Mieuda


No se confundan ni me malinterpreten. El titular es un simple juego de palabras, no ofensivo ni con segundas intenciones. “Mieuda” = miedo + deuda. Sí, este es el sentimiento que predomina actualmente en los hogares, sectores como el de la construcción y otras actividades productivas en general. Tomar riesgo de crédito, visto lo visto en los últimos años, es algo que ahora se piensa mucho y bien. Es decir, como debería haberse hecho siempre.

Sin duda, 2014 es el año del retorno de la oferta de crédito. Menos entidades financieras, estabilidad de balances, abundante liquidez en el sistema y la recuperación de la actividad principal del sector bancario como base para incrementar márgenes, son motivos suficientes para pensarlo. Pero los vendedores de dinero se encontrarán con un sector privado todavía en fase de desapalancamiento y que está reequilibrando el peso relativo entre recursos propios y ajenos. Según datos del Banco de España, la deuda de los hogares sobre el PIB se situó sobre el 80% en 2013 bajando del 90% registrado como máximo en el 2009. Pero aún dista mucho del 65% de promedio de los países de la UEM. ¿Qué conclusión se desprende de estas cifras? Una muy clara: con una actividad económica en mínimo crecimiento, paro elevado e incertidumbre, la gente opta por sacarse deuda de encima. Dicho de otra manera: hay miedo a la deuda.

La parte positiva es que el miedo por parte de quién lo da parece que se va situando a niveles más normales ya que la morosidad va diluyéndose poco a poco en los balances de las entidades. Sin embargo, sigue el temor al endeudamiento por parte de quién lo recibe. Es decir, existe un freno a la demanda de crédito. A modo de ejemplo, hace sólo unos días, un colega me explicaba la respuesta de un cliente después de presentarle una muy atractiva oferta de financiación. Éste le dijo que no quería más deuda. Su deseo: vivir sin tener deudas. Y este freno psicológico será el principal obstáculo y que lleva un tiempo en eliminarse. La deuda es necesaria para el crecimiento. Lo que no es necesario ni bueno es sobrendeudarse para crecer mucho y rápido. Los efectos de esta estrategia, ya sabemos desgraciadamente cuáles son por lo que los agentes económicos deberán buscar ese punto medio, ese punto de equilibrio que beneficia a todos.

El reto para el sector financiero en este 2014 en una economía tan dependiente del crédito para crecer como es la española, será escoger muy bien lo que se financia y también a sus financiados. Familias y empresas productivas con cargas de deuda equilibradas y que, además, sean capaces de poner en marcha proyectos de inversión y creen riqueza serán los elegidos. Y parece que está empezando a ser así. Los resultados sobre la economía real acabarán llegando. Demos tiempo.

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