Mientras el S&P500 no baje de los 1.500 puntos, el Pangea de Espelosín no arriesgará


Hasta que no se produzca una corrección del S&P500 por debajo de la zona de 1.500 o 1.480 puntos, el fondo que gestiona Alberto Espelosín en Abante Asesores, el Pangea, seguirá con una exposición muy conservadora y se mantendrá alejado de los mercados intentando así evitar rentabilidades negativas en la segunda parte del año siempre y cuando, tal y como reconoce el propio Espelosín, “la selección de valores y la cobertura que se haga sea la correcta”. Es decir, frena su tendencia al riesgo a la espera de una corrección de los mercados que ofrezca mejores oportunidades de compra.

Actualmente, el Abante Pangea Fund está largo de dólar -tiene un 30%- y de renta variable -con un 57%-, posiciones las últimas que contrapesa estando corto de bolsa estadounidense, Eurostoxx y DAX, lo que le da una exposición neta del 0% a renta variable.

Según Espelosín, los meses posteriores a agosto o septiembre serán “unos meses feos”, idea que explica en su último comentario ‘Abante Pangea Insight’, publicado en Unience. El gestor de Abante es bastante precavido con la estrategia de inversión aplicada en su fondo en estos momentos, ya que, a su juicio, “nos acercamos a un momento de mayor volatilidad”, provocada por acontecimientos muy relevantes.

Entre ellos, se encuentran algunos como el fin del ciclo expansivo de beneficios por una mayor tasa de ahorro y menor endeudamiento global, un “callejón sin salida” en la política monetaria expansiva estadounidense que llevará a un dólar más fuerte y mucha más volatilidad en emergentes, una desaceleración mayor de la esperada de la economía china, un salida de flujos de emergentes con pérdidas de reservas para aguantar las divisas y que desemboca en subidas de tipos generalizadas -como le ha pasado a Indonesia o Brasil- y, finalmente, en la imposibilidad de manejar un posible pinchazo de la burbuja de bonos generada por la Fed.

¿Oro sí u oro no?

A priori, “un dólar fuerte no es un escenario positivo para las materias primas ni para el oro”, explica Espelosín, quien, sin embargo, no descarta que aun así, “los excesos de balance de los bancos centrales tendrán un efecto positivo en el metal precioso, ya que siempre habrá inversores dispuestos a cubrirse a través del oro de la pérdida de valor de las divisas”. “Creo”, continúa, “que estamos ante una buena oportunidad de compra en el oro ya que, quizás, el mercado ha sido excesivamente optimista en cuanto al efecto de la expansión del balance asumiendo que generaría crecimiento económico y cuya retirada no tendría efectos adversos”.

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