabilizado, probablemente porque ya existía. Quizá alguna entidad con fondos perfilados incorpore algún fondo de terceros adicional, pero en la mayoría de los casos el fondo internacional ya estaba presente en las carteras”. Esto, desde el prisma de la evolución patrimonial registrada por la industria, lo que no significa que MiFID II no haya tenido efectos sobre el negocio. El más significativo: la irrupción de las clases limpias.

Actualmente, más de la mitad del negocio internacional en España ya está en clases sin retrocesión. “Con MiFID II el cobro explícito está adquiriendo una mayor relevancia en los modelos de negocio de los clientes y ha habido un trasvase muy importante de clases que pagaban retrocesiones a clases dirigidas a unos modelos de negocio muy determinados, como son la gestión discrecional de carteras, el asesoramiento independiente y el asesoramiento dependiente con pago explícito”, explica Aitor Jauregui, responsable de BlackRock para España, Portugal y Andorra. Cuando entró en vigor la norma, las gestoras apreciaron una gran demanda de información por parte de los clientes sobre todo lo relacionado con las clases que no cobran retrocesión, en detrimento de las clases retail.

Para las gestoras, la labor más ardua se produjo durante los seis meses anteriores a la implantación de MiFID II. “Fue un periodo de mucho trabajo para las firmas extranjeras, que tuvimos que adaptar nuestros folletos para dejar claramente descritas la estructura de comisiones de cada una de las clases y comunicárselo a los clientes. Esto provocó entre finales de 2017 y principios de 2018 cambios en las carteras discrecionales, sobre todo en carteras modelo de banca personal y privada, que pasaron sus activos de la clase retail a la clase limpia”, señala Sasha Evers, director general de BNY Mellon IM para Iberia y Latinoamérica. MiFID II fue decisiva para que las clases limpias ganasen importancia frente a las que retroceden comisiones. Ese ha sido uno de los grandes cambios que generó la nueva norma.

MiFID II también ha obligado a las gestoras a hacer una clasificación de los fondos (no solo si son complejos o no, sino también a quién van dirigidos). “Este trabajo se ha centrado en el fichero EMT, en el que se recoge toda la información sobre el objetivo del producto y su coste, y que los distribuidores utilizan para confirmar que la definición del mercado objetivo de cada uno de los fondos coincide con el perfil de sus clientes y asegurarse de que el producto se acomoda a la tolerancia al riesgo del partícipe. Pero también ha obligado a las entidades a llevar a cabo tanto una categorización de clientes (haciendo una reclasificación a nivel local) como una due diligence sobre ellos que se realiza anualmente”, explica Javier Mallo, responsable de ventas de Legg Mason para España y Portugal.

Cambios desde el punto de vista de la demanda de los clientes

Desde el punto de vista de la demanda de los clientes, Íñigo Escudero, director de Ventas y de Servicio al Cliente de Invesco para Iberia y Latinoamérica, ha apreciado varios cambios relevantes tras la entrada en vigor de la nueva normativa. “Quizás el más importante es el cambio del papel de las gestoras internacionales. Ahora tenemos que ofrecer más por menos, en el sentido de que hemos pasado de ser proveedores de productos a proveedores de soluciones de inversión. Nuestros clientes necesitan ser más eficientes, por lo que ya no nos piden solamente que les proporcionemos fondos de inversión, sino que requieren soluciones de inversión completas, con acceso a todo tipo de productos y mandatos (fondos tradicionales, ETF, alternativos, private equity) y que además les demos un valor añadido, como análisis cualitativo y cuantitativo de carteras”.

La segunda tendencia, muy relacionada con lo anterior, es la concentración de proveedores. “Para ser más eficientes los clientes necesitan trabajar con pocas gestoras internacionales que sean capaces de ofrecer todo tipo de soluciones. Desde el punto de vista de las gestoras internacionales, nos hemos convertido en partners, con una relación mucho más estrecha con los clientes. Esto está provocando a su vez una concentración de gestoras, ya que no todas tienen una oferta global para competir. Fusionándose intentan tener tamaño y oferta suficiente para dar estos servicios adicionales que requieren los clientes”.

La tercera tendencia que ha observado es el creciente interés por la gestión pasiva. “Hay ciertos segmentos del mercado en los que los clientes están apostando por la gestión pasiva por su bajo coste, aunque en otros su presencia es mínima por su dificultad para competir con la gestión activa. En ambos casos se impone la búsqueda de eficiencia por parte del cliente”.

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