Michael Haliassos: “Aún creo en una Europa única y fuerte”


“Aún creo en una Europa única y fuerte”, afirma convencido Michael Haliassos, director de la cátedra de Macroeconomía y Finanzas de la Universidad Goethe de Frankfurt y asesor del Banco Central Europeo (BCE) en la construcción de una encuesta en la eurozona sobre las finanzas y el consumo de los hogares. Y también en una de sus armas más preciadas: el euro. “Es como una piedra, ni buena ni mala. Puedes usarla para construir una casa o para romper una ventana. Simplemente es una oportunidad”, minimiza el asunto Haliassos.

Como recuerda el economista de origen griego, “el euro, por ejemplo, creó un periodo de bajas tasas de interés para muchos socios europeos que, de hecho, lograron idénticas tasas de interés independientemente del país del que se tratase”. Y, sin embargo, el camino trazado por éstos fue dispar. “Es una oportunidad que los países del sur podrían haber tomado para reconstruir sus economías, invertir en sectores productivos y asegurarse de que, en el futuro, no tuvieran dificultades para producir y exportar. Algunos Estados la utilizaron y otros, por el contrario, se aprovecharon de los fondos públicos de un modo clientelista para beneficiar a la gente que apoyaba a su partido, con lo que perdieron esta oportunidad”, critica Haliassos, quien no duda en defender que “esto no fue un error de la moneda única, sino de gobiernos irresponsables”. “Si estos gobiernos y sus sucesores siguen pensando así, no habrá futuro para el euro. Pero si los gobiernos y su gente se transforman y creen que en la región hay oportunidades, retos y obligaciones, la situación cambiará y, sólo entonces, yo seré optimista con el euro y su futuro”, contrapesa el catedrático de la Universidad Goethe.

Si bien es cierto que Haliassos confía en el proyecto europeo, no menos cierto es que sabe que “Europa tiene que armonizar más sus instituciones y sus políticas y resolver la crisis de confianza que existe entre países del norte y del sur”. Haciendo un breve repaso a la hemeroteca contemporánea del Viejo Continente, “la historia demuestra que progresamos, por un lado, cuando los prestamistas tienen suficiente confianza en los deudores para perdonar su deuda y darles una nueva oportunidad y, por otro y al mismo tiempo, cuando los deudores sienten el compromiso para transformarse”, explica el asesor del BCE. “Tras la Segunda Guerra Mundial, Alemania no tuvo opción para transformarse porque perdió la guerra. Los países del sur ahora sí tienen esa oportunidad, por lo que tienen que sentir ese compromiso necesario para convencer a los países del norte de que confíen en ellos”, anima a los mal llamados PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España).

Liquidez y ahorro para la jubilación, claves de la inversión

Si algo han podido aprender de la crisis los hogares del sur de Europa es que la liquidez y el ahorro para la jubilación son dos ideas irrenunciables a la hora de invertir. “Los ciudadanos del sur son mucho más tendentes a invertir en activos reales en general y en inmobiliario en particular en vez de en activos financieros, activos reales éstos muy ilíquidos”, apunta Haliassos, también muy consciente del trabajo que queda por hacer en tema de ahorro privado para la jubilación. “La transición demográfica es un problema en los países del sur”, advierte. A su juicio, “los gobiernos deben dar incentivos fiscales a sus poblaciones para que inviertan en planes de pensiones y ahorren por ellas mismas”, al estilo estadounidense y británico, donde gran parte del crecimiento de los mercados de valores ha venido propiciado por el activismo de este tipo de productos a largo plazo.

Necesidad de una mayor cultura financiera

Haliassos recalca una y otra vez que “es muy importante para los Estados aumentar su inversión en campañas de información” que fomenten una mayor cultura financiera, en especial en la orilla mediterránea de Europa. “Hay que invertir desde edades tempranas y mediante conceptos financieros básicos que los niños, ya desde el colegio, no puedan olvidar durante el resto de sus vidas”, a pesar de que, como reconoce el economista griego, “uno de los problemas de la literatura financiera es que sus efectos no son instantáneos”.

A Haliassos, que ha participado estos días en el ciclo de conferencias que organizan conjuntamente en Madrid la Fundación Ramón Areces y el IE Business School y quien, además, es uno de los editores del blog Greek Economists for Reform.com, le gusta ejemplificar sus convicciones con el caso de Milán, donde, como cuenta, existen “museos del ahorro” copatrocinados por bancos privados donde “los niños van con el colegio, se divierten y aprenden acerca de los principios financieros básicos de una manera muy relajada”.

Paciencia con España

Haliassos, que trae a la memoria el dicho de un compañero científico, se desmarca del optimismo generalizado reinante sobre España de estos momentos: “Se tarda tres generaciones en construir una escuela de ingeniería de primer nivel y sólo se tarda cinco años en destruirla. Ahora necesitamos otras tres generaciones”. “Es a lo que se enfrentan los países del sur -España entre ellos-, no es un simple ciclo económico”, califica el economista, quien no cree que para sacudir la incertidumbre creada por la crisis en el país sea suficiente un primer y tímido incremento del PIB nacional.

Cuidado con los hedge funds en Grecia

“Hay mucho interés financiero por Grecia y hedge funds invirtiendo en ella, y no estoy muy seguro de ellos”, reconoce Haliassos, en alerta por si parte de esta inversión puede llegar a convertirse en burbuja y dudoso de las consecuencias positivas palpables para el país heleno. “Deberíamos estar haciendo más en términos de economía real y ser cautelosos con la gente que sólo trae su dinero para sacarlo al día siguiente”, avisa el profesor de la Universidad Goethe.

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